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(IAR-Noticias)
20-Junio-06
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Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán
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Al invitar al presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad a la reunión de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS), bloque de seguridad
de seis países, China dio otro paso hacia la consolidación de su influencia en
Asia central y Medio Oriente.
Por Antoaneta Bezlova - IPS
La OSC, creada en 2001 para promover la cooperación económica entre las
repúblicas ex soviéticas de Asia central, se transformó rápidamente en un bloque
para fortalecer la seguridad en la región y ahora considera la integración de
India, Irán, Mongolia y Pakistán, entre otros.
La invitación para que Ahmadinejad participara en la cumbre que se llevó a
cabo el jueves 15 --y también en una
reunión al margen con su par chino Hu Jintao-- coincide con las presiones de
Occidente contra Irán para que interrumpa su programa de desarrollo nuclear, que
incluye enriquecimiento de uranio.
China se opone a que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) intervenga con
fuerza contra el programa iraní, como propone Estados Unidos.
Beijing, en su carácter de miembro permanente del Consejo de Seguridad del foro
mundial, cuenta con la facultad de vetar sus resoluciones, por lo que su voto es
crucial para alcanzar un consenso al respecto.
Los desacuerdos entre Beijing y Occidente respecto de Irán hicieron que
Washington decidiera el mes pasado un viraje en su política de rechazo al
diálogo directo con el régimen islámico de ese país, pues accedió a participar
en negociaciones multilaterales con sus representantes.
A cambio, Teherán debería aceptar un paquete de incentivos, interrumpir el
programa enriquecimiento de uranio y congelar por tiempo indeterminado el
programa de desarrollo nuclear.
La invitación de Ahmadinejad a la reunión de la OCS podría alentarlo a adoptar
una actitud desafiante en las próximas instancias de negociación.
El principal objetivo común que comparten los países integrantes de esta
organización e Irán es su deseo de reducir la influencia estadounidense en Asia
central.
"Occidente ya no considera a la OCS como una tertulia. Hace ya un tiempo que
existe y se puede decir, con cierta certeza, que sus propósitos de largo plazo
tensan más el vínculo con Estados Unidos" en la región, sostuvo un diplomático
occidental asignado a Beijing.
Hasta tal punto son así las cosas que Beijing debió desmentir las acusaciones de
que trata de formar una "OTAN oriental", en referencia a la occidental
Organización del Tratado del Atlántico Norte.
"Esto no tiene ningún fundamento. La OCS no es una versión oriental de la OTAN.
Nunca buscó enfrentamientos con nadie y entre sus objetivos de ninguna manera
figura convertirse en un bloque militar", dijo la semana pasada el presidente
chino de la organización, Zhang Deguang.
La reunión del jueves 15 de junio en Shangai reunió a los presidentes de China, Kazajstán, Kirguizstán, Uzbekistán, Rusia y Tayikistán y a los de países observadores
(Irán, Mongolia y Pakistán).
El presidente afgano Hamid Karzai participó como invitado, al tiempo que India
envió a su influyente ministro de Petróleo, Murli Deora.
Beijing debió desechar la idea de que el foro de la OCS promoviera la posición
de Irán respecto de su programa nuclear. Ese país asegura que su único propósito
es la generación de electricidad.
"Dada la naturaleza regional de la OCS, no creo que el problema iraní
resulte una
prioridad", dijo Deguang.
La alineación evidente con Irán en la reunión de la OCS ayuda a
aumentar el peso de Beijing en una región tradicionalmente fuera de su
influencia y refuerza su posición en las negociaciones entre ese país y las
potencias occidentales.
Existe la casi certeza de que la reunión ha servido para fortalecer las relaciones
económicas, diplomáticas y aun las de seguridad de China y Rusia, los dos
fundadores de la OCS, e Irán. Moscú y Beijing tienen importantes intereses
económicos en ese país.
Beijing considera sus relaciones con Irán vitales para su seguridad energética.
China, segundo importador mundial de petróleo, compra 13 por ciento del crudo
que procesa a ese país, y quiere aumentar sus adquisiciones de gas natural. En
los cuatro primeros meses de este año, sus importaciones de crudo iraní
aumentaron 25 por ciento respecto del mismo periodo del año pasado.
Al poner la alfombra roja a los pies de Ahmadinejad en este contexto particular,
China está marcando sus prioridades en Asia central y en todo el mundo.
Beijing compra grandes cantidades de petróleo a sus vecinos a pesar de las
críticas en todo el mundo al desempeño de la región en materia de derechos
humanos.
China cerró el año pasado un importante acuerdo petrolero con Uzbekistán apenas
unas semanas después de la sangrienta represión de protestas opositoras en ese
país de Asia central.
En claro contraste con las intenciones "democratizadoras" de Estados Unidos en
Asia central, la OCS ya dejó claro que no se involucraría en asuntos de
seguridad dentro sus fronteras comunes.
"Al promover un modelo propio de desarrollo asiático y diferente al de Estados
Unidos, China se convierte en un líder cada vez más atractivo para otros países.
Es un asunto que preocupa a ese país", indicó un investigador del Instituto de
Estudios de Investigación sobre Asia Pacífico de la Academia China de Ciencias
Sociales.
Cuando el año pasado Irán participó en la reunión de la OCS como observador,
Washington pidió explicaciones tanto a Beijing como a Moscú, pues entienden que
su "impulso al terrorismo" lo hace incompatible con una organización que lo
combate.
Ni China ni Rusia desecharon las objeciones de Washington. "No lo hubiéramos
invitado si creyéramos que patrocinan el terrorismo", indicó Deguang.
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