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(IAR
Noticias)
14-Diciembre-2012
Siria y sus fuerzas armadas
siguen resistiendo incansablemente a la guerra mundial desatada contra ese país.
El Estado [sirio] se esfuerza por todos los medios en satisfacer las necesidades
económicas necesarias para garantizar la resistencia y el ejército ha emprendido
en varias provincias una serie de operaciones militares estratégicas para
destruir las bases de los terroristas, que por decenas de miles se habían
infiltrado desde Turquía durante las últimas semanas.
Por Ghaleb Kandil / Red Voltaire
L as
operaciones militares alcanzaron su principal objetivo al contrarrestar
el plan del primer ministro turco Recep Tayyeb Erdogan, que consistía en
el establecimiento de una zona-tapón de facto. Informaciones seguras
indican que en Alepo sólo subsisten pequeños bolsones de grupos armados
mientras que el ejército regular sirio controla la mayor parte de esa
gran metrópolis del norte de Siria.
En Homs, la vida ha regresado prácticamente a la normalidad. Y en
venganza los terroristas recurren a los atentados con coches-bomba, como
el que dejó 15 muertos y decenas de heridos el pasado domingo [2 de
diciembre de 2012]. La mayor parte de la provincia de Deir Ezzor,
limítrofe con Irak, se halla también bajo control del ejército nacional
sirio.
En Damasco y sus alrededores, el ejército ha emprendido una importante
ofensiva contra los grupos terroristas que se aprestaban a lanzar un
ataque en masa contra la capital. Informaciones militares indican que en
las próximas semanas el Estado [sirio] retomará el control de las
ciudades-cabecera de todas las provincias y en las regiones fronterizas.
Completamente desorganizados, los grupos armados perderán la iniciativa y
no podrán hacer más que desahogarse con atentados terroristas, asesinatos
y actos de sabotaje. El Estado ya se prepara para ese escenario, pero su
prioridad sigue siendo la reactivación del ciclo económico y el
restablecimiento de la vida normal en toda Siria. Las zonas que aún se
hallan bajo control de los rebeldes serán cercadas de manera que no
puedan extenderse y representar un peligro estratégico.
Todos los informes demuestran que la principal fuerza de combate
terrorista se compone de la organización al-Qaeda, de los movimientos
salafistas-yihadistas y del brazo armado de la Hermandad Musulmana. Los
grupos que se mueven fuera de esa nebulosa extremista se hallan dispersos
y se parecen más a pandillas locales que a movimientos organizados y
estructurados en el marco de una estrategia global. Son mayormente
forajidos, malhechores y asaltantes de caminos. Los informes indican que
los centros de operaciones existentes en Turquía, bajo la dirección de
oficiales de la CIA, con la participación de grupos qataríes, sauditas,
libaneses y libios, imparten órdenes directas a las unidades combatientes
en Siria, les imponen objetivos y les proporcionan armas, explosivos,
dinero y todo tipo de material.
En Siria se confirma la hipocresía occidental en lo tocante al terrorismo
y al-Qaeda. Si se aplicaran en Siria los mismos criterios establecidos en
las decenas de conferencias internacionales de «lucha contra el
terrorismo» realizadas desde el 11 de septiembre de 2001, todos los que
hoy financian y arman a los «rebeldes» en Siria tendrían que estar
apoyando al Estado sirio en su lucha contra el terrorismo.
Y no se queda atrás la hipocresía de los supuestos defensores de la
soberanía libanesa. Después de sus constantes advertencias de que el lobo
estaba entre las ovejas, los hechos demuestran son ellos los lobos. Las
revelaciones del diario libanés Al-Akhbar prueban la implicación directa
del ex primer ministro Saad Hariri y de su principal lugarteniente, el
diputado Okab Sakr, en el financiamiento y el tráfico de armas destinados
a los terroristas [que operan en Siria] [1]. La emboscada tendida por el
ejército sirio, que terminó con la muerte o la captura de unos 20
yihadistas libaneses que se dirigían a Tall Kalakh para «practicar la
Yihad» contra el pueblo sirio, viene a completar ese cuadro.
El pueblo sirio está enfrentando una forma de terrorismo internacional
respaldado por las «naciones civilizadas». Su derecho inalienable es
defenderse por todos los medios para garantizar la protección de su país
y la preservación de su identidad. Esa guerra, los mercenarios no tienen
ninguna posibilidad de ganarla. |