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(IAR-Noticias) 19-Octubre-06
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Embajador de EEUU, John Bolton,
en rueda de prensa el viernes 13 de octubre. (Foto EFE) |
Estados Unidos y China,
miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, están en medio de un
enfrentamiento político sobre la puesta en práctica de una resolución que
establece duras sanciones económicas y militares contra Corea del Norte.
Por Thalif Deen - IPS
Las sanciones, cuya aplicación es obligatoria para los 192
estados miembro de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), fueron
adoptadas para castigar a Pyongyang por su ensayo nuclear de la semana pasada.
El gobierno norcoreano anunció este martes que la decisión del Consejo de
Seguridad constituye una "declaración de guerra", y amenazó con dar "golpes sin
misericordia" a cualquier nación que viole su soberanía.
Mientras, Beijing expresó reservas sobre la implementación de la resolución del
domingo, que insta a todos los estados miembro a inspeccionar cargamentos que
salgan o entren a Corea del Norte, con el fin de detener posibles transferencias
de armas de destrucción masiva.
China, histórico aliado político, económico y militar de Pyongyang, responde por
casi 40 por ciento de todas las importaciones y exportaciones de Corea del
Norte.
El embajador chino en la ONU, Wang Guangya, dijo a periodistas que las
inspecciones propuestas, destinadas a prevenir el tráfico ilícito de armas
atómicas, biológicas o químicas, podrían crear un "conflicto con graves
consecuencias para la región" de Asia Pacífico.
Inmediatamente después de que la resolución fue adoptada, el enviado chino
aclaró a los demás delegados que "las sanciones no eran un fin en sí mismas".
El embajador señaló que China no aprobaba la práctica de inspeccionar
transportes de carga y que tenía reservas sobre algunas provisiones de la
decisión.
Pero la secretaria de Estado (canciller) de Estados Unidos, Condoleezza Rice,
insistió el domingo en que Beijing tenía la obligación de implementar la
resolución que apoyó.
Rice subrayó que China es parte de "una decisión del Consejo de Seguridad que
requiere una muy clara cooperación de los estados miembro para asegurar que
bienes peligrosos no entren ni salgan de Corea del Norte".
La resolución, diseñada por Estados Unidos, contó con el apoyo unánime de los 15
integrantes del Consejo de Seguridad.
La analista Phyllis Bennis, del Instituto para Estudios Políticos, en
Washington, y autora de varios libros sobre la ONU, sostuvo que los mismos
términos de la resolución debilitan su implementación.
El documento ″llama a los países miembro a prevenir el 'tráfico ilícito de armas
nucleares', pero sólo menciona inspecciones a transportes de carga (implicando
el registro forzoso de barcos norcoreanos) como un ejemplo de lo que debería
hacerse", dijo Bennis a IPS.
No hay nada que específicamente obligue a participar de esas inspecciones, sobre
todo porque la resolución deja en claro que las acciones de los países deben ser
consistentes con el derecho internacional y "según sus autoridades y
legislaciones nacionales".
Por eso, China no está obligada a tomar ninguna acción, subrayó Bennis, autora
del libro "Challenging Empire: How People, Governments and the U.N. Defy U.S.
Power" ("Desafiando al imperio: Cómo el pueblo, los gobiernos y la ONU desafían
al poder de Estados Unidos").
"No es la primera vez que un Consejo de Seguridad dividido aprueba una
resolución bajo presión de Estados Unidos o de otros países, cuando algunos o
aun la mayoría de los miembros del órgano no tienen intención implementarla",
añadió.
La analista citó como ejemplo la última resolución sobre Sudán.
El Consejo de Seguridad creó una nueva fuerza de paz para la occidental zona
sudanesa de Darfur, pero Jartum señaló que no permitiría que soldados
extranjeros ingresaran a su territorio. La resolución quedó así sin efecto, pues
la ONU no puede entrar en Sudán sin el expreso permiso de su gobierno.
Estados Unidos logró que se adoptara una resolución llamando a una acción
punitiva contra Corea del Norte por su ensayo nuclear de la semana pasada, pero
fracasó en su intento de dejar abiertas las opciones para invocar el capítulo
VII de la Carta de la ONU y justificar una futura operación militar, como hizo
con Iraq hace tres años.
El capítulo VII tiene que ver con acciones ante "amenazas a la paz, ruptura de
la paz o actos de agresión".
En la resolución sobre Corea del Norte específicamente se señala el artículo 41
de ese capítulo, según el cual "el Consejo de Seguridad puede decidir qué
medidas que no impliquen el uso de la fuerza armada" han de ser usadas para su
implementación.
Estados Unidos se vio obligado a ceder ante la fuerte presión de China y de
Rusia, que temían se invocara el capítulo VII para permitir futuras operaciones
militares contra Pyongyang.
Cuando la coalición liderada por Estados Unidos invadió Iraq en 2003, el
gobierno de George W. Bush justificó la ofensiva basándose en la resolución
adoptada previamente por el Consejo de Seguridad que citaba al capítulo VII de
la Carta de la ONU, aunque no avalaba específicamente el uso de la fuerza.
El secretario general del foro mundial, Kofi Annan, calificó de "ilegal" la
invasión, ya que no había contado con una clara autorización del Consejo de
Seguridad.
Críticos de Estados Unidos señalaron que para la invasión se necesitaba una
segunda resolución que claramente llamara a la acción militar. Pero el gobierno
de Bush sería vetada por China y Rusia.
Mientras, la resolución del fin de semana exige a Corea del Norte que no realice
nuevos ensayos nucleares ni pruebas con misiles.
El Consejo también instó a Pyongyang a que se retracte de
inmediato de su anuncio de abandonar el Tratado de No
Proliferación Nuclear y acepte la vigilancia de la Agencia
Internacional de Energía Atómica.
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