Al analizar el
londinense "caso polonio" salta a la vista cierto matiz raro que se le agrega.
Por Tatiana Sinítsina -
RIA Novosti
Por ejemplo, no llego a comprender ¿por qué la investigación se ha concentrado
en personas, pormenores picantes y detalles de segundo orden? Parece que a todos
nosotros debería alertarnos algo más importante.
Al conversar conmigo, ese "algo" fue expuesto por el Profesor del Centro
científico ruso "Instituto Kurchátov", Alexander Borovoi, físico nuclear: "El
rasgo más chocante de ese accidente es que se ensayó la operación con la bomba
sucia, habiendo evidenciado que en la infernal cocina del terrorismo se está
preparando un manjar peligroso sazonado de ideas y designios lúgubres y se
concibe un crimen".
El científico ofreció una sucesión lógica: "Polonio cayó en manos de Litvinenko
o de sus allegados. Con ellos podrían fácilmente establecer contacto aquellos,
para los que la "bomba sucia" es sueño recóndito: los terroristas.
Ya se sabe que en cierta ocasión los traficantes ilícitos de armas vendieron al
odioso Bin Laden tres contenedores de "materiales fisibles" destinados a crear
la bomba nuclear. Por suerte, el terrorista Nº1 se vio chasqueado: fue una
mezcla de desperdicios de fármacos que también reacciona activamente al contador
Geiger. Entonces el mundo tuvo suerte: no llegó a ser realidad el "sueño
dorado".
También esta vez tuvo suerte, a juzgar por todo. Es evidente que los malhechores
sufrieron fiasco. Se produjo descuido en el manejo de polonio, lo que éste no ha
perdonado. El profesor Borovoi lo atribuye a que la probeta con polonio cayó en
manos de las personas profesionalmente incompetentes que, presas de curiosidad,
habrían podido destaparla soltando al genio de la redoma, lo que les costó caro.
"Creo que la elección de polonio no fue casual. Seguramente, lo recomendó un
especialista muy avezado", afirma Borovoi. El polonio de color plateado,
parecido al plomo, se forma en una determinada fase de la larga cadena de
desintegración del uranio, pero el destinado a los fines técnicos, en el reactor
atómico. De hecho irradia solamente partículas alfa y posee la capacidad de
dispersarse como infección vírica. En el momento de la desintegración, los
átomos de polonio traen consigo otros átomos no desintegrados aún, los que
contaminan el aire, y quienes lo inhalen, estarán condenados.
"Mi colega, Irina Simanóvskaya, que trabajó mucho con polonio, contaba que en la
campana, en la cual se procesaban tales sustancias, ella procuraba mantenerse a
distancia mínima y, naturalmente, obraba con mucha precaución. No obstante, al
cabo de varios días se descubrió que polonio se logró escaparse de la campana y
"contagió" todos los dispositivos de al lado", dijo Borovoi. Recalcó también
otra particularidad de este radionucleido: para detectarlo se requieren
dispositivos especiales. Baste "manchar" con polonio un lugar para que éste
comience a dispersarse. Se requerirá mucho tiempo para descubrir la causa de la
muerte de la gente y localizar el desastre.
Actualmente, el polonio se utiliza con frecuencia en la medicina, en los
aparatos médicos especiales con fines terapéuticos. De hecho, se podrá
adquirirlo en cualquier país e incluso vía Internet. Por ejemplo, en EE UU esto
se hace abiertamente afirmando que se vende en dosis minúsculas. Pero ¿quién
podría dar garantías de que al pagar más y evitar formalidades, sea imposible
adquirir dosis más grandes de polonio?
Al comentar la opinión sobre la posible participación de los servicios secretos
en el "caso polonio", el Prof. Borovoi dijo: "Ningún servicio secreto del mundo
se meterá con la bomba sucia. ¿Para qué? Es imposible valerse de tales métodos
en la política estatal, lo que equivaldría al uso del arma nuclear."
Si alguien se proponía liquidar a Litvinenko, sostiene el científico, es poco
probable que se atreviera a utilizar un método tan peligroso y costoso como el
uso del elemento radiactivo. "A mi modo de ver, lo sucedido es la advertencia
providencial a la humanidad y es necesario prestarle oído. Naturalmente, los
terroristas podrían hacerse con un arma monstruosa. Toda la comunidad mundial ha
de comprender la magnitud del peligro y adoptar medidas urgentes para reducir el
terrorismo radiactivo".
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