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(IAR
Noticias)
23-Noviembre-2012
La economía mundial soportará pesados costos
si Estados Unidos intensifica el conflicto con Irán por el controvertido
programa nuclear de Teherán, señala un informe especial de la Federación de
Científicos Estadounidenses (FAS) divulgado el viernes 16 de noviembre.
Por Jasmin Ramsey /
IPS (*)
El estudio "Sanctions, Military Strikes, and Other Potential Actions
Against Iran" (Sanciones, ataques militares y otras acciones potenciales
contra Irán) expone que una escalada de Estados Unidos contra Irán puede
generar pérdidas de entre 64.000 millones y 1,7 billones de dólares para
la economía mundial en los primeros tres meses.
Los datos se recabaron en base a consultas con un grupo de nueve expertos
en economía y seguridad nacional de los dos partidos mayoritarios de este
país, Republicano y Demócrata.
El menos probable escenario de un enfriamiento, que requeriría medidas
unilaterales de Estados Unidos mostrando disposición a hacer concesiones
para resolver el enfrentamiento, redundaría en un beneficio económico
mundial estimado en 60.000 millones de dólares.
"Las conclusiones del estudio sugieren que hay costos potenciales para
cualquier cantidad de acciones lideradas por Estados Unidos y, en
general, cuanto más severa la acción, mayores los posibles costos", dijo
a IPS el director de proyectos especiales del FAS, Mark Jansson.
"Dicho esto, incluso entre los expertos hay una incertidumbre tremenda
sobre qué puede ocurrir" en caso de una escalada, agregó Jansson, coautor
del informe junto con Charles P. Blair.
Los escenarios de acciones conducidas por Estados Unidos contra Irán
incluyen aislamiento y un bloqueo del Golfo, incluyendo medidas para
"reducir las exportaciones de productos de petróleo refinado, gas
natural, equipamiento y servicios energéticos"; la prohibición del sector
energético iraní en todo el mundo (incurriendo en un costo global
estimado de 325.000 millones de dólares) y una intensa campaña de
bombardeos que también atacaría la capacidad retaliatoria de Irán. Esto
último implicaría un costo económico mundial estimado en algo más de un
billón de dólares.
El informe se abstiene explícitamente de formular recomendación política
alguna, aunque otros no son tan reticentes.
Unidos Contra un Irán Nuclear y la neoconservadora Fundación para la
Defensa de las Democracias (FDD) encabezan las organizaciones de línea
dura con sede en Washington que abogan por medidas económicas severas
contra Irán.
"La Casa Blanca debe aprovechar este impulso, intensificando la guerra
económica en un esfuerzo por sacudir a la República Islámica hasta la
médula", escribió en junio el director ejecutivo de la FDD, Mark Dubowitz.
Paul Sullivan, profesor de economía que se especializa en seguridad de
Medio Oriente en la Universidad de Georgetown, dijo a IPS que "el hecho
de que el núcleo más duro de los ‘estrategas’ neoconservadores no haya
considerado los costos de escalar el conflicto con Irán demuestra la
incompetencia intelectual de ese grupo".
"Los principales efectos para Estados Unidos, de producirse una escalada,
se reflejarán en el precio del petróleo y en mayores costos militares y
de seguridad nacional", dijo Sullivan, quien evaluó los posibles
escenarios como experto, pero no pudo formular declaraciones sobre las
cifras específicas debido a las reglas de confidencialidad de las fuentes
de Chatham House.
"Si hay un ataque a Irán, con los contraataques esperados el precio del
petróleo puede muy fácilmente pasar a 250 dólares o más. Esto puede hacer
que Estados Unidos vuelva a sumirse en una recesión", señaló.
Mientras aumentan las tensiones en una disputa que ya lleva décadas sobre
los presuntos fines armamentistas del programa nuclear de Irán, los
analistas examinan cada vez más una serie de costos asociados a la
intensificación del conflicto entre Estados Unidos y ese país.
El Iran Project Report, divulgado en septiembre, planteó que Estados
Unidos sentiría "a más largo plazo" el costo de una venganza iraní, que
podría derivar en una guerra regional.
"Además de los costos financieros de ataques militares contra Irán, que
serían significativos… probablemente habría costos a corto plazo,
asociados con la venganza iraní", según el estudio, que fue aprobado por
una larga lista de asesores de alto nivel sobre asuntos de seguridad
nacional de los dos partidos estadounidenses.
Las conclusiones de ese reporte apoyan la convicción de que una acción
que suponga una escalada causará mayores costos. Esto es planteado en
términos financieros por el FAS: "Una dinámica de escalada, acción y
contraataque puede producir consecuencias serias no buscadas, que
aumentarían significativamente todos estos costos y conducirían,
potencialmente, a una guerra regional abierta", señala el informe.
El 19 de octubre, un encuentro sobre las consideraciones económicas y
militares de una guerra con Irán realizado en el Centro para el Interés
Nacional, ofreció evaluaciones similares.
"Se puede perder ocho millones de barriles al día de producción, que no
volverán fácilmente", dijo J. Robinson West, quien también ocupó altos
puestos en la Casa Blanca, el Departamento de Energía y el Pentágono en
varios gobiernos republicanos.
"Creemos que el precio del barril de petróleo superará los 200 dólares",
agregó.
El periódico The New York Times informó el 20 de octubre que Estados
Unidos e Irán habían "acordado en principio por primera vez" llevar a
cabo negociaciones directas.
Pero Teherán y Washington mantuvieron "conversaciones bilaterales
limitadas" en 2009, "cuando la dirigencia iraní vio potencial en el
(entonces) recién elegido gobierno de (Barack) Obama para abordar algunos
de los principales aspectos del derecho de Irán al enriquecimiento" de
uranio, dijo a IPS Farideh Farhi, de la Universidad de Hawaii.
El 14 de este mes, el presidente Obama desmintió el informe de The New
York Times, pero no descartó la idea de conversaciones directas. De
hecho, indicó claramente que Estados Unidos se comprometería a fondo si
los iraníes demostraban sinceridad.
Si Irán realmente quiere resolver esto, estará en posición de hacerlo,
dijo en su primera conferencia de prensa tras su reelección.
Farhi sostuvo que "la situación es diferente ahora en la medida en que la
dirigencia iraní es mucho más escéptica de las palabras de Obama en
relación a su deseo de resolver la cuestión nuclear en vez de buscar la
yugular del régimen islámico".
Sea cual sea la situación, "en Teherán siempre habrá pesimistas. Un
escenario similar existe en Estados Unidos. Pero si el pasado sirve de
guía, Teherán (…) abandonará su actual resistencia a las conversaciones
bilaterales si ve posibilidades de avanzar", dijo.
( *) Jasmin Ramsey escribe en el blog de política exterior de IPS
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