Todavía hoy, (en
España, por lo menos), críticos y directores de cine (como José
Luis Garci) siguen debatiendo, con pose de estar haciendo un
gran esfuerzo intelectual… ¡las virtudes artísticas de esas
historias, el género del western, que reflejan a los genocidas
como héroes!
Lo que demuestra que
el llamado Séptimo Arte bien podría ser considerado el Arte del
lavado del cerebro por antonomasia. (Todos deberíais leer el
libro “Alce negro habla” (chamán primo de Caballo Loco, contando
los últimos días de libertad de los sioux, de ediciones Olañeta).
Vayamos someramente con la historia del cine
Hoy sabemos que la
extensión del hábito del tabaco ha estado INTRíNSICAMENTE ligada
al dinero invertido por las compañías tabacaleras para que las
estrellas de Hollywood (Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Marlene
Dietrich, Greta Garbo y un larguísimo etcétera) aparecieran
fumando en las películas y otorgando a esa acción (robada de los
indios, precisamente, pero en un contexto sagrado), que tantos
cánceres ha creado, un estatus de PODER. Millones de personas
han muerto en todo el mundo a causa de ese gigantesco lavado de
cerebro.
La guerra de Irak ha
sido la primera de la Historia en la que el Planeta ha entrado
sabiendo que las razones para llevarla a cabo eran pura y
llanamente mentiras.
A cambio (todavía no
entiendo cómo han salido cosas como éstas), también nos
enteramos de que el Pentágono contrató guionistas de Hollywood
para “contar mejor su información a la Prensa” (es decir, sus
“historias”) y, de paso, nos hemos enterado de las FLUIDÍSIMAS
RELACIONES ENTRE HOLLYWOOD Y EL PENTÁGONO A LO LARGO DE LA
HISTORIA.
También sabemos,
porque se ha filtrado, que la película “Black Hawk Derribado”,
dirigida por el supuesto artista Ridley Scott, fue encargada por
el Pentágono para crear animadversión hacia los musulmanes.
Sabemos que la película “Top gun” fue un encargo para aumentar
el número de reclutas.
Sabemos que, siempre
que Hollywood quiere rodar una película en la que necesitan
material militar, el guión ha de pasar “un filtro” de los
asesores militares, que es como decir que ellos lo reescriben a
su manera. (De verdad que deberíamos empezar a ver a gente como
John Ford, Ridley Scott o, como veremos, Steven Spielberg o
Roman Polanski, como meros propagandistas del sistema o
artistas… de la mentira).
No hace falta ser muy
listo para interpretar el aluvión de películas bélicas
post-segunda guerra mundial como un ejercicio de lavado de
cerebro para convencer a la opinión pública mundial de que esa
guerra fue ganada por los buenos: ¿O es que alguien ha visto una
película de esta guerra en la que los aliados hicieran cosas tan
malas como LANZAR BOMBAS ATÓMICAS? No, ¿verdad? Pues eso. Los
nazis fueron capaces de todo tipo de atrocidades pero los
aliados no, porque la segunda guerra mundial la ganaron los
buenos….
Mención aparte es el
tema del Holocausto, un argumento repetitivo hasta el hartazgo a
lo largo de nuestra memoria audiovisual colectiva; películas
como “La lista de Schindler” (Spielberg) o, más recientemente,
“El Pianista” (Polanski) nos recuerdan una y mil veces que hay
un pueblo que ha sufrido más que ningún otro, y contribuyen a
que el mundo vea a los judíos con simpatía.
¿Cuántos de nosotros
(ahora que se habla tanto de los abusos a los niños), no
seguimos admirando a ese pederasta judío llamado Woody Allen? Si
no fuera judío, una persona condenada por pederasta ¿seguiría
haciendo películas?
Tal es su poder que,
en la última versión de Oliver Twist, el personaje del avaro
(judío) de la novela de Charles Dickens, fue dulcificado, según
el director (judío) Roman Polanski, porque podía generar
antisemitismo. ¿Es casualidad que Spielberg sacara la película
“Munich” en el momento en el que el mundo ve con menos simpatía
a los judíos?
Lo cierto es que
podemos ver nazis, comunistas, negros, hispanos y, últimamente,
musulmanes, como malos de las películas, pero JAMÁS VEREMOS A UN
JUDÍO EN ESE PAPEL. Haz memoria; ¿mafiosos judíos? ¿asesinos
judíos? ¿villanos judíos? (Los de Woody Allen no valen porque
sólo son “traviesillos”). [La película turca “valle de lobos” en
la que los malos son judíos ha sido retirada de los cines
norteamericanos.
Por cierto, que uno
de los elementos que a muchos nos convencieron de que estaban
creando Al Qaeda fue ver que en las películas de James Bond los
malos dejaban de ser comunistas para pasar a ser los hijos de
Alá, y repito que fue antes de que el nombre de Al Qaeda saliera
a la luz por primera vez (año 1998, no hace tanto tiempo).
Y ya que hablamos de
espías, ¿no es cierto que el agente 007 (al servicio de Su
Majestad, la reina de Inglaterra, no lo olvidemos) ha sido un
excelente reclamo para crear un aura especial alrededor de la
profesión de asesino por encargo, también conocida como ”espía”?
¿Y qué me decís de lo
glamuroso que convirtió a la homosexualidad el señor Pedro
Almodóvar? ¿No es cierto que el periódico El País, generador de
lo “moderno” en España, convirtió, desde sus inicios, cada
estreno de tan superficial director en un acontecimiento
nacional? HABÍA QUE VER LA ÚLTIMA DE ALMODÓVAR!!!!
¿Y la moda de las
películas de terror de vampiros y de satánicas? ¿No es cierto
que ahora no hay en la cartelera más que tres tipos de
películas: tontas historias de amor, historias de terror o de
catástrofes? ¿qué pretenden quienes financian ese tipo de
películas? ¿qué idea del amor y del enamoramiento nos han metido
en la cabeza las poquísimas personas en todo el mundo que -hasta
ahora, porque ahora se puede hacer una película con poco dinero,
es más difícil estrenarla- tienen el Poder de financiar una
película? (Recomiendo ver la historia de cómo Orson Welles hizo
la película “Ciudadano Kane” sobre el magnate de los medios,
William Randolph Hearst, y cómo éste intenta extorsionar a los
presidentes de las grandes compañías cinematográficas, JUDÍOS
TODOS, con organizar una campaña en su contra si no paraliza el
estreno de Ciudadano Kane).
Os dejo con algunos
acertijos:
-¿Con qué propósito se hicieron la interminable saga de “Loca
academia de policía”?
-¿Y las películas de hermandades universitarias tipo “Porkys” o
“Desmadre en la Universidad”.
-¿Cómo permite el Sistema una película como “Borat”? ¿qué
esconde?
-Y Michael Moore, ¿por qué permitieron el éxito de su película?
-¿En qué se inspiró Spielberg para crear su personaje de ET?
-¿Y Tim Burton para su “Mars Attack? (Como estas dos preguntas
últimas son difíciles, os dejo una pista: “Milton William Cooper,
ver vídeos en
www.rafapal.com
).