El ejército suizo es famoso por inventar la navaja de
bolsillo, proveer guardias para el Papa y por no enfrentarse a
un enemigo desde 1798. Esto ha llevado a los oficiales de este
país neutral a buscar algo que hacer con sus habilidades
militares.
Por Edward
Taylor - The Wall Street Journal
El año pasado, comenzó a promocionar un curso de gestión de
cuatro días para empresas. Por US$1.240, los ejecutivos aprenden
en una base militar cerca del pintoresco lago Lucerna sobre
liderazgo y toma de decisiones.
"Es más barato que ir a Harvard", asegura el mayor general
Ulrich Zwygart, uno de los promotores del programa. "Las cosas
que se aprenden aquí sobre estrategia también son relevantes en
caso de una adquisición".
Sólo chocolates
Para el curso de "Transferencia de Liderazgo", los ejecutivos de
las compañías participantes, como la alemana Siemens AG, se
alojan en un búnker escogido por el ejército por su ambiente
perfecto para los ejercicios de supervivencia Además, cuenta con
otra cualidad: carece de recepción celular.
Allí, los ejecutivos tienen que resolver casos de estudio,
muchos de los cuales se basan en situaciones militares
históricas. Los "reclutas" pueden pasar hasta 36 horas sin
dormir, tratando de encontrar soluciones. Para permanecer
despiertos, sólo pueden tomar refrescos y chocolates suizos.
El ejército suizo cuenta con 140.000 soldados en reserva activa.
Pese a que ha participado en varias misiones pacíficas, como en
los Balcanes, no ha entrado en combate desde las guerras
napoleónicas. Un cuerpo de guardias suizas sigue custodiando la
Ciudad del Vaticano. Esta misión data de 1506 cuando el Papa
Julio II contrató a mercenarios suizos para protegerlo.
Pese a que no necesita a muchos soldados, el país conserva su
histórico servicio militar obligatorio. Tras cumplir 18 años,
todos los hombres suizos tienen que completar un curso de
entrenamiento de 18 semanas.
En los años 70 y 80, el ejército suizo era un lugar popular para
establecer contactos. Muchos aspirantes a banqueros pasaron por
esta escuela de formación. Sin embargo, desde finales de los
años 80, las fuerzas armadas suizas ha tenido que trabajar más
duro para demostrar su relevancia y defenderse de grupos que
buscan abolir las fuerzas militares.
Además de tomar medidas para acercarse a los jóvenes suizos de
hoy, como permitir que los soldados lleven el pelo largo, el
ejército trata de demostrar que su régimen de entrenamiento es
aplicable a la vida civil y corporativa, al presentarse como un
laboratorio de aprendizaje para ejecutivos.
Rescate de rehenes
En una mañana reciente en Lucerna, cinco hombres y una mujer
provenientes de varias compañías suizas se pusieron en manos del
coronel Beat Mueller, un ex comandante de un búnker suizo y
ahora uno de los instructores del curso. La primera lección
fueron los cinco pasos del ejército suizo para resolver
problemas: iniciación, orientación, desarrollo de conceptos,
desarrollo de un plan y el reparto de órdenes de ejecución.
Mueller, de 53 años, asignó al grupo su tarea: una misión de
rescate de un avión secuestrado. La clase invirtió horas
diseñando el plan. Cada vez que estaban cerca de su objetivo el
coronel agregaba nuevos detalles que complicaban el escenario.
Cerca de las tres de la madrugada, Edwin Lander, un especialista
de tecnología de un banco suizo, sugirió aterrizar el avión y
lanzar un ataque desde la pista, pero la propuesta suscitó una
discusión. Entonces, Mueller intervino: "Estamos perdiendo de
vista el objetivo al discutir detalles irrelevantes. Éste es un
problema clásico de gente que está cansada y bajo presión".
La clase decidió seguir el plan de Lander y Mueller los dejó
descansar. A la mañana siguiente, les explicó que el ejercicio
había sido una recreación de la "Operación Trueno" en la que el
ejército israelí liberó a los secuestrados de un vuelo de Air
France que fue desviado a Uganda en 1976.
Lander no estaba seguro de cómo aplicar la experiencia a su
trabajo. Pero tras el curso, preparó una presentación para su
equipo sobre la importancia de analizar problemas como una forma
de solucionarlos.