Oxfam Internacional, Amnistía Internacional y la Red de Acción Internacional
sobre Armas Ligeras (IANSA, por sus siglas en inglés) protestaron en un
comunicado que los embargos de la ONU contra los países en conflicto no son
suficientes, y que se necesitan controles mundiales.
Este mes se espera que la ONU vote una resolución para comenzar a trabajar en un
tratado sobre el comercio de armas, cuyo objetivo sería prohibir a los gobiernos
venderlas cuando haya un claro riesgo de que puedan ser utilizadas para cometer
graves violaciones de los derechos humanos, fomentar conflictos o minar el
desarrollo.
La resolución fue presentada la semana pasada y co-patrocinada por casi 80
gobiernos y 20 premios Nobel de la Paz, dijeron las tres ONG, que han formado
juntas la campaña Armas bajo Control.
Así, se refirieron al caso de la República Democrática del Congo (RDC), donde a
pesar del embargo que aplica la ONU desde 2003, encontraron que los rebeldes
tienen armas de numerosos países.
"Esto es sólo un ejemplo de cómo los controles de armas relajados alimentan los
conflictos y el sufrimiento en todo el mundo. Los embargos de la ONU son como
diques contra las mareas, por sí solos no pueden frenar la inundación de armas",
declaró el director de Oxfam International, Jeremy Hobbs.
"Sólo un estricto Tratado sobre el Comercio de Armas podría frenar el flujo de
armas en las zonas de guerra", añadió en el comunicado.
Las investigaciones llevadas a cabo en septiembre de 2006 por la campaña
determinaron que en manos de los rebeldes del distrito de Ituri, en el noreste
de Congo, se encontraron balas de una compañía estadounidense y de otra griega,
así como un fusil de asalto fabricado en Sudáfrica, otros de origen chino, una
pistola serbia y armas ligeras y granadas rusas.
"Los grupos rebeldes en el este de la RDC tienen un historial terrible de
violaciones, tortura y muerte de civiles, así como de usar a niños como
soldados", aseguró Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional.
"El que esas balas de tantos países puedan haber alimentado esos abusos es otra
indicación más de que debe aprobarse un tratado sobre el comercio de armas",
añadió.
La campaña indicó que las armas en Ituri probablemente fueron vendidas a través
de los países vecinos.
"Con 1.000 personas al día muriendo de violencia relacionada con las armas, los
gobiernos no pueden seguir permitiéndose ignorar esta historia de horror que se
repite desde el Congo a Colombia e Irak", manifestó Charles Nasibu, un congolés
investigador de este asunto e integrante de IANSA, un grupo que reúne a varias
onegés.
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