|
(IAR-Noticias) 05-Noviembre-06
Las grandes compañías de tecnología, cuyos mercados establecidos han
madurado, comienzan a ver su futuro en un inusitado grupo de clientes
potenciales: los habitantes pobres de las zonas rurales de los países en vías de
desarrollo.
Por Jason Dean y Peter Wonacott
- The Wall Street Journal
Eso llevó a Craig Barrett, presidente de la junta directiva de Intel Corp. a
Shijingwei, una aldea de agricultores en la provincia de Guangdong, en el sur de
China.
Hace una semana, Barrett se
sentó en una polvorienta habitación para hacer una demostración de la primera
computadora personal conectada a Internet de la comunidad, donada por el gigante
de semiconductores estadounidense en agosto.
El representante de la aldea,
Huang Yongqing, mostró a sus habitantes cómo usar la PC para revisar los precios
de mercado de la caña de azúcar y la fruta —a los que antes era muy difícil
acceder— para ajustar así sus mezclas de cultivos y maximizar sus ganancias.
Intel espera trabajar con compañías y gobiernos locales para repetir este
experimento en cientos de aldeas en China, a la vez que ayuda a entregar
computadoras y acceso a Internet a clínicas y escuelas rurales.
La compañía ha lanzado
iniciativas similares en India. Vestido con un turbante rojo y un chal, Barrett
inauguró la semana pasada una nueva red inalámbrica de alta velocidad en el
pueblo de Baramati.
El objetivo de Intel, que fabrica los chips con los que funcionan la mayoría de
las computadoras del mundo, es convertir a una parte de la población rural del
mundo en usuarios de tecnología y, a la larga, transformarlos en clientes.
Los proyectos de Intel en dos
de las economías más grandes y de mayor crecimiento del mundo, así como en otros
países, forman parte de una estrategia de las compañías tecnológicas para
obtener beneficios al hacer el bien en lugares pobres del mundo con acceso
limitado a la tecnología.
****** |