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(IAR-Noticias) 22-Agosto-06
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Miembros del ejército de la
liberación de Sudán (SLA), grupo armado que lucha en Darfur. (Foto de Ivar
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La Unión Africana y el Acuerdo de
Paz de Darfur están fallando al pueblo de Darfur, según ha manifestado
Amnistía Internacional el 17 de agosto, mientras el Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas se dispone a debatir el posible mandato de una
fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU para proteger a la población
civil de Darfur. Sólo un compromiso renovado y decidido por parte de la
ONU y de la comunidad internacional puede hacer albergar alguna esperanza
de que se ponga fin al sufrimiento de esta gente.
Amnistía Internacional
"La comunidad internacional debe admitir que no se ha ofrecido solución
alguna al sufrimiento de Darfur; al contrario, las cosas están yendo a
peor", ha manifestado Kate Gilmore, secretaria general adjunta de Amnistía
Internacional. "Lo que la población de Darfur necesita ahora es una fuerza
internacional de mantenimiento de la paz con poder para detener los
homicidios, las violaciones y los desplazamientos forzados. La seguridad
personal es la necesidad básica -y el derecho fundamental- de todas las
personas de Darfur."
Los investigadores de Amnistía Internacional acaban de regresar del
este de Chad, donde han recopilado testimonios de personas refugiadas que
han huido recientemente de Darfur. Estos testimonios revelan que la
mayoría de los habitantes de Darfur Occidental están en la práctica
prisioneros en campos y ciudades, pues prácticamente toda la región sigue
controlada por las milicias yanyawid.
"Una vez más, el mundo en general ignora el conflicto de Darfur,
manteniendo la ficción de que el proceso de paz está progresando cuando,
de hecho, no hay nada más lejos de la realidad", ha declarado Kate Gilmore.
"Desde que se firmó el Acuerdo de Paz de Darfur los conflictos han
aumentado, no han disminuido, ha habido más desplazamientos de personas,
no menos, y se han perpetrado más violaciones de derechos humanos sin que
se avance hacia la justicia. Y lo que es más, actualmente existe un
peligro muy real de que este conflicto, que ya está rebasando la frontera
del país, siga extendiéndose más allá de Sudán."
La Misión de la Unión Africana en Sudán (AMIS) no cuenta con los medios
-ni, en muchos casos, con la voluntad- para proteger a la población civil.
Una refugiada que pasó dos años en el campo de Mornay antes de huir a Chad
dijo a Amnistía Internacional que la AMIS "no hace nada cuando las
personas desplazadas se quejan. Incluso si una mujer es violada, se
limitan a devolverla al campo".
Por su parte, un funcionario de la AMIS, quejándose de los recursos
cada vez más escasos, dijo desesperado a Amnistía Internacional: "No
podemos proteger a la gente como deberíamos. Es una farsa".
En Darfur Septentrional, en la región de Korma, 72 personas murieron en
el transcurso de cinco días a principios de julio. Sus atacantes eran
miembros de la facción de Minni Minawi del Ejército de Liberación de
Sudán, la única parte, además del gobierno, que ha firmado el Acuerdo de
Paz de Darfur. Los atacantes dijeron a sus víctimas que las castigaban por
oponerse al Acuerdo de Paz. Las tropas de la AMIS no respondieron a las
peticiones de ayuda de las víctimas y, al parecer, la AMIS no investigó
los homicidios, diciendo que las personas atacadas estaban relacionadas
con un grupo que no había firmado el Acuerdo de Paz de Darfur.
Mientras tanto, desafiando directamente la prohibición del Consejo de
Seguridad de la ONU de realizar vuelos de ofensiva militar sobre Darfur,
aviones Antonov del gobierno sudanés siguen bombardeando zonas bajo el
control de quienes se oponen al Acuerdo de Paz.
"La población de Darfur siente una profunda -y comprensible-
desconfianza hacia un acuerdo de paz cuya aplicación depende
principalmente del gobierno sudanés", ha manifestado Kate Gilmore. "Para
alcanzar una paz significativa en la que se respeten los derechos humanos
de las personas, es preciso abordar los motivos de preocupación en torno
al acuerdo de paz."
"Una fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU con el mandato y los
recursos necesarios para brindar una protección auténtica a la población
civil podría ofrecer a la gente de Darfur alguna esperanza para el futuro.
El gobierno de Sudán no debe interponerse en el camino del despliegue de
una fuerza de este tipo."
Esta semana, el presidente de Sudán, Omar Al Bashir, reiteró su
oposición a las fuerzas de la ONU en Darfur, declarando, según los
informes, que se enfrentaría "a cualquier fuerza patrocinada por la ONU" y
la combatiría "como Hezbolá ha derrotado a las fuerzas israelíes" en
Líbano.
"Teniendo en cuenta que ya se ha autorizado -con el acuerdo del
gobierno sudanés- el despliegue en Sudán de 10.000 soldados y otro
personal de la ONU, la oposición del presidente a la fuerza de
mantenimiento de la paz en Darfur es incomprensible, por decirlo
suavemente", ha declarado Kate Gilmore.
"En realidad es algo mucho más grave: es una negación indignante e
inexcusable de la protección básica que necesita desesperadamente la
población de Darfur y a la que tiene derecho absoluto."
Información complementaria
La Misión de la Unión Africana en Sudán (AMIS) se estableció en Darfur
para vigilar el alto el fuego de abril de 2004 entre el gobierno de Sudán
y los grupos políticos armados. En junio de 2006, el Consejo de Paz y
Seguridad de la Unión Africana amplió y reafirmó el mandato para proteger
a la población civil en determinadas circunstancias.
El Acuerdo de Paz de Darfur se firmó el 5 de mayo de 2006; sus
signatarios fueron el gobierno de Sudán y una de las facciones rebeldes
del Ejército de Liberación de Sudán, encabezada por Minni Minaui (del
grupo étnico zagaua). Otras facciones del Ejército de Liberación de Sudán
-entre ellas el grupo con el apoyo mayoritario de los Fur, el grupo étnico
más grande de Darfur- y el Movimiento Justicia e Igualdad (JEM, por sus
siglas en inglés), se negaron a firmarlo. A lo largo de los tres últimos
meses, los grupos armados se han dividido en facciones y alianzas que
apoyan el Acuerdo de Paz o se oponen a él, y que han luchado unas contra
otras y contra el gobierno de Sudán y sus milicias yanyawid.
En su informe del 28 de julio de 2006 al Consejo de Seguridad de la
ONU, el secretario general de las Naciones Unidas recomendó el
establecimiento de una fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU en
Darfur con el mandato de proteger a la población civil, y el refuerzo de
la ONU para aumentar la capacidad de la AMIS durante el periodo de
transición hasta el despliegue de la fuerza de mantenimiento de la paz de
la ONU.
En una carta abierta al Consejo de Seguridad de la ONU, enviada el 4 de
agosto de 2006, Amnistía Internacional pidió a la ONU que desplegara una
fuerza que, entre otras cosas:
- proporcione seguridad a las personas de campos, ciudades y pueblos;
- garantice el regreso asistido, voluntario y seguro de las personas
desplazadas y refugiadas;
- vigile activamente y verifique el desarme de los yanyawid.
La necesidad de que se actúe sin demora para poner freno a las
violaciones de derechos humanos en Darfur se hace aún más patente con la
propagación de este conflicto al este de Chad, donde Amnistía
Internacional ha documentado recientemente homicidios a manos de los
yanyawid y desplazamientos forzados de la población civil a causa de los
ataques de estas milicias.
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