Después de ocho días de muerte y
destrucción en la Franja de Gaza, la precaria tregua calló por ahora el
sonido de las explosiones de misiles y solamente el persistente zumbido de los
drones sobre territorio palestino sirve para advertir que el conflicto
entre Israel y el movimiento Hamas no ha terminado y que las sirenas de
ambulancias podrían interrumpir nuevamente la precaria paz en la región.
El balance de víctimas en la Franja
hasta la entrada en vigor de la tregua se elevó a 162 palestinos muertos y
1.400 heridos, según el portavoz del Ministerio de Sanidad de Gaza, Ashraf
Al Qedra.
En Israel murieron cinco personas y medio centenar resultaron heridas en los
ataques con cohetes de las organizaciones islamistas palestinas y en un atentado
terrorista perpetrado contra un autobús en Tel Aviv.
El
incremento del "terror militar" de los ocho días de bombardeos con
matanza indiscriminada de civiles se orientó a presionar un plan en la ONU
para conseguir por vía diplomática lo que su aparato de destrucción militar no
pudo conseguir hasta ahora por vía del asesinato masivo en Gaza.
Para los halcones israelíes, obligados a matar más cada día para conseguir sus
objetivos en Gaza, comenzó a correr el tiempo del desgaste y de los vientos
en contra, en un escenario internacional y social donde asoma cada vez más
una hostilidad abierta hacia la impunidad de la masacre militar.
Ya
no buscaban el objetivo de máxima, sino una presión política internacional que les garantizara un repliegue honroso de sus tropas, y consiguieron una
tregua precaria sin que los objetivos de la operación de exterminio militar
en Gaza se hayan cumplido.
Israel siguió bombardeando Gaza hasta el último minuto antes de la entrada en
vigor del alto el fuego. Un último ataque contra Deir al-Balah, en el centro de
la Franja, mató a un niño. También la ciudad fronteriza de Rafah fue atacada.
Tras el anuncio de que el alto el fuego iba a entrar en vigor, Israel aprovechó su negativa para seguir castigando a la población de Gaza.
Se escudó, para justificar su negativa, en la
"parcialidad" de Egipto y en
la "crueldad" de Hamas. Su embajador en el Estado español, Alon Bar, aludió
precisamente al atentado en Tel Aviv y a la ejecución la víspera de seis
colaboradores con Israel para remarcar la "crueldad" de la resistencia palestina.
El cese el fuego fue declarado formalmente en una rueda de prensa en El Cairo en
la que participó la canciller de EE.UU. Hillary Clinton, y su colega local
Muhamad Amru.
Tras una semana de bombardeos que no
consiguió parar los lanzamientos de
cohetes y con el regreso de los atentados en Tel Aviv,
consciente de los peligros militares y diplomáticos de una incursión terrestre,
aceptó finalmente un alto el fuego de 24 horas que debería permitir el
consiguiente final del bloqueo sobre Gaza.
El acuerdo fue negociado por el mandatario egipcio Muhamad Morsi,
y con clara bendición de Washington. Hillary Clinton elogió de inmediato tras el anuncio
al presidente egipcio por estas gestiones: “Se trata de un momento crítico para
la región. Egipto ha asumido la responsabilidad y el liderazgo que han sido
siempre una piedra fundamental en lo tocante a la paz y la estabilidad”, dijo.
“La gente en esta región se merece una oportunidad de vivir sin miedo”, agregó.
El premier israelí, Benjamin Netanyahu, quien en enero va a elecciones
nacionales, apareció luego en la televisión junto con el ministro de Defensa,
Ehud Barak, y el canciller, Avigdor Lieberman, que representan a tres partidos
políticos y son las patas de la coalición en el poder. Netanyahu dijo que “en
este momento, lo correcto para el Estado de Israel es aprovechar esta
oportunidad de un cese del fuego prolongado”.
El acuerdo de alto el fuego por mediación de Egipto entre Israel y las facciones
palestinas, con Hamás a la cabeza, entró en vigor en la noche del miércoles tras
ocho días de bombardeos israelíes.

No obstante, un palestino ha muerto y
siete han resultado heridos en las últimas horas por disparos del Ejército
israelí desde el otro lado de la frontera con la Franja de Gaza, según
informaron fuentes médicas palestinas.
El jefe de la organización islámica Hamás, Khaled Mashaal, aseguró que su grupo consiguió "todas sus
demandas" con el acuerdo para un alto el fuego en Gaza, y afirmó que Israel
"fracasó en todos sus objetivos".
"El acuerdo de alto el fuego es una derrota para Israel, que se doblegó a
los requisitos de la resistencia. Fracasó la conspiración israelí en todos sus
objetivos", destacó Mashaal, que compareció junto al secretario general del
grupo palestino Jihad Islámica, Ahmed Salah.
El líder islámico dijo que la apertura de los cruces fronterizos de Gaza con
Israel, que incluye el acuerdo para el alto el fuego, es "un gran avance
hacia el fin del embargo", sobre la Franja.
"Es un logro no solo de Gaza, sino también para los habitantes de Cisjordania y
los ciudadanos árabes de Israel", destacó el líder de Hamás, que subrayó que
exigieron que el acuerdo tenía que incluir el cese de los asesinatos selectivos
y los ataques por aire, mar y tierra.
Y una vez más, la frágil tregua
entre Israel y Hamas quedó este viernes colgando de un hilo, tras la muerte de
un palestino, abatido a tiros por el ejército israelí en la frontera con Gaza.
Soldados israelíes dispararon este
viernes cerca de la frontera con Gaza, matando a un hombre palestino e hiriendo
a otras 15 personas, según dijeron funcionarios de salud, en la primera
fatalidad desde el cese al fuego entre Israel y el grupo Hamas que gobierna el
enclave.
El ejército israelí confirmó que sus hombres abrieron fuego hoy en la frontera
con Gaza, a pesar de la tregua en la zona, pero aseguró que lo hicieron contra
"varios grupos de manifestantes" que intentaron derribar la verja que separa
ambos territorios.
Dieciséis palestinos han resultado
heridos por disparos israelíes en la frontera desde el inicio de la tregua,
según funcionarios de salud. Quince resultaron heridos el viernes y uno el
jueves, cuando el Ejército israelí dijo que unos 200 palestinos
"alborotadores" se acercaron a la verja.
El Ejército israelí patrulla constantemente el área fronteriza y dice que sus
fuerzas han sufrido cada vez más ataques este año.
"Esta mañana, unos 300 palestinos se acercaron a la verja fronteriza en
distintos puntos del sur de la Franja, provocaron desórdenes, trataron de entrar
en Israel y causaron daños en la verja fronteriza", dijo a la agencia de
noticias EFE un portavoz militar.
"Los soldados actuaron de acuerdo a las órdenes, dispararon al aire en señal de
advertencia y cuando vieron que los manifestantes no se apartaban les dispararon
a las piernas", agregó.
En el suceso murió un palestino y otros 25 resultaron heridos, según
fuentes médicas.
Además, las autoridades de
Israel detuvieron este viernes en Cisjordania a cinco parlamentarios palestinos
vinculados con el movimiento islamista Hamás, comunicó el portavoz del
Ministerio para los Prisioneros Palestinos, Iyad Abdo.
Los arrestos, que continúan por segundo día consecutivo en Cisjordania
son, según los cuerpos de seguridad israelíes, una respuesta al reciente
atentado contra un autobús en Tel Aviv, así como a las protestas multitudinarias
por la operación militar israelí en la Franja de Gaza que derivó en armisticio
en la noche del miércoles.
“Entre las personas que fueron detenidas anoche están el secretario del
Parlamento palestino, Mahmud al Ramahi y uno de los dirigentes de Hamás en la
ciudad de Hebrón, Basem al Zaarir”, precisó el portavoz.
Una redada a gran escala que militares, agentes de contrainteligencia y policías
fronterizos de Israel realizaron en Cisjordania en la noche del miércoles al
jueves, terminó con la detención de 55 palestinos presuntamente vinculados con
“diversos grupos terroristas”, según los portavoces del Ejército israelí.
La víspera, el Servicio General de Seguridad informó de la detención de varias
personas supuestamente implicadas en la explosión que el miércoles pasado causó
30 heridos en un autobús de Tel Aviv.