Al desastre de Darfur se le suma una guerra entre los islamistas
de Somalia y el ejército cristiano de Etiopía. Ya hubo enfrentamientos y
todo se agrava con la presencia de Al Qaeda y Estados Unidos en la
sombra.
Por Gustavo Sierra - Clarín
Los milicianos del Consejo de las Cortes Islamistas (CCI) que tomó
el poder en el 70% del territorio somalí, incluida la capital Mogadishu,
ahora se dispone a terminar con lo que resta del antiguo gobierno que
tiene una sede provisional en el pueblo de Baidoa.
En ese lugar se encuentran unos 8.000 soldados del ejército de Etiopía,
que apoya al antiguo gobierno, y movilizó a varios miles más en toda la
frontera entre ambos países.
En las últimas dos semanas, Baidoa fue atacada con dos coche-bombas, en el
típico estilo terrorista de Al Qaeda. El CCI promueve la creación de una
"Gran Somalia" que incluye etnias que habitan porciones de Etiopía, Kenya
y Djibuti. Y quiere implantar allí una "nación islámica". Etiopía
tiene un 40% de su población musulmana, pero su ejército es
predominantemente cristiano.
Todo esto preocupa a Estados Unidos que podría ver complicado por una
guerra el paso de los petroleros por el Cuerno de Africa.
Algunos analistas dicen que la intervención de diplomáticos
norteamericanos en el conflicto hicieron que el CCI crezca mucho más
allá de sus posibilidades.
Un intento por evitar una catástrofe humanitaria en 1993, terminó con
18 marines muertos y arrastrados por las calles de Mogadishu, un
episodio contado por la película "La caída del halcón negro".
Como siempre hay una resolución de la ONU para el cese del fuego que
todos desoyen. Y la intervención de una fuerza de paz de la Unión
Africana pareciera otra utopía.
La realidad es que sólo se encuentran listos para intervenir unos cientos
de soldados ugandeses.
Todo indica que en las próximas semanas recibiremos noticias de un
nuevo río de sangre bajando por las estepas del Cuerno de Africa.
Las fiestas de Fin de Año las taparán y en enero nos enteraremos de la
masacre.