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(IAR
Noticias)
28-Noviembre-2012
El gobierno de Estados Unidos y sus pueblos
avasallados piensan que Estados Unidos es “la única superpotencia del mundo”.
¿Pero cómo puede ser un país una superpotencia si todo su gobierno y una mayoría
de sus súbditos, especialmente los miembros de iglesias evangélicas, se
arrastran ante el primer ministro israelí? ¿Cómo puede ser un país una
superpotencia cuando carece del poder para determinar su propia política
exterior en Medio Oriente? Un país semejante no es una superpotencia. Es un
Estado títere.
Por Craig Roberts /
Cuba Debate (*)
En
los últimos días hemos presenciado, una vez más, cómo la “superpotencia
EE.UU.” se arrastra a los pies de Netanyahu. Cuando este decidió volver a
asesinar a mujeres y niños palestinos en Gaza, a seguir destruyendo lo
que queda de la infraestructura social del gueto de Gaza y a declarar que
los crímenes de guerra israelíes y los crímenes israelíes contra la
humanidad son solo un ejercicio de “autodefensa”, el Senado de EE.UU., la
Cámara de Representantes de EE.UU., la Casa Blanca y los medios de EE.UU.,
declararon rápidamente su apoyo a los crímenes de Netanyahu.
El 16 de noviembre el Congreso de la “superpotencia”, la Cámara y el
Senado, aprobaron por abrumadora mayoría las resoluciones escritas para
ellos por AIPAC. El Lobby de Israel conocido como el Comité de Asuntos
Públicos EE.UU.-Israel, el único agente extranjero que no necesita
registrarse como agente extranjero. El Global News Service of the Jewish
People informó con orgullo de su poder sobre Washington. http://current.com/19su0kc
Demócratas y republicanos compartieron el deshonor de servir a Israel y
al mal en lugar de a EE.UU. y a la justicia para los palestinos.
La Casa Blanca obedeció rápidamente las exigencias del Lobby de Israel.
El presidente Obama anunció que “apoya plenamente” el ataque de Israel a
Gaza. Ben Rhodes, consejero adjunto de seguridad nacional de la Casa
Blanca, dijo a los medios el 17 de noviembre que la Casa Blanca “quiere
lo mismo que lo que quieren los israelíes”. Se trata de una exageración,
ya que muchos israelíes se oponen a los crímenes del gobierno israelí,
que no es el gobierno de Israel, sino el gobierno de los “colonos”, es
decir los inmigrantes hambrientos de tierras que están robando
ilegalmente, con el apoyo de Netanyahu, las tierras de los palestinos.
El Israel de Netanyahu es el equivalente de los Republicanos de Lincoln
de hace 150 años. Entonces no existía una ley internacional que
protegiera a los Estados del sur que abandonaron la unión voluntaria, un
derecho constitucional, a fin de evitar ser explotados por los intereses
de negocios del norte. Subsiguientemente, el ejército de la Unión,
después de devastar el sur, se volvió contra los indios americanos, y no
existía ninguna ley internacional que protegiera a los indios americanos
de los asesinatos y desposeimiento por parte de los ejércitos de
Washington.
Washington afirmó que sus fuerzas invasoras estaban amenazadas por los
arcos y flechas de los indios. Actualmente existe un derecho
internacional para proteger a los residentes palestinos de Cisjordania y
Gaza. Sin embargo, cada vez que el mundo trata de responsabilizar al
gobierno israelí de sus crímenes, el títere de Israel en Washington veta
la decisión de la ONU.
La idea de que Israel está amenazado por los palestinos es tan absurda
como la idea de que EE.UU. está amenazado por Afganistán, Irak, Libia,
Yemen, Siria, Somalia, Pakistán o Irán. Ningún gobierno de estos países
ha hecho nunca declaraciones amenazadoras a EE.UU. Y aunque lo hubieran
hecho no tendría sentido. Si una superpotencia puede sentirse amenazada
por países tan impotentes y distantes, no es una superpotencia.
Satanizar a la víctima es una manera de ocultar crímenes del Estado. Los
medios impresos y televisivos de EE.UU. son inútiles como críticos de los
crímenes del Estado. Los únicos crímenes de los que informan se achacan a
“terroristas”, es decir a los que resisten a la hegemonía de EE.UU., y a
altunos estadounidenses como Bradley Manning y Sibel Edmonds, quienes
liberan la verdad del secreto oficial. Julian Assange de WikiLeaks sigue
estando en peligro a pesar del asilo que le ha otorgado el presidente de
Ecuador, ya que Washington tiene poco respeto al derecho internacional.
En EE.UU., el ejercicio de la Primera Enmienda está empezando a
considerarse un crimen contra el Estado. El propósito de los medios ya no
es encontrar la verdad, sino proteger las mentiras oficiales. Decir la
verdad ha desaparecido esencialmente, ya que es demasiado caro para los
periodistas que se atreven a hacerlo. Para conservar su empleo tienen que
servir a Washington y a los grupos de intereses privados servidos por
Washington.
Para defender los últimos crímenes de guerra de Israel del 19 de
noviembre, el presidente Obama dijo: “ningún país del mudo toleraría una
lluvia de misiles provenientes de fuera de sus fronteras”. Pero por
cierto, numerosos países aguantan los misiles que llueven provenientes de
EE.UU. El criminal de guerra Obama hace que lluevan misiles en
Afganistán, Pakistán y Yemen e hizo que llovieran en Libia, Somalia, Irak
y Siria. Irán podría ser el próximo.
El ataque alemán al Gueto de Varsovia es una de las historias de horror
de la historia judía. Algo parecido está ocurriendo de nuevo, solo que
esta vez los perpetradores, no las víctimas, son los judíos. Ninguna mano
se ha alzado para apartar a Israel del objetivo de la operación que según
el ministro del Interior israelí, Eli Yishai, “enviará a Gaza de vuelta a
la Edad Media”. |