n su revisión semestral sobre la salud económica mundial, el FMI aseguró que la
crisis de deuda de la zona euro es una amenaza clave y que los riesgos para
la estabilidad financiera subieron en los últimos seis meses, dejando "muy
frágil" la confianza.
España, Portugal, Irlanda y Grecia
están sufriendo una acelerada fuga de capitales desde hace más de un año.
Según datos del Banco Central Europeo (BCE), entre julio de 2011 y julio de 2012
los sistemas bancarios de esos cuatro países perdieron 326.000 millones de euros
-unos 425.000 millones de dólares al cambbio actual- que particulares y empresas
estarían transfiriendo principalmente a bancos del corazón de la zona euro.
Según estos datos, los depósitos bancarios españoles se redujeron un 7% de enero
a julio -lo habían hecho un 4% en los seis meses anteriores-. Los portugueses
cayeron en el mismo período un 6% -acelerando desde el 1%- y los irlandeses un
10%, casi sin cambios.
El movimiento muestra que la desconfianza aumentó y que los mercados
temen que sus ahorros e inversiones en los países periféricos del euro puedan
sufrir nuevas quitas tras la griega de principios de este año por la que Atenas
se borró casi 100.000 millones de euros de deuda pública.
Además, esa fuga de capitales está dejando secos a los bancos de esos países,
que sobreviven gracias a los préstamos del BCE y que siguen restringiendo la
concesión de créditos, tanto a empresas como a particulares.
Por su parte, la directora del Fondo
Monetario Internacional, Christine Lagarde, declaró que la recuperación
económica global está en riesgo, ya que numerosos países tardan mucho tiempo
en realizar las reformas económicas necesarias para salir de la crisis.
En una intervención en Tokio en la reunión anual del FMI, Lagarde subrayó que la
economía mundial depende de la política de cada país concreto. Según la
directora del FMI, la crisis económica europea sigue siendo el mayor problema
del FMI. También señaló que la crisis de la deuda de EEUU es un factor
disuasorio para inversores.
Y si las autoridades europeas no
cumplen con los compromisos para establecer un supervisor común de los bancos, y
los países de la periferia no avanzan con sus programas de ajustes, los costos
podrían ser incluso mayores, con pérdidas de activos por 4,5 billones de
dólares e impactos adicionales en el empleo y la inversión.
Los riesgos de la zona euro también podrían extenderse a los mercados
emergentes, donde el crecimiento ya se está desacelerando. Los países de
Europa central y oriental son los más vulnerables a las crisis financieras,
debido a su exposición a la zona euro y sus propias deudas externas arraigadas,
según dijo el reporte.
Riesgo de recesión global
La mayoría de las grandes
economías se desacelerarán en los próximos meses, y sólo Brasil y
posiblemente el Reino Unido experimentarán un ligero repunte, según los
indicadores adelantados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE).
El organismo con sede en París señaló en su ultimo indicador adelantado de
actividad económica en los 34 países desarrollados que representa bajó en julio
a 100,2 desde 100,3 en junio.
"Los indicadores adelantados compuestos... muestran que la falta de impulso
podría persistir en los próximos trimestres en la mayoría de las grandes
economías de la OCDE y de fuera de la OCDE", dijo.
Entre el los países del G7, el Reino Unido es el único en registrar un
incremento en su indicador adelantado, algo que según la OCDE apunta
"tentativamente" a un aumento del crecimiento.
Los indicadores adelantados de la OCDE están diseñados para suministrar señales
tempranas de expansión o ralentización de la actividad económica global.
Por su parte The Wall Street Journal
señaló que "La reunión de los ministros de Finanzas y presidentes de los bancos
centrales del mundo agravó, en lugar de aliviar, los conflictos entre las
principales economías del mundo. Las diferencias generan nuevas dudas acerca
de su capacidad para emprender medidas rápidas y significativas para
apuntalar la recuperación global".
"Durante la crisis financiera de
2008, las reuniones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial fueron
usadas para recabar apoyo para llevar a cabo acciones conjuntas, como la
coordinación de planes de estímulo fiscal y los rescates de los sistemas
financieros. En el último encuentro anual, que concluyó el domingo, no hubo
acuerdos para lanzar políticas coordinadas a pesar de las advertencias del
FMI de que la economía mundial está cerca de volver a caer en recesión",
precisa el diario financiero.