Los británicos de "Barclays" han
visto en tan rudimentario mercado una mina de oro para ampliar sus operaciones
en el exterior, mediante la compra de la mayoría de acciones en el banco "Absa".
Pero no se trata de una operación cualquiera en la era de la globalización y las
multinacionales, porque el "Barclays" tuvo que salir por piernas de la nueva
Sudáfrica hace veinte años tras su identificación con el régimen del
"apartheid", con el que colaboró abiertamente. Tanto es así que se le conocía
popularmente como el "Boerclaysbank", el banco de los "boers", y fue víctima del
boicot de millones de estudiantes universitarios del Reino Unido que cerraron
sus cuentas.
Dos décadas después, con la reconciliación mágicamente consolidada, los negros
con el timón del poder y los blancos al volante de las grandes finanzas, los
sudafricanos han perdonado al "Barclays". El gobierno de Thabo Mbeki (Congreso
Nacional Africano) ha puesto la rúbrica al regreso de los banqueros británicos,
pero más significativo es que la inmensa mayoría de la población, que es de raza
negra y padeció los abusos de la discriminación, está de acuerdo. "Ya es hora de
enterrar el pasado y dejar de lamernos las heridas –es la respuesta más común en
las encuestas efectuadas por los periódicos y cadenas de televisión-. Además,
los ahorros no tienen nada que ver con la política".
La operación "Regreso a Sudáfrica" ha sido encargada a Robert East, que se ocupó
de integrar al Banco Zaragozano en el imperio Barclays y de aspectos importantes
de la penetración en España, que ha desembarcado en Johannesburgo al frente de
un ejército de medio centenar de ejecutivos. Llega a un país y un mercado muy
diferentes del de hace veinte años, donde ha surgido una importante clase media
negra pero las condiciones de vida de los "townships" (guetos) siguen siendo
paupérrimas a pesar de mejoras importantes como la llegada del agua y la
electricidad a millones de hogares. La mayoría de color se ha apoderado de la
burocracia gubernamental y ejerce una forma de "acción afirmativa" (los negros
tienen prioridad a la hora de obtener puestos de trabajo oficiales), pero la
economía funciona gracias a las inversiones extranjeras, y son los blancos
quienen viven en las grandes mansiones de Constantia y los barrios costeros de
Ciudad del Cabo. Consciente del peligro de una fuga devatadora de capitales, el
régimen juega con mano izquierda y ha frenado hasta ahora todos los intentos de
expropiación de las granjas al estilo Zimbabue.
El emblema con el águila y las tres coronas sobre un fondo azul ha vuelto a
Durban y Johannesburgo, pero "Barclays" es consciente de que las reglas del
juego son muy distintas de los tiempos de P.W. Botha y compañía. Para empezar un
diez por ciento de las acciones de cualquier empresa deben estar en manos de
negros, y una cuota muy considerable de trabajadores ha de pertenecer a la raza
mayoriaria. Además, y para gozar con el apoyo de la comunidad, es imprescindible
adoptar programas de asistencia a las personas con el virus del sida (más de una
quinta parte de la población y de la fuerza laboral), proporcionarles los
tratamientos antivirales y amparar económicamente a su familia. El banco
británico ha presupuestado cincuenta milones de euros anuales para esta partida.
"Barclays" vendió sus intereses en Sudáfrica por el equivalente de diez millones
de euros hace casi veinte años, y ahora ha pagado la mitad por la compra de un
sesenta por ciento de "Absa", uno de los principales bancos del país, con una
clientela de más de siete millones de personas que hasta hace poco era 92 por
ciento blanca, y ahora es 55 por ciento negra. La estrategia consiste en ampliar
las operaciones a "townships" como los Cape Flats en Ciudad del Cabo y Soweto,
persuadiendo de que abran cuentas a esa mitad de la población que guarda su
dinero debajo del colchón, y aumentado la oferta de productos financieros. Se
prevé la apertura de sesenta nuevas sucursales y cuatrocientos cajeros
automáticos.
Un veinticinco por ciento de los ingresos de "Barclays" en el último ejercicio
se generó fuera del Reno Unido, y el banco quiere ampliar ese porcentaje al
cincuenta por ciento con la ayuda de las operaciones en Sudáfrica. Las acciones
de "Absa" han aumentado un veinte por ciento su valor desde que se cerró el
trato, calculándose que sus beneficios anuales se eleven a unos ciento ochenta
millones de euros. Entidades como "HSBC", "Citigroup" y "Standard Chartered" se
han planteado también el desembarco en uno de los grandes mercados emergentes.
Los sudafricanos son fanáticos del fútbol inglés, y siguen religiosamente por
televisión las hazañas del Chelsea y las miserias del Manchester United. El arma
secreta de "Barclays", como publicidad y para que se le perdonen los pecados del
pasado, consiste en ser el patrocinador oficial de la "Premier League". El
fútbol rompe todas las barreras.
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