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(IAR
Noticias)
04-Diciembre-2012
Hace poco, dos policías
brasileños saltaron de un helicóptero en la Amazonía peruana con un pelotón de
agentes peruanos. Los tiros resonaron en la selva antes de que el grupo
capturase y destruyese un laboratorio secreto de cocaína.
Por John Lyons / The Wall Street Journal
Los
brasileños tenían la posición oficial de observadores desarmados en la
redada del 19 de agosto dirigida por la policía de élite antidrogas de
Perú.
Pero los dos brasileños cargaban rifles de asalto y fueron blanco del
fuego hostil. El laboratorio estaba en Perú, pero los policías despegaron
de un aeropuerto brasileño, en un helicóptero provisto de combustible
brasileño, para detener un blanco identificado por un informante pagado
por los brasileños.
Ya sea desde su frontera amazónica o en sus ajetreadas ciudades, Brasil
se está sumergiendo cada vez más en una guerra antidrogas conforme el
creciente consumo de cocaína en el país lo convierte en el segundo
mercado más grande del mundo después de Estados Unidos. Esto es
sorprendente ya que los políticos brasileños solían criticar las tácticas
agresivas contra el narcotráfico a las que recurrió EE.UU., argumentando
que hacían más mal que bien.
Sin embargo, ahora Brasil está adoptando una controvertida estrategia
estadounidense: cruzar la frontera para intentar combatir la cocaína en
su fuente de origen.
"Brasil está cruzando un umbral al que ni siquiera se había acercado en
el pasado", afirmó Douglas Farah, consultor de seguridad nacional que
asesora al departamento de Defensa de EE.UU. sobre América Latina y
asuntos de narcotráfico.
Dilma Rousseff, la presidenta de Brasil, está desplazando hasta 10.000
soldados en grupo a los puntos más críticos de contrabando de drogas.
Además acordó comprar 14 aeronaves no tripuladas fabricadas en Israel
para rastrear a traficantes desde el aire. La Policía Federal está
aumentando en 30% su número de agentes y equipándolos con 1.000 nuevos
rifles de asalto, más lanchas y aviones. Como resultado parcial, el
número de presos por crímenes ligados a las drogas se duplicó en Brasil
desde 2006.
Los problemas de Brasil reflejan la globalización del negocio de la
cocaína, a medida que su consumo en EE.UU. cayó 40% durante la década
pasada. Los narcotraficantes reaccionaron con la apertura de nuevos
mercados en Europa y en economías emergentes como Brasil, Argentina y
Sudáfrica.
En el estado de São Paulo, al menos 90 policías militares han muerto en
lo que va del año en confrontaciones con traficantes locales de cocaína.
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