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(IAR
Noticias)
23-Octubre-2012
Una primera auditoría a la Reserva Federal de Estados Unidos (FED, sigla en
inglés) reveló que proporcionó ayuda urgente y en secreto por 16 billones de
dólares a los más grandes bancos norteamericanos y europeos en pleno apogeo de
la crisis financiera global, entre 2007 y 2010. Esta operación, protegida por el
silencio, plantea muchas preguntas sobre el modus operandi de la Reserva
Federal, que es una institución privada con ropaje gubernamental y “federal”.
Por
Ernesto Carmona -
Mapocho Press (*)
De los 16 millones de millones de dólares, Morgan Stanley recibió 107,3
mil millones, Citigroup 99,5 mil millones y Bank of America 91,4 mil
millones, según datos obtenidos invocando la Ley de Libertad de
Información (Freedom of Information Act, FIA), meses de litigio en la
corte y por una ley aprobada por el Congreso, según un informe de Matthew
Cardinale para Inter Press Service (IPS), reproducido en Common Dreams el
28 de agosto 2011 y utilizado para esta versión.
“Éste es un caso claro de socialismo para los ricos, y escabroso, porque
no es para todo el mundo”, dijo el senador Bernie Sanders, independiente
por Vermont. Afecta a 7.000 toneladas métricas de barras de oro guardadas
en la cámara acorazada del banco de la Reserva Federal de Nueva York (FRBNY,
en inglés), que cargó con el grueso de esta operación secreta.
“Desde fines de 2007 hasta mediados de 2010, los bancos de la Reserva
Federal proporcionaron más que un billón de dólares… en préstamos de
emergencia al sector financiero para hacer frente a las tensiones en la
dirección de los mercados de crédito y evitar fracasos individuales de
las instituciones que se consideraban amenazadoras para la estabilidad
del sistema financiero”, señaló el informe de auditoría.
“La escala y naturaleza de esta ayuda ejecutaron una expansión sin
precedente del papel tradicional del sistema de la Reserva Federal como
Banco Central prestamista de las instituciones depositarias”, aseguró el
informe. La auditoria espera que todos los préstamos de emergencia a
corto plazo hayan sido pagados o estén en vías de compensarse.
Los préstamos de emergencia incluyeron ocho programas básicos y, con
certeza, también proporcionaron ayuda a las instituciones financieras,
afirmó IPS. La FED proporcionó préstamos al banco JP Morgan Chase para
adquirir Bear Stearns, una empresa inversora quebrada; proveyó préstamos
para mantener a flote a American International Group (AIG), una sociedad
transnacional de seguros; extendió préstamos al Bank of America y al
Citigroup y compró hipotecas de riesgo, “garantiazdas” en los libros de
los bancos privados beneficiados.
En total, los préstamos más grandes fueron hechos a una pequeña cantidad
de instituciones. Durante esos tres años, Citigroup pidió prestados un
total de 2,5 billones de dólares, Morgan Stanley, pidió 2 billones;
Merrill Lynch, que fue adquirido por el Bank of America, recibió
préstamos por 1,9 billones y el Bank of America pidió 1,3 billones.
También recibieron dinero de la FED bancos extranjeros, como el Barclays
del Reino Unido, Grupo Royal Bank de Escocia (Reino Unido), Deutsche Bank
(Alemania), UBS (Suiza), Credit Suisse Group (Suiza), Bank of Scotland
(Reino Unido), BNP Paribas (Francia), Dexia (Bélgica), Dresdner Bank
(Alemania) y Societe General (Francia).
“A ninguna agencia del gobierno de Estados Unidos se le debe permitir que
entregue ayuda urgente a un banco o sociedad financiera extranjera sin la
aprobación directa del Congreso y del Presidente”, escribió Sander.
Recientemente, la agencia de noticias Bloomberg News obtuvo 29.346
páginas de documentación de la Reserva Federal sobre algunos de estos
préstamos secretos, después de meses de lucha ante la corte para obtener
acceso a los expedientes, invocando la Ley de Libertad de Información (FIA,en
inglés).
Algunas de las instituciones financieras recibieron los préstamos
secretamente, mientras tanto, en sus informes públicos proclamaban que
tenían amplias reservas en efectivo, observó Bloomberg. La Reserva
Federal nunca ha explicado cómo justificó legalmente varios de los
préstamos de emergencia, tampoco cómo decidía proporcionar ayuda a
ciertas empresas, pero a otras no.
“El mayor problema fue la falta de supervisión del Congreso, y la manera
como la FED parecía escoger a los ganadores que serían protegidos a
cualquier costo”, dijo a IPS Randall Wray, profesor de economía de la
Universidad Missouri-Kansas City.
“Si tales préstamos no son ilegales, deberían serlos. Nuestra nación pasó
realmente por una crisis de liquidez, una corrida de los pasivos a corto
plazo de las instituciones financieras. Existe sólo una manera de detener
las ejecucionbes: prestar sin límite las reservas a todas las
instituciones que estén calificadas. La FED manoseó alrededor antes para
finalmente hacer algo de eso”, dijo Wray.
“Pero por otra parte, se pasó a la segunda fase, que consistió en
intentar resolver problemas de insolvencia aumentando la participación
del Tío Sam en el fiasco de los banqueros. Eso nunca debió haber sido
hecho. Usted cierra a los estafadores, y punto. La FED y la FDIC
(Comisión Federal de Seguros de Depósitos) debieron haber intervenido
inmediatamente a los bancos más grandes, reemplazado a todo el personal
superior de gestión, y así deberían haber comenzado a resolver”, dijo
Wray.
Las renovadas preguntas sobre la Reserva Federal inspiraron a algunos
activistas jóvenes del movimiento social que organizaron protestas a
través de Estados Unidos. “Desde su creación por el gobierno de Estados
Unidos en 1913, la Reserva Federal ha fabricado tanto dinero nuevo de la
nada que ha destruido el 95 por ciento del valor del dólar”, dijo Joseph
Brown, estudiante universitario y uno de los organizadores de las
recientes protestas contra el Banco Reserva Federal de Atlanta. “Estos
beneficios fiscales inflacionarios a Wall Street, ocultados por el
gobierno, dañan más a los pobres y a quienes viven de rentas fijas, como
los jubilados”, añadió Brown.
La Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos (GAO, sigla
en inglés) hizo la auditoría como resultado de por lo menos dos años de
presiones sobre los políticos. IPS informó que en junio de 2009 una
coalición amplia de miembros del Congreso, pertenecientes a los dos
partidos (Demócrata y Republicano) había copatrocinado la legislación que
permitió auditar a la Reserva Federal.
La auditoría fue aprobada como una enmienda propuesta por Sander a la Ley
Dodd-Frank Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor, la mayor
fiscalización de actividades bancarias aprobada por el presidente Barack
Obama y el Congreso de Estados Unidos en 2010.
“Pienso que esto (la primera auditoría de la GAO) fue un buen comienzo
para destapar lo que hizo la FED, de modo que permita comenzar a
determinar que nunca deben permitirse de nuevo acciones similares”,
escribió Wray. Añadió: “Mi respuesta preliminar es un resonante no”.
La GAO también encontró que las políticas existentes en la Reserva
Federal no previenen significativos conflictos de intereses. Por ejemplo,
“las restricciones existentes en la FRBNY respecto a los intereses
financieros de sus empleados no prohíben específicamente que inviertan en
ciertas instituciones no-bancarias que recibieron ayuda de emergencia”,
indicó el informe.
El reporte GAO reveló que el 19 de septiembre de 2008, William Dudley,
que ahora es presidente del FRBNY, fue favorecido con una exención que lo
dejó mantener sus inversiones en AIG y General Electric, mientras al
mismo tiempo la Reserva Federal otorgaba fondos de ayuda urgente a esas
mismas dos compañías.
“A nadie que trabaje para firmas que reciben ayuda financiera directa de
la FED debe permitírseles sentarse en la junta directiva de la FED, o ser
empleados de la Reserva Federal”, dijo Sanders.
En resumen, los banqueros estadounidenses, que forman parte del 1% más
rico del mundo que condujeron a la crisis, también controlan la FED, que
es un banco central privado de Estados Unidos, y se “regulan” por sí
mismos. “Fijan lo que cobran y se dan el cambio”.
La GAO siguió trabajando en un informe más detallado respecto a los
conflictos de intereses de la Reserva Federal Reserve. Una vez revisado
el siguiente informe GAO, que se emitió el 19 de octubre 2011,
constatamos que no tuvo ninguna repercusión en la prensa. Vagamente,
recomendó “tomar medidas adicionales para fortalecer los controles
diseñados para manejar conflictos de interés entre los directores del
Banco de la Reserva y aumentar la difusión pública de los roles y
responsabilidades de los directores”.
Añadió que “el presidente de la Reserva Federal debe desarrollar,
documentar y exigir a todos los bancos de la Reserva que adopten un
proceso de solicitud de exención elegibilidad para la junta de directores
de la Agencia Federal de la Reserva y cautelar la ética política de los
consejeros”. Además, recomendó “la posibilidad de exigir a los bancos de
la Reserva que revelar públicamente las exenciones que se conceden y la
divulgación de esa medida no violaría la privacidad personal de un
director”. Bonitas palabras (1). En otros términos, “aquí no ha pasado
nada”. El poder de la súper elite financiera tiene agarrada por el mango
la gran sartén que es el mundo en que vivimos.
(*)Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.
Notas:
1) GAO: http://www.gao.gov/products/GAO-12-18
Fuentes:
● Matthew Cardinale, “First Federal Reserve Audit Reveals Trillions in Secret
Bailout,” Inter Press Service, Common Dreams, August 28, 2011, http://www.commondreams.org/headline/2011/08/28-3.
http://www.mediafreedominternational.org/2011/10/24/first-federal-reserve-audit-revels-trillions-loaned-to-major-banks/
● U.S. Government Accountability Office (GAO)
http://www.gao.gov/products/GAO-11-616
Student Researcher: Nicole Trupiano (Sonoma State University)
Faculty Evaluator: Peter Phillips (Sonoma State University)
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