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(IAR
Noticias)
15-Octubre-2012
He aquí la lección aprendida
por la guerra en Libia. Los alumnos que han aprobado el examen pasan a la guerra
siguiente.
Por
Manlio Dinucci
- Global Research / ilmanifesto
Contrariamente
a lo que parece, la OTAN también aprende. «Saca siempre lecciones de sus
operaciones y eso es lo que estamos haciendo con Libia» explica el almirante
estadounidense James Stavridis, comandante supremo aliado en Europa. Para ello
la OTAN dispone de un centro adecuado, el Joint Analysis & Lessons Learned
Centre (Jallc): una especie de escuela, en la que se enseñan las «lecciones
aprendidas».
Así la OTAN aprende siempre a hacer mejor la guerra. Al principio de la de
Libia, en marzo de 2011, el Jallc envió un equipo de analistas a seguir las
operaciones en el centro aliado de mando en Nápoles. Las «lecciones aprendidas»
están expuestas en un informe reservado, presentado en febrero, y del que el New
York Times ha obtenido ahora una copia.
¿Qué deben aprender los aliados, sobre todo los europeos? Que la guerra contra
Libia no fue la operación modelo que pensaban, y que ha puesto en evidencia
graves lagunas. Ante todo, el hecho de que los aliados europeos y Canadá
tuvieron que contar excesivamente con Estados Unidos. Incluso con la ayuda
estadounidense, la OTAN, para la guerra electrónica, solo disponía el 40% de los
aviones que hubieran sido necesarios para esta operación.
Fue Estados Unidos quien suministró la casi totalidad de las municiones más
avanzadas tecnológicamente con guía de precisión: 7.700 bombas y misiles
utilizados en el ataque a Libia (de las que una gran parte seguramente provenían
de la base estadounidense de Camp Darby, en Pisa). Es necesario y urgente acabar
con estas lagunas. «El presidente Obama ha pedido al Pentágono que prepare
opciones militares preliminares en Siria.» Sin embargo, «una operación militar
Gaddafi del poder».
Siria dispone en efecto de fuerzas armadas y sistemas de defensa aérea más
eficaces, más difíciles de destruir con ataques aéreos. Además, la “oposición”
de Siria está más desarticulada y dispersa que la de Libia durante la guerra,
«haciendo más difícil los esfuerzos de los aliados de la OTAN para coordinarse
con los rebeldes». En consecuencia, para atacar Siria, los aliados europeos y
Canadá deberían «apoyarse excesivamente en las capacidades de Estados Unidos».
En previsión de esta guerra y de otras (en el punto de mira está también Irán),
los aliados y Canadá están acelerando su capacidad militar. En este marco se
inserta el acuerdo, concluido en febrero de este año, de crear en Sigonella (Sicilia)
el sistema AGS (Alliance Ground Surveillance) que, conjuntamente con los drones
Global Hawk instalados en esta base, procurará a la OTAN un cuadro detallado de
los territorios a atacar, permitiendo así atacar vehículos en movimiento.
Inmediatamente después, en marzo, los ministros europeos de defensa se pusieron
de acuerdo en un «plan ambicioso» que acabaría con otra laguna: la insuficiencia
de aviones para aprovisionar en vuelo a los caza-bombardeos, que durante la
guerra en Libia fue realizado en gran parte por Estados Unidos.
Bravo, ustedes han comprendido la lección -dicen los analistas del Jallc-,
tienen que implicarse mucho más: «La compra de aviones y de aparatos
electrónicos costosos necesita años para llevarse a cabo». He aquí la lección
aprendida por la guerra en Libia. Los alumnos que han aprobado el examen pasan a
la guerra siguiente.
17 de abril de 2012
ilmanifesto.it. Traducido del francés por Boltxe kolektiboa, La Haine.org
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