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(IAR
Noticias)
10-Noviembre-2012
El régimen de
EEUU considera que ya no le sirve el autodenominado "Consejo Nacional Sirio" y
quiere reemplazarlo por gente que por lo menos conozca Siria
Por
Bill Van Auken / Global Research (*)
Cuatro
días de reuniones en Doha, capital de Catar, de elementos respaldados por
Occidente que apoyan el derrocamiento del gobierno sirio, comenzaron en
una situación caótica el domingo, después de la demanda de la secretaria
de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, de una reorganización dentro de la
así llamada dirigencia rebelde.
Clinton dio a los opositores sirios su aviso de despido el miércoles
pasado, declarando que descartaba a la dirigencia que EE.UU. había
apoyado previamente por ser una pandilla de exiliados irrelevantes que no
han puesto un pie en Siria durante décadas e insistió en que Washington
quiere conectarse con los que “combaten y mueren” en la guerra civil que
hace estragos dentro del país en Medio Oriente.
En realidad, ha quedado en claro que EE.UU. se propone componer una
dirigencia “respetable”, con representantes de los diversos grupos
religiosos y étnicos que componen la población siria a fin de disfrazar
mejor el amargo carácter sectario del conflicto avivado por Washington,
así como el papel crecientemente destacado jugado por milicias islamistas
conectadas con al Qaida.
Las conferencias en Doha comenzaron con una reunión del CNS (Consejo
Nacional Sirio), patrocinado por la Liga Árabe y la monarquía suní de
Catar, que debía incorporar a nuevos miembros en un esfuerzo por evitar
el intento de EE.UU. de privarlo de su franquicia como oposición siria
respaldada por los imperialistas. Dominado en gran parte por la sección
siria de la Hermandad Musulmana, el CNS indicó su profundo desacuerdo con
la acción de EE.UU., sin aclarar al principio si simplemente la
rechazaría o regatearía por un mejor acuerdo con Washington.
El Departamento de Estado de EE.UU. ha indicado que está dispuesto a
ofrecer al CNS 15 escaños en la dirigencia de 50 miembros del nuevo
frente que está siendo amañado por Washington. Llamado Iniciativa
Nacional Siria (INS), se supone que este nuevo frente se reúna en Doha el
miércoles y el jueves.
Según informes de prensa, el jefe del CNS, Abdelbaset Sieda, ha rechazado
la propuesta de EE.UU. argumentando que su Consejo Nacional Sirio debiera
tener por lo menos un 40% de los sitios en la nueva Iniciativa Nacional
Siria.
Al anunciar el cambio en la política de EE.UU. durante una conferencia de
prensa en Croacia, Clinton dejó en claro que Washington está
seleccionando cuidadosamente una dirigencia siria que se propone instalar
como gobierno de transición que serviría como títere de EE.UU. El
Departamento de Estado, reveló, ha “recomendado nombres y organizaciones
que cree que deben ser incluidos en cualquier estructura de dirigencia”.
Al parecer el anuncio sorprendió a los aliados de Washington. “El
gobierno de EE.UU. no dio ninguna información anticipada de su intención
de renunciar al consejo como el principal grupo aglutinador, dijeron
diplomáticos de tres países”, informó McClatchy Newspapers el lunes.
“Dijeron que sus gobiernos supieron de la iniciativa por informes en las
noticias”.
Un diplomático occidental citado por McClatchy cuestionó la cordura de
las observaciones de Clinton sobre la selección de los individuos y de
las organizaciones que serán incluidas en la nueva dirigencia. “Los
sirios dirán que los estadounidenses están imponiendo los nombres”, dijo.
“Y no estoy seguro de que los estadounidenses propondrán a la gente
adecuada”.
Turquía, que ha jugado un papel importante en el suministro de armas,
entrenamiento militar, bases y otro tipo de apoyo a los así llamados
rebeldes, se apresuró a responder al giro estadounidense, convocando para
el viernes en Ankara a una reunión de dos horas entre el ministro de
Exteriores, Ahmet Davutoglu, y la dirección del CNS.
No es evidente si el gobierno islamista suní en Ankara y la monarquía
suní en Catar, que según las informaciones ha suministrado grandes
cantidades de armas a milicias islamistas que combaten dentro de Siria,
están de acuerdo con la acción de EE.UU.
La creación, impulsada por EE.UU., de la nueva Iniciativa Nacional Siria
también ha sido bautizada como “plan Riad Seif”, según el principal
individuo propuesto por el Departamento de Estado para dirigirla.
Seif es un capitalista sirio que comenzó como fabricante textil antes de
obtener la franquicia de Adidas en Siria en los años noventa. Trató de
formar un partido burgués como alternativa para los gobernantes baasistas
y se indispuso con el Gobierno de Asad al cuestionar un acuerdo que
colocaba a la principal compañía de teléfonos móviles del país en manos
de un miembro de la familia Asad.
Como dejan en claro los cables clasificados de la embajada publicados por
WikiLeaks, Seif tuvo reuniones regulares con funcionarios de la embajada
de EE.UU. en Damasco para informarlos sobre sus propias actividades así
como para suministrar su evaluación del suceder dentro del Gobierno de
Asad. En otras palabras, es el hombre de Washington.
En su declaración de la semana pasada, Clinton emitió su ultimátum al CNS,
declarando que “ya no puede ser visto como la dirigencia visible de la
oposición”.
Esta curiosa selección de palabras sugiere que se necesita una dirigencia
“visible”, que sea secular, sólidamente burguesa y orientada hacia
Occidente, para que sirva de fachada para las verdaderas fuerzas que
libran la guerra por el cambio de gobierno dentro de Siria, que son cada
vez más sectarias e islamistas, incluyendo a una gran cantidad de
combatientes extranjeros vinculados a al Qaida que han llegado al país
desde Iraq, Libia, Arabia Saudí, Argelia, Chechenia, y otros sitios.
Esta dirigencia “visible” lograría que fuera más factible desde el punto
de vista político que Washington intervenga de un modo mucho más directo
en la guerra en Siria una vez que hayan pasado las elecciones
presidenciales en EE.UU.
El gobierno ruso atacó la convocatoria del nuevo frente opositor en Doha,
declarando que Washington está violando un acuerdo alcanzado en Ginebra
el verano pasado que compromete a todas las partes a que busquen un fin
de los combates y una transición negociada hacia un nuevo gobierno en
Siria.
El ministerio de Exteriores ruso acusó el lunes al Departamento de Estado
de haber emitido “órdenes directas sobre lo que debe hacer la oposición
siria para formar un ‘gobierno en el exilio’ y sobre quién debe formar
parte de un tal gobierno”.
Mientras Washington trabaja para establecer su nuevo frente de oposición
en Doha, la cruel guerra civil que está fomentando dentro de Siria
continuó y desmintió toda la jerga de preocupación humanitaria y
transición democrática.
Un coche bomba estalló el lunes en un sector densamente poblado en
Damasco, matando a 11 personas e hiriendo a por lo menos dos docenas más,
muchas de ellas gravemente. Las víctimas incluían a mujeres y niños. Otro
atacante suicida explotó en Hama. La agencia oficial estatal de noticias,
SANA, informó que dos civiles fueron muertos en la explosión y otros 10
heridos en un ataque contra una agencia de desarrollo dirigida por el
gobierno. Fuentes de oposición afirmaron que habían atacado un puesto
avanzado de las fuerzas de seguridad sirias y matado a 50 personas.
En un tercer ataque, dos personas fueron muertas cerca de Damasco por una
bomba al borde de la ruta.
La ola de ataques habría sido denunciada por Washington como terrorismo
si hubiera tenido lugar en otro sitio de la región, pero en Siria
semejantes ataques cuentan con el apoyo de EE.UU.
Tienen lugar después de la masacre del jueves pasado de por lo menos una
docena de soldados sirios capturados por milicianos islamistas en las
afueras de Saraqeb en el noroeste de Siria. Un vídeo descriptivo de la
matanza subido a los medios sociales el mismo día muestra a los
milicianos golpeando y pateando a soldados heridos que suplican que les
perdonen la vida. Gritándoles “perros de Asad”, los amontonaron y los
ejecutaron con fuego de rifles automáticos.
(*) Traducido
del inglés para Rebelión por Germán Leyens |