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Consejo de la OTAN, reunido anoche en Bruselas a nivel de ministros de
Exteriores de los 28 países aliados, aprobó oficialmente el despliegue de
misiles Patriot en la frontera de Turquía con Siria, anunció el secretario
general de la organización atlántica, Anders Fogh Rasmussen.
El
despliegue de los mortíferos Patriot había sido pedido por Ankara el 21 de
noviembre último. La OTAN hizo el anuncio acompañado de una advertencia respecto
a la amenaza de una respuesta con armas químicas por parte del asediado
régimen de Al Assad.
De esta forma, la alianza resolvió favorablemente la petición de Ankara cursada
a mediados del mes pasado en la que el Gobierno turco solicitó la instalación
de los Patriot para protegerse ante un eventual ataque del régimen sirio.
“La decisión se ha tomado en el marco de consultas previstas en el Artículo 4
del Tratado del Atlántico Norte”, explicó Rasmussen al término de la reunión, en
la que los 28 cancilleres aplaudieron los planes de Alemania, Países Bajos y
EEUU de suministrar los misiles solicitados por Turquía.
Rusia, Siria e Irán han criticado la
solicitud de Turquía a la alianza para que envíe misiles Patriot, los cuales
pueden ser usados para interceptar proyectiles.
El jefe de la OTAN dijo el martes que
habría una inmediata respuesta internacional en caso de que el Gobierno de Siria
decida utilizar armas químicas.
"El posible uso de armas químicas sería completamente inaceptable para toda la
comunidad internacional", dijo a periodistas el secretario general de la alianza
militar de Occidente, Fogh Rasmussen.
El secretario general de la OTAN,
advirtió al régimen sirio de Bashar Al Assad de que el uso de armas químicas
sería "completamente inaceptable" y desencadenaría "una reacción inmediata"
de la comunidad internacional.
Rasmussen, en conferencia de prensa previa al inicio de la reunión de ministros
de Exteriores de la Alianza en Bruselas, aseguró que el arsenal de armamento
químico sirio es motivo de "gran preocupación" para la OTAN.
"Sabemos que Siria tiene misiles y que tienen armamento químico. Por eso es una
cuestión urgente asegurar una defensa y una protección efectiva de nuestro
aliado turco", afirmó el político danés.
La crisis entre
Siria y Turquía es un conflicto fabricado por la inteligencia militar USA-OTAN
para justificar una intervención militar en gran escala en ese país.
Pese a formar parte
activa del eje USA-OTAN-Liga Árabe, Turquía no invade a Siria por temor a la
reacción militar de Irán y a una sublevación kurda en toda la
región.
Intervenir
en Siria bajo el pretexto de "parar la guerra civil y el derramamiento de
sangre" (como hicieron el Libia), o evitar que el régimen sirio lance las
"bombas químicas" contra la población, forma parte de la agenda del "Plan
B" diseñado tras el fracaso de la toma de Alepo que pensada para establecer una
"cabecera norte" de la sublevación en la frontera con Turquía.
Si bien el régimen de Ankara sirve de
base y de centro logístico para las operaciones terroristas en gran escala
contra el territorio sirio, Turquía, pese a su actitud hostil y provocativa, y
pese a formar parte activa del eje USA-OTAN-Liga Árabe, no invade a Siria
por temor a la reacción militar de Irán y a una sublevación kurda en toda la
región.
Estados Unidos, y sus aliados,
Gran Bretaña Francia, Turquía, Jordania e incluso Israel, están preparados para
lanzar una ofensiva terrestre en el caso de que el régimen del presidente
sirio Bashar al Asad, decida hacer uso de su arsenal químico, señala un reporte
del la revista Times.
De acuerdo con el informe, basado en una fuente oficial norteamericana, se
desplegarían en Siria un total de 75 mil combatientes de las fuerzas especiales
para tomar el control de los arsenales químicos sirios.
En el caso de que se tomara una decisión de este tipo, se cerraría el espacio
aéreo sirio para evitar el bombardeo con armas químicas. La fuente indicó que no
hay necesidad de enviar a las fuerzas especiales norteamericanas; porque ya se
encuentran en la región.
Según la revista británica, en mayo se llevó a cabo, en Jordania, una maniobra
conducida por las Fuerzas Armadas estadounidenses, que incluyó a tropas de 19
países y en la que participaron 12 mil soldados.