La conferencia
revisionista sobre el Holocausto que se celebró en Teherán, que finalizó este
martes, provocó la condena firme y unánime de la la llamada "comunidad
internacional", término que la prensa internacional suele utilizar para definir
a la sociedad EEUU-Israel-Unión Europea.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, que en el pasado había calificado de
"mito" el Holocausto judío, afirmando que el mismo había sido utilizado
para justificar la creación del Estado de Israel, no participó en el foro, pero
recibió durante la tarde a los participantes.
Más diplomático, el canciller iraní, Manuchehr Mottaki, trató de evitar las
críticas y aseguró que el "objetivo de la conferencia no es negar o demostrar el
Holocausto, sino ofrecer la oportunidad a investigadores de dar su punto de
vista sobre este fenómeno histórico".
Entre los participantes estuvieron los revisionistas Robert Faurisson, un
catedrático francés condenado en varias ocasiones por la Justicia de su país por
"negar la realidad del Holocausto", y el australiano Fredrick Toeben, que pasó
varios meses en una prisión alemana por "incitación al odio racial" con sus
criticas a suceso histórico.
Toeben, por su parte, afirmó que la existencia de las cámaras de gas es "una
mentira descarada", trató de demostrar su tesis mostrando un pequeño modelo del
campo de exterminio de Treblinka, en Polonia.
Entre los temas tratados en la segunda jornada del martes figuraban: "El
desafío a la historia oficial del Holocausto" o "El Holocausto, el talón de
Aquiles de un caballo de Troya judío".
La organización de la conferencia provocó la condena unánime de la llamada
"comunidad internacional" (EEUU-Israel y la Unión Europea) contra Irán,
que fue acusado de promover la negación de la Shoah.
Durante su visita a Alemania, El primer ministro israelí, Ehud Olmert, señaló
que la conferencia "es nauseabunda y demuestra la amplitud del odio" de
Irán hacia los judíos y el Estado judío.
La Casa Blanca, por su parte , afirmó que el foro es "una afrenta
al mundo civilizado".
"La reunión de negacionistas en Teherán es una afrenta a todo el mundo
civilizado, así como a los valores iraníes tradicionales de tolerancia y respeto
mutuo", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.
El comisario europeo de Justicia, Franco Frattini, dijo estar conmocionado e
indignado por el encuentro.
"Quiero dar a conocer públicamente mi reacción conmocionado y mi indignación
concerniente la conferencia sobre el Holocausto", declaró el comisario en un
comunicado.
"Quiero mostrar mi firme condena de todo intento de negar, banalizar o minimizar
la Shoah, los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad", añadió.
La canciller alemana, Angela Merkel, censuró "en los términos más enérgicos"
la conferencia. "Alemania no aceptará jamás" ese tipo de acontecimiento,
aseguró.
El ministro de Relaciones Exteriores francés, Philippe Douste-Blazy, criticó por
su parte "el resurgimiento de las tesis negacionistas o revisionistas" sobre
el Holocausto.
La "negación" de la masacre organizada de judíos durante la Segunda Guerra
Mundial es castigada con penas de cárcel en varios países, entre ellos Francia,
Alemania y Australia.
Los promotores y organizadores de la conferencia se negaron a revelar la identidad de
la mayoría de los
participantes, concientes de que en una decena de países europeos negar el
Holocausto es delito.
La prensa europea
Libération, de
París, Francia: Lejos de estar "loco" o ser un "fanático", Ajmadineshad
mueve sus peones en el tablero político, con la bomba atómica y la hegemonía
regional como meta. Es un juego peligroso que recuerda los capítulos más oscuros
de la historia".
Frankfurter Rundschau, de Fráncfort, Alemania: "Por conferencias
sobre el Holocausto se han entendido hasta ahora reuniones en las que seres
humanos reflexionaban sobre cómo educar a niños después de tal desastre. Con
todo ello nada tiene que ver la muy controvertida reunión que el régimen de los
mullahs en Irán autodenomina "Conferencia sobre el Holocausto". Se trata de una
encuentro de personas que niegan que Auschwitz haya existido y falsean la
historia, que dicen querer aclarar cosas porque rompen tabúes. Es una idea que
iría bien también con cualquier extremista de derecha europeo."
Die Welt, de Berlín, Alemania: "Rabinos antisionistas; notorios
negadores del Holocausto, condenados ya a penas de prisión, miembros del Ku-Klux-Klan
y 'profesores' neofascistas llenan los paneles de discusión de esta tan
internacional conferencia. Pero lo que le interesan al presidente Ajmadineshad y
a la cúpula de Teherán no es la investigación ni la aclaración, sino sólo y
exclusivamente provocar nuevamente a la comunidad internacional en general y a
Israel en particular."
La Croix, de París, Francia: "Para el presidente iraní, esta
"Conferencia sobre el Holocausto" no es más que otra provocación en su desafío
al resto del mundo en relación con el programa atómico de Teherán. Evidentemente
no teme lo que la opinión pública en Occidente pueda pensar de él. Y los
problemas de los estadounidenses, que se hallan atrapados en la trampa de Irak,
tampoco son lo adecuado para hacerlo entrar en razón. Pero en las discusiones
sobre el futuro de la región, el presidente iraní no puede ser ignorado. Por lo
tanto puede mostrarse arrogante. Su público es el de los países árabes. Para
éste ha organizado la conferencia pseudocientífica. Sus resultados ya se conocen
de antemano, lo que hay que condenar, pero sin crearle demasiado eco."