|
(IAR
Noticias)
19-Noviembre-2012
Tantas guerras
que iniciar, tan poco tiempo. Cuando se es dirigente político de la nación más
militarizada del planeta –como es el caso del primer ministro israelí Benjamin "Bibi"
Netanyahu– hay que encontrar maneras de jugar con sus juguetes.
Por Pepe Escobar
/ Asia Times Online (*)
Incluso
si ardes en deseos de hacerlo, no puedes bombardear porque no tienes las
bombas revienta búnkeres adecuadas y suficiente capacidad de
reaprovisionamiento de combustible para tus cazas. Y para colmo, el
presidente reelegido de EE.UU., Barack Obama, lo ha dejado absolutamente
claro: el camino adelante es la diplomacia, no las bombas.
Lo siguiente puede ser una indicación de que Obama por lo menos considera
un trato: “Tiene que haber un camino mediante el cual ellos [Irán]
puedan tener energía nuclear pacífica mientras satisfagan sus
obligaciones internacionales y suministren claras garantías a la
comunidad internacional de que no andan tras un arma nuclear”. Esto ha
llevado al compromiso del presidente de "realizar un impulso en los
próximos meses para ver si podemos abrir un diálogo”, rompiendo el Muro
de la Desconfianza entre EE.UU. e Irán.
¿Qué puede hacer Bibi? Es simple. Lanzar la Operación Columna de Nube
(luego Pilar Defensivo, vea este invaluable artículo sobre las
ramificaciones “divinas”) contra el único lugar de la Tierra en el que
las Fuerzas de Defensa Israelíes [IDF, ejército israelí] pueden crear un
infierno y causar estragos con toda impunidad y un “daño colateral”
carente de importancia; la prisión al aire libre conocida como Gaza,
sitiada, bloqueada ilegalmente, con sus habitantes castigados
colectivamente.
Por cierto no encontraréis esta explicación al leer la prensa de Murdoch
o viendo CNN. Tampoco obtendréis alguna explicación detallada de la
verdadera línea de tiempo que condujo a lo que puede ser otra guerra.
Esta es la mejor línea de tiempo hasta ahora. Crucial en ella es lo que
ocurrió el domingo pasado. El portavoz del ministerio de Salud de Gaza,
Ashraf al-Qidra, anunció que un niño de 13 años, Hameed Abu Daqqa,
recibió un disparo en el estómago mientras jugaba fútbol con sus amigos
frente a su casa en el sudeste de Gaza. El terrorista futbolista
representaba evidentemente una amenaza para la miríada de helicópteros
israelíes que sobrevolaban el lugar.
Lanzar una guerra es un juego de niños para las IDF. Basta con matar a
unos pocos civiles palestinos como el peligroso futbolista terrorista y
enviar algunos tanques más. Las facciones de Gaza tuvieron que responder
y atacaron a los soldados israelíes (no civiles). Era la excusa perfecta
para que Tel Aviv lanzara su ofensiva destructora.
El lunes, Hamás y otras facciones palestinas en Gaza ofrecieron una nueva
tregua a Israel. No sirvió para nada. El miércoles, el jefe del ala
armada de Hamás, Ahmed al-Yabari, fue asesinado selectivamente (preguntad
al general David Petraeus y a sus compinches de la CIA al respecto, son
especialistas en el asunto).
No es necesario leer Haaretz para saber que al-Yabari había sido el
principal subcontratista israelí en Gaza –estaba a cargo de garantizar la
seguridad de Israel– durante los últimos cinco años y medio. A cambio,
Israel arrojaba de vez en cuando unos pocos shekels a los bancos de Gaza
mediante camiones a prueba de balas.
¿Por qué entonces liquidar a al-Yabari? Es simple. Israel va a las urnas
en enero. Así emerge la campaña política de Bibi en plena acción.
Consigna de la campaña: Matemos palestinos. Con la oferta de semejantes
emociones se ahoga cualquier otra voz política israelí, aunque discrepe
ligeramente.
Cambiemos de tema
Respecto a Irán, el ex analista de la CIA Paul Pillar, y luego John
Glaser en antiwar.com, tenían toda la razón. Bibi apostó al caballo
equivocado en EE.UU., su patético amigo derrotado Mitt Romney.
Para agravar las cosas, la relación entre Obama y Bibi es tan gélida como
unas vacaciones en el Ártico, por lo menos desde 2010, cuando Obama quiso
una congelación de la construcción de asentamientos en Cisjordania y Bibi
respondió mediante la provocación a Irán para que atacara a Israel con la
esperanza de arrastrar a EE.UU. a una nueva guerra.
Ahora, Bibi obviamente intuyó que Obama está considerando la posibilidad
de orientarse hacia un acuerdo con Irán. Por lo tanto mató a dos pájaros
(árabes/persas) mediante una (o varias) piedras (o misiles) en asesinatos
selectivos; cambió de tema –una vez más– de “amenaza existencial” de Irán
al “terrorista” Hamás, a sabiendas de que mientras Israel mate palestinos
y Washington mire para otro lado (¿Asia-Pacífico?), la dirigencia en
Teherán nunca aceptará o confiará en unas negociaciones significativas.
Es Bibi diciendo a Obama: “¿Quiere negociar con esos mullahs dementes?
¡De ninguna manera, amiguito!” Y además se sale con la suya ante la
opinión pública occidental con sus cerebros totalmente lavados por los
medios corporativos: una vez más esos malévolos “terroristas” palestinos
están aterrorizando a los ¡oh! inocentes israelíes. El mortífero toque
final tiene lugar cuando un portavoz de las IDF elucubra demencialmente
que la Franja de Gaza gobernada por Hamás es una “base avanzada iraní”.
Como un reloj, solo unas pocas horas antes del colapso total de la
tregua/alto el fuego, el gobierno de Obama en su forma anterior a su
segundo período proclamó debidamente que Israel tiene “derecho” a atacar
a cualquiera, en cualquier sitio, por “autodefensa”. ¡Y cómo se atreve
Hamás a tomar represalias!
Es posible que una invasión por tierra sea inminente. Pero es posible que
Bibi –una vez más– esté tragando más gefilte fish del que puede digerir.
No hay que esperar ninguna condena de las cobardes petromonarquías del
Club de Contrarrevolución del Golfo (CCG), previamente conocido como
Consejo de Cooperación del Golfo. Y no esperéis ninguna condena de todos
esos “Amigos de Siria” occidentales que se muestran tan indignados
diciendo que el régimen de Asad está matando “a su propio pueblo”.
No obstante, Egipto bajo el presidente Mursi de la Hermandad Musulmana,
tendrá que hacer… algo; la calle egipcia, que está totalmente a favor de
eliminar los acuerdos de Camp David, lo exigirá. Además, Hamás tiene el
apoyo de Turquía y, crucialmente, del emir de Catar y sus petro-millones.
¿Se quedarán mudos y contemplarán la carnicería? En cuanto al Rey
Playstation de Jordania, no puede hacer de conciliador con Israel porque
es posible que tenga que comprar un pasaje de ida a Londres antes de lo
que piensa.
Si Obama tuviera cojones estaría furioso. Y daría un tortazo a Bibi. No
vale la pena apostar a que lo haga. Sabemos que no lo hará.
(*)Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is
Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a
snapshot of Baghdad during the surge. Su libro más reciente es Obama does
Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: pepeasia@yahoo.com
Copyright 2012 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.
|