|
(IAR
Noticias)
16-Noviembre-2012
Nada se disputaba en las elecciones, excepto
quién pasaría a servir a los grupos de interés. Las guerras no fueron un punto
de discusión en las elecciones. Las provocaciones de Washington, rodeando con
bases militares a Irán, Rusia y China, no fueron tema de debate. Los poderes
inconstitucionales impuestos por el Poder Ejecutivo que permiten detener
ciudadanos por tiempo indeterminado sin el debido proceso y que avalan
asesinatos por meras sospechas, tampoco fue tema de discusión en estas
elecciones. El sacrificio del medio ambiente en pos de la desforestación, la
minería y los intereses energéticos tampoco fueron un tema de discusión, excepto
para prometer mayor sacrificio ambiental para habilitar mayores ganancias en el
corto plazo. Por un lado se hacía la tonta promesa de fortalecer a las clases
medias, mientras que por otro se esgrimía la defensa como librecambio de la
deslocalización de sus profesiones y empleos.
Por
Paul Craig Roberts /
CounterPunch (*)
La
elección que se suponía iba a ser muy reñida, al final de cuentas resultó no
serlo tanto. En mi opinión, Obama ganó por dos razones:
(1) Obama no es ni una amenaza ni representa un proceso de inclusión, mientras
que Romney expresaba un “ellos contra nosotros”, una impresión que muchos
encontraron amenazante,
(2) la elección no fue lo suficientemente reñida como para que se pueda llevar a
cabo un fraude mediante las máquinas de voto electrónico.
Como bien saben los lectores, creo que ninguno de los candidatos es una buena
opción, o de hecho, creo que ninguno significa una alternativa. Washington es
controlado por poderosos grupos de interés, no por las elecciones. Ambos
partidos se ven enfrentados no por una visión política alternativa o por agendas
legislativas diferentes, sino para ver cuál de los dos partidos se convierte en
la prostituta de Wall Street, del complejo militar y de seguridad, del lobby de
Israel, de los agronegocios, de los intereses de los sectores vinculados a la
energía, de la minería y la industria forestal.
Convertirse en la prostituta es importante, porque las prostitutas son
recompensadas por los servicios que ofrecen. Ganar la Casa Blanca o el cargo
presidencial constituye un evento clave en la carrera de una persona, al
convertirse en objeto de los ricos y poderosos grupos de interés. En el
Congreso, el partido mayoritario puede suministrar más servicios y por lo tanto,
es más valioso que el partido minoritario. Uno de nuestros últimos presidentes,
que no era rico, terminó con 36 millones de dólares poco después de dejar el
cargo, al igual que el ex primer ministro británico, Tony Blair, quien sirvió a
Washington mucho mejor de lo que lo hizo para su propio país.
Las guerras son un negocio rentable para el complejo militar y de seguridad.
Israel recompensa a sus siervos y castiga a sus enemigos. Dotar a las agencias
de regulación ambiental con ejecutivos vinculados a la energía, a la minería y a
la industria forestal, es considerado por esos intereses como un comportamiento
muy amigable.
Muchos norteamericanos comprenden esto y no se molestan en ir a votar, pues
saben que cualquiera sea el candidato o cualquiera sea el partido que gane,
prevalecerán los grupos de interés. Ronald Reagan fue el último presidente que
se enfrentó a los grupos de interés, o mejor dicho, a algunos de ellos. Wall
Srtreet no aceptó el intento de Reagan de bajar las tasas de interés, pues
consideraban que el resultado sería mayor inflación, mayores tasas de interés y
la ruina de la bolsa y sus carteras de bonos. El complejo militar y de seguridad
no quería que Reagan negociara con Gorbachev para poner fin a la guerra fría.
Lo que es curioso es que los votantes no comprenden cómo funcionan realmente los
políticos. Los votantes se dejan llevar por la retórica política y no ven la
hipocresía que los mira directamente a los ojos. El hombre medio norteamericano,
machista, patriota y orgulloso, votó por Romney quien fue a Israel y, jurando
lealtad a su señor feudal, se arrastró a los pies de Netanyahu. Obama toca
directamente la fibra del corazón de quienes lo siguen, relatando la historia de
un niño con leucemia ahora protegido por la ayuda de Obamacare [n.de.t: término
con el que comúnmente se conoce a La Ley de Protección al Paciente y Cuidado de
Salud Asequible], mientras continúa asesinando a miles de niños y a sus padres
con drones y otras acciones militares en siete países distintos. Obama fue capaz
de conseguir las felicitaciones de parte de sus seguidores cuando describía un
camino de creciente e imparable éxito hacia mayores conquistas morales
transitado por Norteamérica, mientras que su historial es el de un tirano que ha
codificado en leyes la destrucción de la Constitución de los Estados Unidos y
las libertades civiles de los norteamericanos
Nada se disputaba en las elecciones, excepto quién pasaría a servir a los grupos
de interés. Las guerras no fueron un punto de discusión en las elecciones. Las
provocaciones de Washington, rodeando con bases militares a Irán, Rusia y China,
no fueron tema de debate. Los poderes inconstitucionales impuestos por el Poder
Ejecutivo que permiten detener ciudadanos por tiempo indeterminado sin el debido
proceso y que avalan asesinatos por meras sospechas, tampoco fue tema de
discusión en estas elecciones. El sacrificio del medio ambiente en pos de la
desforestación, la minería y los intereses energéticos tampoco fueron un tema de
discusión, excepto para prometer mayor sacrificio ambiental para habilitar
mayores ganancias en el corto plazo. Por un lado se hacía la tonta promesa de
fortalecer a las clases medias, mientras que por otro se esgrimía la defensa
como librecambio de la deslocalización de sus profesiones y empleos.
La incapacidad para reconocer y debatir verdaderos problemas constituye una
amenaza no sólo para los Estados Unidos sino para el mundo entero. La búsqueda
desenfrenada de hegemonía por parte de Washington, conducida por una loca
ideología neoconservadora, está llevando al país a una confrontación militar con
Rusia y China. Once años de guerras injustificadas (con más en el horizonte) y
con una política económica que protege a las instituciones financieras de sus
culpas, han agobiado a los EE.UU. con masivos déficits presupuestarios que están
siendo monetizados. La pérdida del rol del dólar norteamericano como divisa de
reserva y la hiperinflación son consecuencias plausibles de una política
económica desastrosa.
¿Cómo es posible que “el único superpoder en el mundo” pueda llevar a cabo una
elección presidencial sin ninguna discusión sobre estos problemas reales y
serios? ¿Cómo alguien puede estar emocionado o tener esperanzas ante semejantes
resultados?
(*)
Traducido al castellano
por PIA Noticias
|