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Refugiados en Sudán |
Cuatro millones de personas se encuentran en estos momentos en
una "situación dramática" y necesitan desesperadamente ayuda
humanitaria. Se trata de los desplazados y refugiados de Darfur, en el sur
de Sudán y en la frontera con Chad.
Por Gustavo Sierra
- Clarín
El secretario adjunto de la Organización de las Naciones Unidas, Jan
Egeland, denunció el posible "genocidio" esta semana, pero muy
pocos quisieron escucharon. Esa es una zona del continente africano
olvidada del mundo, donde en los últimos tres años fueron asesinados
unas 200.000 personas y otras 2 millones y medio fueron desterradas de sus
aldeas y condenadas a la hambruna.
Todo comenzó en 2003. Ese año empezó el enfrentamiento entre el gobierno
árabe sudanés de Khartún y las tribus africanas del sur. Y luego
aparecieron las temibles milicias progubernamentales de los yanyaweed
que se lanzan a la carrera en camellos disparando contra los
campamentos de refugiados y matando a todo aquel que se les cruce en el
camino.
Todos estos hechos ya fueron documentados y el 12 de diciembre presentará
el caso en la Corte Internacional de la Haya el fiscal argentino Luis
Moreno Ocampo.
"Tenemos las pruebas de crímenes contra la humanidad y podemos
señalar a los máximos culpables. Vamos a buscar la justicia antes de que
sea muy tarde", dice Moreno Ocampo desde su oficina en Holanda.
La guerra ya llevó desestabilización al Chad y a la República
Centroafricana, y amenaza con extenderse también a Camerún y Níger.
Pero al mundo parece no importarle. La guerra en Irak tiene toda la
atención de la Administración Bush y la Unión Europea prefiere ocuparse
sólo de los refugiados que llegan a sus costas. Francia, por ejemplo,
podría detener a los yanyaweed usando los helicópteros que tiene en su
base de Chad. Egipto podría presionar al gobierno sudanés. Inclusive
la ONU podría armar una fuerza de tropas de Pakistán y Bangladesh. Pero
nada de eso se hace. Este fin de semana el gobierno de Sudán dijo que
negociará con los rebeldes, eso es todo.
En tanto, hay 4 millones de personas hambrientas, a la merced de
los rebeldes, escorpiones, arañas y fosas sépticas repletas de
murciélagos.