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(IAR-Noticias)
23-Diciembre-06
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Roman Abramovich, 40 años y
más de $13.3 billones, según revista Forbes |
Roman Abramovich, el hombre más rico de Rusia, defendió el creciente
control del Kremlin sobre el sector energético de su país y rechazó las críticas
de Occidente al gobierno del presidente Vladimir Putin.
Por Guy Chazan -
The Wall Street Journal
En una entrevista, Abramovich,
símbolo del éxito capitalista tras las privatizaciones de los años 90 y habitué
de los pasillos del Kremlin, restó importancia a las críticas sobre el supuesto
espíritu poco democrático de Putin y sobre el mayor rol del Estado en la
economía.
Abramovich, dueño del equipo de fútbol londinense Chelsea, cree que no hay nada
de malo con que la industria del petróleo y gas esté en manos del gobierno. "Es
un asunto de gestión", dijo. "El Estado puede contratar a cualquier ejecutivo,
incluso a mí". Tampoco se mostró preocupado por la caída en la producción de OAO
Sibneft, hoy llamada Gazpromneft, la eléctrica que él le vendió al gobierno ruso
el año pasado. "En una empresa privada, maximizas la producción de los pozos
para ofrecerle a los accionistas un mayor retorno", dijo. "El Estado, en cambio,
puede optar por una estrategia distinta y planificar el desarrollo de los campos
petroleros a un plazo más largo".
La reciente carrera de Abramovich subraya las recompensas que vienen con
mantener buenas relaciones con el Kremlin. El año pasado, el monopolio de gas
estatal OAO Gazprom compró Sibneft por US$13.000 millones, una operación que lo
catapultó a la lista de los hombres más ricos del mundo, pero que también redujo
su influencia en Rusia.
Abramovich, de 40 años, fue parte de un grupo de poderosos empresarios,
conocidos como oligarcas, que amasaron una gran fortuna en los años 90
adquiriendo activos del Estado a precios bajos. El empresario disfrutó una
importante influencia en la presidencia de Boris Yeltsin, cuya hija, Tatiana
Dyachenko, era una de sus mejores amigas. La influencia de muchos oligarcas cayó
tras la elección de Putin, quien prometió eliminarlos como clase.
Boris Berezovsky, un ex socio de Abramovich, cayó en desgracia con Putin tras
fundar un partido opositor y huyó al extranjero. El magnate Mikhail Khodorkovsky,
un ambicioso crítico del presidente ruso, fue enviado a prisión por evasión de
impuestos y fraude y su petrolera, OAO Yukos, fue confiscada.
En su primera entrevista con la prensa extranjera en más de tres años,
Abramovich dijo que los empresarios que han caído en desgracia con el Kremlin
han tratado de traducir su fortuna en poder político.
"Yo nunca busqué usar mis negocios para influir sobre el gobierno", respondió a
la pregunta de por qué sigue libre mientras otros magnates rusos han huido del
país o están presos. También se le preguntó si había sentido temor cuando
Khodorkovsky fue arrestado. "Hay un dicho ruso: uno nunca está libre de la
cárcel o la pobreza", contestó.
Abramovich rechazó que Rusia haya perdido libertad bajo Putin y mostró su apoyo
a una de las medidas más polémicas del presidente: la decisión en 2004 de abolir
elecciones directas para gobernadores regionales.
"Es menos democrático, pero facilita la toma de decisiones y que se hagan las
cosas", dijo. "Uno no quiere perder el tiempo en conversaciones vacías".
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