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(IAR
Noticias)
06-Diciembre-2012
Del capitalismo y consumismo
hacia la sostenibilidad. Estos importantes datos, que explican con mucho detalle
una realidad que nos cuesta entender cuando se trata de tomar conciencia de la
esencia del capitalismo, que en lectura vemos en todos sus componentes y como de
manera imperceptible, define nuestro estilo de vida, aptitudes, posiciones,
conciencia.
Eco Portal / ecoportal.net
El
análisis presentado en resumen, nos define la esencia del consumismo y
nos brinda esperanza hacia un mundo que decide salvarse, luchando contra
uno de los males del capitalismo.
Afirma Assadourian: “Los seres humanos forman parte de sistemas
culturales, están modelados y determinados por sus culturas y en su mayor
parte actúan exclusivamente de acuerdo a las realidades culturales,
símbolos, valores y tradiciones con los que se desarrolla una persona y
que se convierte en algo “natural”. Y es lo que tendremos que entender,
la naturalidad con la que aceptamos un mundo de injusticia y de
exclusión.
Cambiar ese sistema de desigualdad para evitar el colapso de la
civilización requiere nada menos que una transformación absoluta de los
patrones culturales dominantes. Esta transformación rechazaría el
consumismo, la orientación cultural que induce a las personas a buscar
sentido, satisfacción y aceptación a través del consumo, para sustituirlo
por un nuevo marco cultural centrado en la sostenibilidad.
Pero, transformar la cultura no es tarea fácil, requiere esfuerzo,
trabajar sin descanso para reorientar las instituciones claves que
modelan la cultura, la educación, las empresas, los gobiernos, los medios
de comunicación, así como los movimientos sociales y una tradición humana
consolidada.
Los siguientes datos nos revelan una realidad asombrosa: en 2006, la
población del mundo gastó 3.5 billones de dólares, en bienes y servicios.
Estos incluyen necesidades básicas como alimentos y viviendas pero a
medida que aumenta el ingreso se gasta en comidas más caras, viviendas
más lujosas, coches, ordenadores personales, trajes, coches. Sólo en
2008, se compraron 68 millones de vehículos, 85 millones de frigoríficos,
297 millones de ordenadores y 1200 millones de teléfonos móviles en todo
el mundo.
Señala Assadouriam, que a medida que crece el consumo se extraen más
elementos naturales: combustibles fósiles, minerales y metales; talado de
bosques, roturado de tierras para el cultivo, extrayéndose 60 mil
millones de toneladas de recursos (alrededor del 50% más que hace 30
años. Esta explotación de los recursos ejerce una creciente presión sobre
los sistemas ecológicos de los que defienden la humanidad y otras
múltiples especies y actualmente rebasamos en más de 1/3 parte de la
capacidad disponible de la tierra.
El cambio climático es sólo uno de los muchos síntomas de los niveles de
consumo. La contaminación del agua, la pérdida de más de una media de 7
millones de hectáreas anuales de bosque, erosión de los suelos,
producción anual de 100 millones de toneladas de residuos peligrosos,
prácticas laborales abusivas por el afán de producir bienes de consumo
baratos, la obesidad, creciente patrones de consumo, son consecuencia del
consumo excesivo.
Además de ello, resulta que los niveles de consumo están extremadamente
desequilibrados, lo que supone que la población rica tiene una
responsabilidad desproporcionada por los males ambientales del planeta:
1500 millones de personas más ricas del mundo. (7% de la población
mundial), son responsables del 50% de las emisiones de dióxido de
carbono, mientras que 3 mil millones de pobres sólo son responsables del
6%.
La población rica es la que posee mayores bienes, utiliza más
electricidad, gasta más agua, más energía, come más productos procesados,
más carnes y compra más cosas.
La población de Estados Unidos gastó 9.7 billones de dólares en consumo,
unos 32.400 dólares por persona, lo que supone el 32% de los gastos
mundiales con sólo el 5% de la población global. Si todo el mundo
consumiera como los Estados Unidos, sólo 1400 millones de habitantes
vivirían en el mundo.
Para el 2050, está previsto un aumento de la población en unos 2.300
millones de personas. Ninguna medida estratégica para generar sociedades
sostenibles es posible si no van acompañadas de cambios importantes de
patrones de consumo. Sin embargo, estos cambios de patrones no dependen
del consumidor y como colmo cada día se refuerza de manera sistemática,
un paradigma cultural cada vez más dominante de consumismo.
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