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(IAR
Noticias)
21-Diciembre-2012
Se trata de un nuevo rito
israelí. Entre el «Election Day» y el «Inauguration Day», fechas emblemáticas de
la democracia estadounidense, Israel marca ese período y prepara sus propias
elecciones bombardeando sin vergüenza la Franja de Gaza y a sus habitantes
Por Ahmed Bensaada / Global Research
C omo
un torpe cazador que dispara a todo lo que se mueve en un gallinero con
la excusa de que un ave le picó por descuido, el Estado hebreo extermina
a los hombres, mujeres y niños de Gaza, la tierra palestina que convirtió
en una cárcel a cielo abierto. Y eso no le impide sacar pecho y alardear
de sus «grandes hazañas bélicas» bajo la mirada aprobadora de los países
occidentales que asimilan los disparos mortales a picotazos.Sin embargo,
entre la operación asesina israelí «Plomo fundido» (finales de
2008-principios de 2009) y la operación extrañamente bautizada «Pilar
defensivo» que Israel ha perpetrado recientemente, el mundo árabe ha
vivido su famosa «Primavera». Y se plantea una cuestión fundamental: ¿Esa
revolución, considerada fundamental por algunos, ha tenido alguna
incidencia en la suerte de los gazatíes en particular y en la causa
palestina en general?Si revisamos la lista de los protagonistas árabes o
musulmanes que han acaparado la escena mediática y han actuado en torno a
una eventual mediación entre Hamás e Israel, es posible encontrar algunas
respuestas. Desde este punto de vista, la agitación en las puertas de El
Cairo del pasado 17 de noviembre es bastante elocuente.Ese día el
presidente egipcio Mohamed Morsi, el primer ministro turco Recep Tayyip
Erdogan, el emir de Catar Hamad ben Khalifa Al Tani y el líder de Hamás
Khaled Mechaal estaba al mismo tiempo en la capital egipcia. Y ese
«alineamiento planetario» no fue fortuito.
El Egipto de
Morsi
Tras su elección «postprimaveral» Mohamed Morsi, el presidente islamista
«de recurso» debido a la inelegibilidad de Khairat al Charter (eminencia
gris de los Hermanos Musulmanes), sabe perfectamente que para él la
regulación de la cuestión gazatí tiene una importancia capital en varios
aspectos.
- En primer lugar le permitiría ganar credibilidad en la cuestión
palestina, una credibilidad maltratada por el cierre recurrente del paso
fronterizo de Rafah, por la destrucción de los túneles de contrabando
entre los dos países (que provocó primera vez la ira de los palestinos
desde que Morsi está en el poder) y sobre todo por la divulgación de unas
misivas muy «afectuosas» entre Morsi y el presidente israelí Shimon Peres.
Ese intercambio epistolar de apariencia anecdótica impactó profundamente
a los egipcios que sienten un odio visceral por la que denominan «entidad
sionista». Es verdad que expresiones como «mi querido y gran amigo» y «tu
fiel amigo» (1) dirigidas por Morsi a Peres han asombrado, sobre todo
cuando sabemos que las escribió un miembro de los Hermanos Musulmanes, la
cofradía que siempre ha predicado la lucha contra el ocupante sionista.
La reacción de la calle egipcia fue tan impetuosa que la presidencia, en
primer lugar, pretendió que se trataba de una mentira (2) antes de
reconocerlo y explicar que las expresiones utilizadas forman parte del
estilo «protocolario» (sic) (3).
Las amabilidades entre ambos presidentes continuaron aquellos días: el
presidente Peres declaró a los medios de comunicación que celebraba los
«esfuerzos» del presidente Morsi «para conseguir un alto el fuego» en el
conflicto de Gaza (4).
Hay que señalar que esas familiaridades interpresidenciales contrastan
vivamente con el comportamiento natural de algunas personalidades
egipcias a las que en el mismo período «pillaron» en una emisión de tipo
«cámara oculta» en la que les hicieron creer que los estaba entrevistando
un canal israelí (5). Invariablemente las reacciones de los invitados
fueron viscerales, nerviosas y violentamente antiisraelíes, lo que irritó
a la prensa del Estado hebreo e hizo que las acusaciones de antisemitismo
inundasen la blogosfera (6).
La destrucción por parte del ejército egipcio de los túneles de
contrabando de la frontera entre Egipto y Gaza fue decidida por el
gobierno de Morsi tras los atentados mortales perpetrados el 5 de agosto
por un comando calificado de yihadista por las autoridades (7). Sin
embargo los Hermanos Musulmanes, de donde procede el presidente Morsi,
acusaron al Mossad de estar detrás de los ataques, afirmación repetida
por Ismail Haniye, jefe del gobierno de Hamás en Gaza (8). Lo que es
bastante plausible en la medida en que la demolición de los túneles
beneficia principalmente a la seguridad del Estado de Israel. Lo más
extraño en este asunto es la rapidez con la que se tomó la decisión de
destruir los pasadizos subterráneos. De ahí a pensar que hubo connivencia
no hay más que un paso. Además, curiosamente, las autoridades israelíes
aceptaron la presencia de soldados egipcios en la zona «C» del Sinaí,
área normalmente permitida a la policía egipcia pero totalmente prohibida
a los militares egipcios según los acuerdos de Camp David (9). Recordemos
que esa zona es una franja de tierra de la península del Sinaí que
recorre la frontera israelí-egipcia y el golfo de Aqaba, y se extiende de
Rafah a Charm el-Cheik.
- En segundo lugar, Morsi sabe perfectamente que ciertas gesticulaciones
bien orquestadas en el conflicto israelí-palestino de librarían de la
imagen de presidente «de repuesto» poco carismático y sin envergadura
(10). Lo que explica, por ejemplo, la llamada del embajador egipcio en
Israel y el envío de su primer ministro a Gaza desde el principio de la
agresión a la Franja. Sin embargo esas decisiones presentadas como
«heroicas» no explican por qué tuvo que esperar a los bombardeos para que
un alto responsable egipcio viajase al enclave palestino. Si tenemos en
cuenta la vecindad, la afinidad ideológica entre Hamás y los Hermanos
Musulmanes egipcios y la alegría popular gazatí ante el anuncio de la
elección de Morsi a la magistratura suprema, era de esperar que el
presidente egipcio visitara Gaza inmediatamente después de su elección.
Pero no, Morsi no ha visitado nunca la Franja de Gaza, mientras que el
Emir de Catar efectuó recientemente una visita oficial.
Sin embargo, tras la desavenencia de Hamás con los responsables sirios,
el gobierno egipcio autorizó a la organización palestina la transferencia
de su sede principal de Damasco a El Cairo. La desavenencia surgió por el
reconocimiento por parte de Hamás de los rebeldes sirios, una coalición
formada esencialmente por combatientes islamistas. Aunque la decisión
egipcia de ofrecer una oficina a Hamás hizo rechinar los dientes de
numerosos observadores, los Hermanos Musulmanes egipcios la acogieron
favorablemente (11). Esos observadores vieron un gran cambio en la
política egipcia, que consideraba a la OLP (Organización para la
Liberación de Palestina) la única representante legítima de los
palestinos. Obviamente no podía ser de otra manera para la Hermandad.
¿Hay que recordar que la primera visita oficial del primer ministro de
Hamás, Ismail Haniyeh, fue a los Hermanos Musulmanes de Egipto? ¿Y que el
propio Haniyeh declaró que Hamás era «un movimiento yihadista de los
Hermanos Musulmanes con cara palestina»? (12).
Hay que rendirse a la evidencia de que en el contexto de la «Primavera
Árabe», la decisión de acoger a Hamás en El Cairo pone de manifiesto
tanto una clara voluntad de aislar a Bashar al-Assad por parte del
presidente Morsi como el deseo egipcio de influir en la estrategia
islamista palestina del poder en Gaza, de acuerdo con otros actores
influyentes como Catar.
- En tercer lugar, el Rais egipcio no ignora que el hecho de conseguir un
alto el fuego en el conflicto israelí-palestino también tendría el efecto
de devolver a Egipto un papel central en la cuestión palestina. Además
permitiría a su diplomaría recuperar el prestigio en el mundo árabe
después de la fuerte marginación de los últimos años en beneficio de
algunas monarquías del Golfo. Así, además del problema de Gaza, la
reunión tripartita Egipto-Catar-Turquía llevaba ciertamente otro punto en
su agenda: Siria. En efecto, dos días después de la reunión cairota
supimos que la nueva coalición de la rebelión siria, constituida en Doha,
tendría su base en El Cairo (13), mientras que el extinto Consejo
Nacional Sirio (CNS) tenía su cuartel general en Estambul. Cuatro días
después Catar, por su parte, anunció el nombramiento de un embajador de
la coalición siria, organización constituida por grupos rebeldes dispares
a los que la presión estadounidense «obligó» a fusionarse (14).
Hay que señalar de paso la notable ausencia, en la reunión de El Cairo,
de Arabia Saudí, protagonista principal de la «primaverización» de Siria.
Y esa ausencia está lejos de ser fortuita si observamos el diferente
tratamiento mediático de la agresión israelí a Gaza entre la cadena
catarí Al-Yazira y la cadena saudí Al-Arabiya, que señala implícitamente
las divergencias políticas de estos dos países en el asunto de Gaza (15).
Aunque en varias ocasiones anunció su intención de revisar los acuerdos
de Camp David, Morsi cambió de opinión cuando Israel desestimó la idea
(16). Sin embargo, el aparente «éxito» de Morsi en el cese de las
hostilidades entre Hamás e Israel le permite justificar su cambio de
método y refuerza la idea de la necesidad de Egipto como interlocutor
«oficial» y creíble del Estado hebreo gracias a los acuerdos firmados
entre ambos países. En este asunto Morsi no se diferencia mucho de su
predecesor, Mubarak, arrastrado por la oleada primaveral.
Pero esta falta de valentía política del presidente islamista no ha
cambiado el ardor de algunos militantes por la democracia que
presentaron, ante el tribunal administrativo de El Cairo, una demanda de
anulación del tratado de Camp David con el fin de que su país pudiera
disfrutar de una soberanía plena política y militar en la península del
Sinaí. El pasado 30 de octubre el tribunal rechazó a los demandantes por
«incompetencia en la materia», arguyendo que la política internacional y
la soberanía del país son competencias del presidente de la república
(17).
¿Se dignará Morsi algún día a llevar adelante esa promesa que es también
la de la cofradía de la que procede? En el contexto geopolítico actual es
dudoso.
Catar y la «primaverización» de los árabes
El 23 de octubre de 2012, es decir, exactamente tres semanas antes de la
salvaje agresión israelí bautizada «Pilar defensivo», el emir de Catar
hizo una visita oficial a Gaza. Esa corta visita, calificada de
«histórica» por algunos observadores porque era la primera de un jefe de
Estado desde 2007, el año que Hamás accedió democráticamente al poder en
Gaza, nunca habría sido posible sin la aprobación de Egipto, y sobre todo
de Israel. Obviamente ese viaje del emir estuvo acompañado de una
generosa distribución de petrodólares, pero parece claro que su objetivo
no es solo filantrópico. Si no, ¿cómo explicar que la generosidad catarí
solo beneficia al gobierno islamista de Hamás y no a toda la población
palestina? ¿Y por qué el emir de Catar no aprovechó la ocasión para ir a
Cisjordania y visitar a la Autoridad Palestina?
Por otra parte, con respecto a este punto, el Comité Ejecutivo de la
Organización para la Liberación de Palestina (OLP) no apreciaría en
absoluto esa visita: «Los países árabes no deberían seguir la política de
establecimiento de una entidad separatista en la Franja de Gaza que
básicamente sirve a los planes israelíes», declaró (18).
En realidad el comportamiento catarí con respecto a Palestina está en
perfecta sintonía con el afán de omnipresencia del emirato en la «primaverización»
del mundo árabe, acción que se articula en el apoyo indefectible de los
islamistas del mundo árabe y en particular de los Hermanos Musulmanes.
Esta política es visible en Egipto, Túnez, Libia, Siria y ahora en Gaza.
Por otra parte, dado que Catar mantiene relaciones privilegiadas con
Estados Unidos y numerosos países occidentales (relaciones que nunca ha
intentado ocultar, sino todo lo contario), se puede pensar que esa visita
tiene un sentido político que serviría igualmente a otros intereses
diferentes a los de Palestina. En este orden de ideas, Jean-Pierre Bejot
se plantea las siguientes preguntas: « ¿Los estadounidenses, a quienes
les gusta que se piense que dirigen a los cataríes, dieron luz verde a
esa visita? ¿Dicha visita tiene el objetivo de aislar a Siria e Irán,
hasta ahora principales socios de Hamás?» (19).
Rachid Barnat va todavía más allá: «A menos que su “juego” (el de Catar)
no entre en la estrategia de Estados Unidos: 1) Neutralizar a los
extremistas del “internos” sustrayéndolos de una probable recuperación
iraní chií, lo que acaba de hacer el emir de Catar con el Hamás de la
Franja de Gaza que flirteaba con el régimen de los ayatolás y apoyaba a
Bashar al-Assad, el otro “amigo” de los iraníes. Y 2) Permite una
recuperación del diálogo entre palestinos e israelíes con el fin de que
Obama (…) concrete su bonito discurso programático de investidura: acabar
con un problema que envenena las relaciones internacionales desde hace 60
años» (20).
A este respecto, algunas fuentes bien informadas han contado una
discusión muy interesante entre Hamad ben Khalifa Al Thani e Ismail
Haniye durante la visita del Emir a Gaza. Según esas fuentes, la
entrevista acabó debido a un desacuerdo manifiesto, ya que la ayuda
catarí se sometía a condiciones precisas: a) ruptura de la alianza con
Irán, b) apertura de negociaciones con la entidad sionista sin
condiciones previas, c) reconocimiento de Israel, d) reconocimiento de
Jerusalén como capital de Israel y abandono de la reivindicación de la
parte oriental, y e) anuncio del final de la resistencia armada y
apertura de negociaciones como única opción (21).
En definitiva, parece que la presencia de Catar en El Cairo como mediador
importante en el asunto palestino está conectada a una agenda doble. La
primera relativa a la «primaverización» de la causa palestina
favoreciendo la preponderancia de Hamás con respecto a los demás grupos
rivales en Gaza y marginando, de hecho, a la Autoridad Palestina en
Cisjordania. ¿El objetivo final sería la creación de un único gobierno
islámico en los territorios palestinos encabezado por Hamás?
La segunda relativa al abandono de Hamás de su rama militar y su
alejamiento del «Irán Chií» que le suministra las armas.
A la vista de lo anterior, todo lleva a pensar que la trama de fondo de
esas maniobras sería la negociación de una «paz rebajada» con el Estado
hebreo con la bendición israelí-estadounidense.
Y el emir de Catar posee una carta importante para lograr su proyecto:
Khaled Mechaal, el líder de Hamás que acaba de alinearse abiertamente a
la política de Catar reconociendo a la rebelión siria, rompiendo con
Bashar al-Assad (que le ha apoyado y financiado durante años) y
abandonando Damasco, donde residía, para instalarse en el hotel Four
Seasons de Doha, «bajo la protección de sus anfitriones cataríes» (22).
¿Acaso el emir de Catar no domina el arte de corromper a los que después
se convierten en sus secuaces?
Menos de una semana después del final de la operación «Pilar defensivo»,
la intención de Hamás de alejarse de Irán fue confirmada por Moussa Abu
Marzouk, jefe adjunto del buró político de Hamás. Desde su nueva oficina
de El Cairo, declaró «Irán debe reconsiderar su apoyo al régimen sirio»
(23).
El deseo de liberarse de Irán también ha sido formulado, pero con
prudencia, por Ziad Nakhal, secretario general adjunto de la Yihad
Islámica Palestina. Aunque reconoció que «sin el apoyo militar de Irán la
resistencia palestina no habría podido combatir desde hace muchos años»,
añadió que «si los árabes quieren reemplazar a Irán serán bienvenidos y
nosotros prescindiremos de Irán» (24).
Esta invitación se dirige en particular a Catar. Porque, ¿cómo es posible
que el rico emirato que arma a los rebeldes islamistas en todos los
países árabes en busca de una eventual «primavera» y apoya su lucha
contra gobiernos árabes antes amigos pida a los militantes de Hamás que
abandonen la lucha armada contra el Estado israelí, un Estado expoliador,
xenófobo y asesino? ¿Por qué, al contrario, no arma a los combatientes de
una causa justa y sagrada como la de Palestina? ¿No será solo porque así
consigue una fuerza de disuasión que le permitiría negociar en posición
de fuerza, como hace abiertamente en Siria? ¿Bashar al-Assad sería
enemigo y Netanyahu amigo?
La respuesta del emir de Catar no deja lugar a dudas: en la rueda de
prensa celebrada el 19 de noviembre de 2012 (mientras Israel bombardeaba
Gaza), con ocasión de la visita a Doha de Mario Monti, jefe del gobierno
italiano, afirmó que «el apoyo de Catar a la Franja de Gaza está limitado
a la ayuda humanitaria y la reconstrucción, pero se excluye el armamento»
(25).
Las armas de Hamás y la filial sudanesa
La noche siguiente de la visita del emir de Catar a Gaza (del 23 al 24 de
octubre de 2012), varios aviones israelíes bombardearon el complejo
militar sudanés de Yarmouk, situado al sur de Jartum. El ataque solo duró
unos minutos, pero las explosiones continuaron duraron varias horas, lo
que indica que el stock de munición que contenía era considerable. Las
fotos satelitales tomadas antes y después del ataque israelí muestran una
destrucción total del sitio (26). El ministro sudanés de información,
Ahmed Bilal Osman, declaró que en el ataque estuvieron implicados cuatro
aviones y las pruebas materiales (armas que no explotaron) acusan
directamente a Israel (27). Aunque aseguró que ese complejo solo fabrica
«armas tradicionales», numerosos informes afirman que servía también de
depósito de misiles iraníes Shehab y que es muy posible que los expertos
iraníes suministrasen asistencia técnica para la fabricación de otros
tipos de armas.
Israel no ha reconocido nunca ese ataque, pero los responsables israelíes
acusaron a Sudán de zona neurálgica de tránsito en el envío de armas
iraníes con destino a los combatientes de Hamás (28). Los misiles
iraníes, como los «Fadjr-5», que llegaron a Jerusalén durante el reciente
conflicto israelí-gazatí, sin duda se enviaron de Irán a Gaza pasando
primero por Sudán e introduciéndolos en el enclave palestino por los
túneles del Sinaí (29). Así es fácil entender el interés de Israel de
implicar a Egipto en el cierre de los pasajes clandestinos. Pero lo más
llamativo de este asunto es que los aviones israelíes en esa misión
recorrieron casi 3.600 kilómetros (ida y vuelta) sin que fueran
detectados por Sudán ni por los países «amigos» limítrofes como Egipto,
Jordania o Arabia Saudí.
En un detallado artículo sobre el ataque al complejo sudanés publicado
por el Sunday Times, Uzi Mahmaini y Flora Bagenal explican que los
aviones israelíes hicieron un trayecto que recorre el mar Rojo y evita el
sistema defensivo aéreo de Egipto (30). Algunos periodistas egipcios se
preguntan incluso si los aviones no pasarían por el espacio aéreo de su
país. En su crónica titulada «¿Morsi teme a Israel?», Mohamed Dassouki
Rachdi escribió: «No pongo en duda la capacidad egipcia, y no debo
hacerlo, pero sencillamente reivindico el derecho del pueblo a saber si
su territorio o su espacio aéreo se utilizaron en el ataque a un país,
hermano o no». Y añadió: « ¿Cómo es posible que Israel consiguiera poner
en marcha la operación de destrucción del complejo sudanés con tanta
precisión y silencio sin que Egipto se enterara o sin que hubiera
reacción de las autoridades egipcias? ¿Cómo es posible que los aviones
vuelen durante cuatro horas para destruir una parte de un país hermano
sin alterar el sueño de los responsables egipcios?» (31). La propia
presidencia de la república se encargó de responder (lo que demuestra la
gravedad de las sospechas), negando cualquier utilización del espacio
aéreo egipcio por parte de los aviones israelíes, pero sin desmentir la
información relativa al itinerario señalado por el Sunday Times (32).
Si la hipótesis del diario británico fuese cierta, sería lógico plantear
serias cuestiones respecto a las capacidades del sistema de defensa aérea
de Egipto, salvo si el país de los faraones cerró los ojos
voluntariamente ante el bombardeo de Sudán para asegurarse de que las
armas almacenadas en Sudán se destruyeran y de que los nuevos misiles
iraníes no transiten por los túneles del Sinaí.
Otra hipótesis que concierne al trayecto de los aviones israelíes fue
avanzada por Ali Akbar Salehi, ministro iraní de Asuntos Exteriores.
Según su información, la escuadrilla habría sobrevolado Jordania, Arabia
Saudí y Eritrea antes de bombardear el objetivo sudanés, lo que
explicaría el hecho de que los testigos sudaneses señalasen que los
aviones enemigos venían del este del país (33).
Sea como sea, planean serias dudas con respecto a la implicación de
diversos países árabes en la agresión a Sudán, un país «hermano» que por
añadidura es miembro de la Liga Árabe. A menos que Israel utilizase
directamente una de sus bases del archipiélago eritreo de Dahlak (34),
pero ningún observador ha señalado esta posibilidad.
Turquía y el «neo-otomanismo»
La política exterior del primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan y su
ministro de Asuntos Exteriores Ahmet Davutoglu pone de relieve el
oportunismo propio de la realpolitik. Aunque al principio predicó la
doctrina «cero problemas» con los países vecinos, la política turca ha
evolucionado progresivamente de la no injerencia a una injerencia activa
a medida que la «Primavera» árabe se expandía de El Cairo a Damasco.
Así, aunque al principio declaró «que no tenía intención de inmiscuirse
en los asuntos internos de los países árabes» (35), Erdogan se
comprometió a favor de los rebeldes del Consejo Nacional de Transición
libio (CNT) olvidando que solo unos meses antes recibió en Trípoli el
Premio Gadafi 2010 de los Derechos Humanos concedido por el coronel
Gadafi (36). Pero la defunción de la política «cero problemas», que en
resumidas cuentas fue efímera, se ratificó cuando estalló el conflicto
sirio. Empujado por Estados Unidos, Erdogan abandonó al presidente sirio,
a quien antes consideraba «amigo», y dio a Turquía un papel protagonista
en esa sangrienta guerra civil.
Esa posición belicista con respecto a un país con el que Turquía firmó
acuerdos de libre comercio en 2004 y abolió los pasaportes en 2009 (y que
Erdogan visitó por última vez el 17 de enero de 2011 invitado por su
«amigo» Bashar al-Assad) no tiene nada que ver con los principios morales
dictados por la instauración de una eventual democracia en Siria. El
precedente libio es muy instructivo al respecto. En realidad Turquía
quiere navegar sobre la oleada de la eclosión de gobiernos islamistas que
toman el poder en los países árabes «primaverizados» y ven como modelo al
AKP (Adalet ve Kalkinma Partisi o Partido de Justicia y Desarrollo) de
Erdogan.
El «neo-otomanismo», puesto en marcha por Erdogan y Davutoglu, se define
como la voluntad turca de recuperar, a nivel diplomático y económico, su
esfera de influencia otomana (37). Así, la puesta en marcha de esta
política de reconquista se beneficia de la subida al poder del Islam
político suní en muchas repúblicas árabes al presentar a Turquía como un
modelo de éxito económico realizado por un gobierno islamista.
A todo eso hay que añadir que Turquía se ha ganado un importante caudal
de simpatía en el mundo árabe al adoptar una posición mediática pro
palestina y muy populista. El choque provocado por Erdogan en Davos el 29
de enero de 2009 es un ejemplo claro (38), y su presencia en la reunión
tripartita de Egipto, Catar y Turquía del 17 de noviembre de 2012 en El
Cairo entra ciertamente en ese marco.
Pero hay que señalar que para Turquía el hecho de ser pro palestina en
ningún caso significa que sea antiisraelí. Aunque las relaciones
políticas entre Turquía e Israel se enfriaron mucho desde la operación
«Plomo fundido» y el asunto de la Flotilla de la Libertad, en el ámbito
militar o económico continúan «como de costumbre».
Veamos algunos ejemplos elocuentes. Casi un año después del incidente de
Davos, Ehud Barak, ministro de Defensa israelí, fue recibido en Ankara
con toda su delegación. Al final de la visita, el ministro de Defensa
turco declaró: «En tanto tengamos los mismos intereses trabajaremos
juntos para resolver los problemas comunes. Además somos aliados
estratégicos ya que nuestros intereses nos obligan a serlo». Por su
parte, los funcionarios israelíes comentaron la visita precisando que «a
pesar de las tensiones diplomática (…), la impresión es que la visita fue
un éxito y que los turcos tienen interés en mantener buenas relaciones»
(39).
En junio de 2011, el diario israelí Haaretz informaba de las «discusiones
secretas directas entre Israel y Turquía para reducir la fractura
diplomática». Supimos que «responsables israelíes y turcos mantuvieron
conversaciones secretas directas para resolver la crisis diplomática
entre ambos países» y que «las negociaciones cuentan con el apoyo de
Estados Unidos» (40).
En un artículo de título revelador «Israel repara y reenvía cuatro drones
a Turquía y señala un posible recalentamiento de las relaciones»,
publicado el 19 de mayo de 2012 por el Times of Israel, se menciona que
Erdogan habría declarado que «pueden surgir problemas y resentimientos
entre las personas y pueden dejar de reunirse. Todo es posible, pero
cuando se trata de acuerdos internacionales existe una ética del comercio
internacional» (41).
Así, está claro que el «neo-otomanismo» de la Turquía de Erdogan y
Davutoglu no se hace en detrimento de las relaciones israelíes-turcas
aunque las apariencias muestren un discurso reivindicativo contra el
Estado hebreo, discurso destinado a los pueblos árabes para los que la
causa palestina es un asunto muy delicado.
Obama y los pequeños placeres asiáticos
La agresión de Israel a Gaza coincidió con una pequeña pero agradable
gira asiática del presidente Obama. Así, entre algunas posturas y miradas
coquetas de la seductora primera ministra tailandesa Yingluck Shinawatra
y algunos besitos «robados» al icono de la oposición birmana Aung San Suu
Kyi (42), el presidente de Estados Unidos saboreaba su visita mientras
las bombas israelíes destruían Gaza y a los gazatíes.
Debemos rendirnos a la evidencia de que los Premios Nobel de la Paz no
valen gran cosa en los tiempos que corren. Si no, ¿cómo explicar la falta
de compasión de dos galardonados con esa prestigiosa distinción, en este
caso Obama (2009) y Aung San Suu Kyi (1991) por las víctimas de Gaza y
que no lanzasen un llamamiento a la paz desde lo alto de la escalinata de
la residencia de la exdisidente birmana en Rangún? Al contrario, Obama no
ha dejado de reafirmar «el derecho de Israel a defenderse», es decir, a
bombardear a lo bestia a un pueblo asediado.
Hay que admitir que el apoyo incondicional del presidente de Estados
Unidos al Estado hebreo se contradice totalmente con su famoso discurso
de El Cairo donde pretendía que «desde hace más de 60 años, el pueblo
palestino vive el dolor del exilio. En los campos de refugiados de
Cisjordania, en Gaza y en los territorios vecinos muchos tienen la
esperanza de conocer una vida de paz y seguridad que nunca han
disfrutado. Sufren humillaciones a diario (…) la situación del pueblo
palestino es intolerable. Estados Unidos no volverá la espalda a la
aspiración legítima del pueblo palestino a la dignidad, a las
oportunidades de conseguir un Estado propio».
A propósito del famoso «derecho de autodefensa» de Israel, la periodista
israelí Amira Hass lo definió como una «formidable victoria de la
propaganda» y añadía que «al apoyar el ataque israelí a Gaza, los
dirigentes occidentales dieron carta blanca a los israelíes para hacer lo
que saben hacer mejor: revolcarse en su estatuto de víctimas e ignorar el
sufrimiento de los palestinos» (43).
Tras una semana de conflicto, Hillary Clinton viajó a Israel y Egipto
para discutir con los protagonistas del conflicto. El alto el fuego entre
Hamás e Israel se proclamó el mismo día de su llegada a El Cairo y todo
el mérito fue para el presidente Morsi. Extraño triunfo del presidente
egipcio que había anunciado el final de las hostilidades el día anterior,
sin éxito, y que ni siquiera pudo frenar los bombardeos sobre Gaza
(aunque fuese momentáneamente y a pesar de las promesas israelíes)
mientras su primer ministro, Hicham Kandil, se hallaba de visita en el
enclave palestino (44).
Al día siguiente del anuncio del alto el fuego, el New York Times publicó
un artículo sobre las auténticas motivaciones de la operación «Pilar
defensivo». Los autores, David E. Sanger y Thom Shanker, nos explican que
«para Israel el conflicto de Gaza es un ensayo para un enfrentamiento con
Irán». En efecto, según algunos responsables estadounidenses e israelíes,
esta operación militar que duró una semana fue de entrenamiento para un
eventual futuro enfrentamiento con Irán (45). Esos ejercicios permitieron
analizar la eficacia de los nuevos cohetes de fabricación iraní capaces
de llegar a Jerusalén así como comprobar la fiabilidad del sistema
antimisiles «Cúpula de hierro» de Israel. Elemento muy interesante: el
artículo también informa de que el bombardeo israelí del complejo sudanés
de Yarmouk fue la primera parte de un plan más general de debilitar a
Irán que se perseguía con el conflicto de Gaza.
Hay que señalar que para Israel ambos ataques tienen objetivos
estratégicos similares: 1) Destrucción de stocks de armas enemigas, y 2)
Entrenamiento de las tropas israelíes para un eventual conflicto armado
directo con Irán. En efecto, la precisión y el control en la operación
contra el sitio sudanés (distancia recorrida, repostar en marcha,
interferencia de las comunicaciones enemigas, disparos precisos)
demuestran que el Estado hebreo posee medios técnicos para asestar un
golpe aéreo a los centros nucleares iraníes situados a la misma o
inferior distancia de la que separa a Israel de Yarmouk. Por otra parte,
la destrucción de las reservas de armas destinadas o utilizadas
(respectivamente en Sudán y en Gaza) por la resistencia palestina permite
minimizar los riesgos de apertura de frentes de combate adicionales si se
tomase la decisión de atacar Irán. Si a eso añadimos la participación
activa de Egipto en el cierre de los túneles del Sinaí y la implicación
de Catar para persuadir a Hamás de que acepte un cambio de paradigma
revolucionario, las condiciones de un ataque israelí a los objetivos
iraníes cada vez es más favorable para Israel y obviamente para Estados
Unidos, su aliado indefectible en esta «cruzada».
Efectivamente, al comentar el artículo de David E. Sanger y Thom Shanker,
Lucio Manisco escribe que «La investigación del New York Times aclara la
estrecha colaboración entre Washington y Jerusalén en los preparativos
del ataque a Gaza y, a más largo alcance, la ofensiva contra Irán
prevista para los próximos meses» (46).
Por otra parte existen fuertes presunciones de colaboración entre ambos
países en el ataque al complejo de Yamouk. Así, el periódico árabe Al-Hayat
citó a responsables sudaneses que afirmaban que Estados Unidos estaba al
corriente del ataque puesto que rápidamente cerró su embajada de Jartum
por miedo a represalias (47).
Si tenemos en cuenta todo esto, se comprenden fácilmente la dejadez y la
flema del presidente Obama durante su gira asiática: esperaba
pacientemente a que terminase el entrenamiento planificado por las
fuerzas israelíes-estadounidenses para enviar a su secretaria de Estado a
arreglar un alto el fuego entre los beligerantes.
Se entiende también por qué Israel, contra su costumbre, no tomó
represalias tras el atentado del 21 de noviembre de 2012 dirigido a un
autobús de Tel Aviv, ni comunicó la fecha del cese de las hostilidades.
Sunismo-chiísmo: un cisma político
La reconfiguración geopolítica de la región MENA (Oriente Medio y Norte
de África) después de la «Primavera» árabe originó un cisma político suní-chii
que se ha vuelto preponderante en el conflicto sirio debido a la
diversidad cultural del país y tiene una incidencia directa sobre la
causa palestina. Han aparecido dos ejes en la región: el eje suní
representado, entre otros, por Egipto, Catar y Turquía, y el eje chií
constituido por Irán, siria e Hizbulá.
El primer eje mantiene muy buenas relaciones con los países occidentales
mientras el segundo grupo representa en la actualidad «el eje del mal»
para esos mismos países.
Se ve claramente que la reunión del 17 de noviembre en El Cairo agrupó
exclusivamente a los países suníes y que la presencia de Khaled Mechaal
en realidad tenía el objetivo de sacar a Hamás del sector chií (en
particular de Irán) que le suministra las armas. Está claro que los
estadounidenses y los europeos juegan sobre esa división para mejor
aislar, y por lo tanto debilitar, al eje chií.
El cisma político tiene su aspecto religioso, menos hipócrita pero
también virulento. Así, el telepredicador estrella de la televisión
catarí Al-Yazira, Cheikh Al-Qardaoui, atacó a los iraníes respecto a su
papel en Siria, declarando que «faltaron a su misión y ahora matan a los
musulmanes (los sirios suníes) que no son de la misma corriente religiosa
que ellos». Después apeló a todos los peregrinos musulmanes para que
imploren a dios que castigue a Irán (48).
Está lejos el tiempo en el Cheik fustigaba a Israel y rogaba a Dios que
le diera la oportunidad, en el crepúsculo de su vida, de «disparar una
bala sobre los enemigos de Alá, los judíos» (49). Tras el paso de
«Primavera» árabe, su lealtad al emir de Catar solo le permite lanzar
condenas de muerte a los árabes y musulmanes: un alineamiento ejemplar
del político y del religioso. Sin duda esta es la razón por la que
tampoco condenó la salvaje agresión israelí al pueblo de Gaza.
En conclusión, se puede afirmar que la causa palestina está
innegablemente influenciada por la «Primavera» árabe. El bloque suní
representado por Egipto, Catar y Turquía (países que mantienen excelentes
relaciones con Estados Unidos) pretende sacar a Hamás de la zona de
influencia chií iraní que le suministra las armas necesarias para
resistir a la ocupación israelí. La ruptura de Khaled Mechaal con Baschar
al-Assad, su lealtad al emir de Catar y la mudanza de la sede principal
de Hamás de Damasco a El Cairo son señales que no engañan. La única
desconocida en este asunto es la posición de la resistencia palestina que
actúa en el interior de Gaza y tiene una necesidad vital de armas para
asentar su legitimidad de acuerdo con la ideología de su movimiento. A
menos que Catar consiga la vuelta de tuerca de convencerles de que
abandonen las armas y opten por una visión más pacifista, lo que podría
llevarlos a librarse de la etiqueta de «organización terrorista» que les
colgaron muchos países occidentales, y reunirlos en la mesa de
negociaciones. Sin embargo, considerando la debilidad de los resultados
obtenidos por la Autoridad Palestina con la adopción de ese tipo de
acercamiento, cabe esperar que Hamás no tenga un éxito mayor. Está muy
claro en la declaración de Leila Shahid, delegada general de la Autoridad
Palestina en la Unión Europea: «Nuestra estrategia no violenta frente a
Israel es un fracaso (…) detuvimos la lucha armada (…) e Israel nos dio
un bofetón» (50).
Por otra parte, y al contrario de las apariencias: 1) el gobierno
islamista de Morsi parece mantener relaciones privilegiadas con el Estado
hebreo (correspondencia afectuosa, destrucción de los túneles del Sinaí,
ninguna reacción al ataque del complejo sudanés); 2) La política «neo-otomanista»
de Turquía no se hace en detrimento de las relaciones turcas-israelíes
que siguen siendo estratégicas; 3) Las relaciones
israelíes-estadounidenses están bien firmes y con respecto a las
cuestiones palestina e iraní la colaboración es ejemplar.
En cuanto a la Liga Árabe, que antes hacía de la cuestión palestina el
centro de sus preocupaciones, actualmente está completamente sometida a
los intereses estadounidenses. Lo que ha hecho decir a algunos que esa
institución, en realidad, solo puede decidir actuaciones que perjudican
al mundo árabe.
Finalmente, es interesante observar el movimiento de balanceo que se
opera en Palestina: en Gaza se hace todo lo posible para que Hamás se
convierta en recomendable con gran placer de Israel y Estados Unidos; en
Cisjordania la Autoridad Palestina provoca la ira de Tel Aviv y
Washington al obtener, a pesar de las presiones y amenazas, el estatuto
de observador de la ONU.
Lo que nos devuelve a la cuestión existencial: antes de discutir el papel
de terceros países, ¿Puede existir cualquier solución al problema de
Palestina sin la reunificación política de ambos territorios palestinos?
(*) AAhmed
Bensaada
ahmedbensaada.com
Texto original en francés :
The Siege against Gaza: America's Ongoing Support of Israeli Military and
Intelligence Operations
La tragédie de Gaza à l’aune du « printemps » arabe
Traducido para Rebelión por Caty R.
Notas:
(1) May Al-Maghrabi y Noha Ayman, « Morsi joue la realpolitik », Al Ahram
Hebdo, 24 de octubre de 2012.
(2) Jonathan-Simon Sellem, « É gypte: “ la lettre amicale de Morsi à
Peres est une fausse ” », JSSNews, 1 de agosto de 2012.
(3) Al-Masry Al-Youm, « Morsy’s letter to Peres not friendly, just
protocol, say diplomats », Egypt Independent, 18 de octubre de 2012.
(4) L’Orient le jour, « Peres salue les ”efforts ” de Morsi pour une
trêve », 19 de noviembre de 2012.
(5) Se trata de un programa de televisión egipcio titulado «El Hokm baad
El Moudawala». Se pueden ver extractos de emisiones exitosas en: http://www.youtube.com/watch?v=KmUBWkDdXx4
(6) Salma Abdelaziz, « Egyptian prank show exposes anti-Israeli sentiment
», CNN, 11 de agosto de 2012.
(7) Hélène Jaffiol, « Gaza: la fin des tunnels », Slate.fr, 29 de
septiembre de 2012.
(8) AFP, « Égypte: selon les Frères musulmans, l’attaque du Sinaï peut
être attribuée au Mossad », Radio-Canada, 6 de agosto de 2012.
(9) Un excelente mapa interactivo del Sinaí se puede consultar en la web
del FMO ( Fuerza Multinacional de Observadores en el Sinaí ).
(10) Ian Black, « Mohammed Morsi: Brotherhood’s backroom operator in the
limelight », The Guardian, 25 de mayo de 2012.
(11) Majdi Abou Eleil y Ahmed Tahar, « Le Hamas transfèrera au Caire son
principal siège » , El Watan News, 12 de septiembre de 2012.
(12) Ramzy Baroud, « Hamas and the Brotherhood: Reanimating History »,
Palestine Chronicle, 2 de enero de 2012.
(13) AFP, « La nouvelle Coalition syrienne basée en Égypte », 24 Heures,
19 de noviembre de 2012.
(14) Defensa.org, « Les dessous coquins de l’accord de Doha », 14 de
noviembre de 2011.
(15) Amin Hamadé, « Comment Al-Jazira et sa rivale Al-Arabiya couvrent-elles
la guerre à Gaza? », Courrier International, 22 de noviembre de 2012.
(16) Ria Novosti, « Égypte: aucune révision des accords de Camp David (officiel
) », 26 de septiembre de 2012.
(17) Chimaa El Karanchaoui, « Le tribunal administratif se déclare non
compétent dans l’annulation ou la modification de “Camp David” », El
Masry El Youm, 30 de noviembre de 2012.
(18) AFP, « Visite “historique” de l’émir du Qatar à Gaza », Le Monde.fr,
23 de octubre de 2012.
(19) Jean-Pierre Bejot, « Qatar est-il le nouveau nom de
“l’impérialisme”, de “la mondialisation”, de ”l’Internationale islamique”…?
(3/4) , La Dépêche diplomatique, 31 de octubre de 2012.
(20) Rachid Barnat, « A quoi joue l’emir du Qatar? », Kapitalis, 8 de
noviembre de 2012.
(21) Al Manar, « Hamad bin Khalifa à Haniyeh: rompez votre alliance avec
l’Iran et… », 17 de noviembre de 2012.
22 Georges Malbrunot, « L’émir du Qatar affiche son parti pris pro-Hamas
à Gaza », Le Figaro.fr, 23 de octubre de 2012.
23- AFP, « Hamas: L’Iran devrait reconsidérer sa position à l’égard du
régime syrien », Al-Masry Al-Youm, 26 de noviembre de 2012.
(24) Declaración de Ziad Nakhal a Nile News el 27 de noviembre de 2012.
(25) Ministro de Asuntos Exteriores de Catar: « The joint press
conference by HE Sheikh Hamad Bin Jassim Bin Jabr Al Thani, the Prime
Minister and Minister of Foreign Affairs and Italian Prime Minister Mario
Monti regarding the situation in Gaza », 19 de noviembre de 2012.
(26) Alain Rodier, « Israël-Soudan-Gaza: Frappe aérienne et riposte du
Hamas », Nota de actualidad 291, Centre Français de Recherche sur le
Renseignement, noviembre de 2012.
(27) AFP, « Le Soudan accuse Israël de l’avoir bombardé », Le Monde.fr,
24 de octubre de 2012.
(28) AFP, « Le Soudan nie tout rôle de l’Iran dans son usine d’armes de
Yarmouk », Courrier International, 29 de octubre de 2012.
(29) Global Security.org, « Hamas Rockets », noviembre de 2012.
(30) Uzi Mahmaini y Flora Bagenal, « Israeli Jets Bomb Sudan Missile Site
in Dry Run for Iran Attack », The Sunday Times, 28 de octubre de 2012.
(31) Mohamed Dassouki Rachdi, « Morsi at-il peur d’Israël ? », El Youm
Essabaa, 31 de octubre de 2012.
(32) Almesryoon, « La présidence nie que l’aviation israélienne ait
pénétré dans l’espace aérien égyptien », 31 de octubre de 2012.
(33) Gérard Fredj, « Bombardement israélien au Soudan – Des pays arabes
auraient ouvert leur espace aérien aux avions israéliens », Israël Infos,
6 de noviembre de 2012
(34) Muhammed Salahuddin, « Israel’s second largest base is on Eritrea’s
Dahlak Islands », Arab News, 31 de agosto de 2006.
(35) Jean Marcoux, « L’expérience turque de transition politique, un
modèle pour l’Égypte post-Moubarak? », LeJMed.fr, 12 de febrero de 2012.
(36) Ahmed Bensaada, « Le double jeu de Recep Tayyip Erdogan »,
Mondialisation.ca, 7 de diciembre de 2011. En español .
(37) Samia Medawar, « Les limites du « néo-ottomanisme » face aux
ambitions de la diplomatie turque », L’Orient le jour, 11 de junio de
2012.
38) Ahmed Bensaada, « La valse à quatre temps de Amr Moussa ou
l’évanescence de l’arabité politique », Le Quotidien d’Oran, 12 de
febrero de 2012.
(39) Amos Harel, « Barak lauds Turkey visit as successful, despite
degraded ties », Haaretz, 18 de enero de 2010.
(40) Barak Ravid, « Israel and Turkey holding secret direct talks to mend
diplomatic rift », Haaretz, 21 de junio de 2011.
(41) Yifa Yaajov, « Israel fixes, returns four aerial drones to Turkey in
possible sign of warming ties », The Times of Israel, 19 de mayo de 2012.
(42) AP y Daily Mail Reporter, « The charmer-in-chief: Obama gets flirty
as he schmoozes with Thai prime minister on first stop of historic Asia
visit », Daily Mail, 18-19 de noviembre de 2012.
(43) Amira Hass, « Israel’s ‘right to self-defense’ a tremendous
propaganda victory », Haaretz , 19 de noviembre de 2012. En español .
(44) AFP, « Israel viole la trêve et bombarde Gaza lors de la visite de
Kandil », El Youm Essabaa, 16 de noviembre de 2012.
(45) David E. Sanger y Thom Shanker, « For Israel, Gaza Conflict Is Test
for an Iran Confrontation », The New York Times, 22 de noviembre de 2012
(46) Lucio Manisco, « Bombardements aéronavals sur Gaza pour essayer les
nouvelles armes israéliennes en vue de l’imminente guerre contre l’Iran
», Global Research, 24 de noviembre de 2012.
(47) Jonathan Schanzer, « Israël et les États-Unis viennent-ils juste de
coopérer pour un Galop d’essai, en vue d’une Intervention en Iran? »,
Israël Magazine, 2 de noviembre de 2012.
(48) Al Quds Al-Arabi, « Al-Qardaoui: l’Iran, la Russie et la Chine sont
les ennemis de la Nation et les pèlerins doivent implorer Dieu pour les
punir », 13 de octubre de 2012.
(49) Youtube, « Al-Qaradawi praising Hitler’s antisemitism » , Vídeo en
línea, 10 de febrero de 2009.
(50) Leïla Shahid, « Notre stratégie non-violente face à Israël est un
échec », RTBF, 18 de noviembre de 2012.
Ahmed Bensaada, doctorado en Física, profesor y escritor argelino, vive
en Canadá desde hace 22 años. Enseña Física en escuelas e institutos,
escribe artículos políticos y sociales en diversas publicaciones y es
autor de varios libros. |