En un documento titulado
“Perspectivas económicas mundiales”, el organismo que representa a las
mayores 34 economías del mundo asegura que se empieza a registrar “una
significativa pérdida de confianza mundial” achacable a los ajustes, al
desempleo y a un menor comercio mundial.
Hasta ahora el sistema (los
gobiernos y bancos centrales del capitalismo) viene controlando, en mayor o en
menor grado, las variables de la crisis, tanto en su faz económica como
financiera.
Si bien los números macroeconómicos
son reveladores de que la crisis (que al principio sólo fue financiera) ya
devino en estructural a partir de la crisis fiscal y los números en rojo de EEUU
y de los Estados centrales de la eurozona.
El informe de la OCDE aconseja a Europa y a EEUU que miren al mediano y largo plazo y que no se extralimiten
con los ajustes. Washington parece que busca establecer cierta consolidación
fiscal con medidas expansivas, pero la apuesta europea es esencialmente la de
los ajustes, según la entidad mundial.
Coincidiendo con el Fondo Monetario
Internacional, la OCDE subrayó que el impacto negativo de los programas de
ajuste sobre el crecimiento ha sido mucho más importante de lo previsto, en
parte debido a que muchos países están recortando el gasto al mismo tiempo.
Los economistas de la OCDE afirman que las medidas de austeridad ya
implementadas han reducido el crecimiento económico en los 34 miembros del grupo
en hasta 1,25 puntos porcentuales este año.
La OCDE cree que la zona euro no debe aprobar más ajustes cada vez que
descarrilan sus objetivos de reducción de déficit, sino que “debería atenerse a
los compromisos actuales”. De seguir por el camino que lleva, el informe viene a
decir que no hay suficientes desiertos en el mundo entero para la travesía de
crisis que le espera a la zona euro.
"Tras cinco años de crisis, la
economía mundial se vuelve a debilitar", afirma Pier Carlo Padoan,
economista jefe de la OCDE. "El riesgo de una nueva gran contracción no se puede
descartar".
El informe señala que hay unos 50
millones de desempleados en las 34 economías de la OCDE, más de la mitad de
ellos en Europa– y que podría seguir aumentando en muchos países si no se toman
medidas expansivas a corto plazo.
España es el ejemplo perfecto. Sin otras medidas que los ajustes actuales, la
OCDE prevé una tasa de desempleo del 26,9% en 2013. Eso sumaría más de 6,5
millones de desocupados.
La OCDE dijo que la crisis fiscal y bancaria de la eurozona sigue siendo
la mayor amenaza para la economía mundial y advirtió que la región de la moneda
única podría no sobrevivir con su actual forma.
"La eurozona, que está sufriendo importantes presiones de fragmentación,
podría estar el peligro", dijo Padoan.
El documento también actualiza las
previsiones económicas publicadas por la OCDE en mayo pasado. Ahora, apunta a
que Estados Unidos cerrará el año creciendo al 2,2% y crecerá al 2% en 2013.
Esto significa respectivamente dos y seis décimas menos de lo estimado en su
anterior informe. El ritmo de incremento debería acelerarse al 2,8% en 2014,
estimó.
La previsión para la economía estadounidense se basa en un hipotético acuerdo
entre la Casa Blanca y el Congreso para aumentar el techo de deuda acompañándolo
de algunas medidas de ajuste . Al principio de 2013 entran en vigor en ese país
unos recortes de gastos y alzas impositivas automáticos, que quitarían alrededor
de 600.000 millones de dólares de la economía si el Congreso y el Ejecutivo no
acuerdan un plan para reducir el impacto. Si no hay acuerdo, las necesidades
financieras colocarían a EEUU al borde del llamado “abismo fiscal” .
También crecerán menos Japón y el Reino Unido. Los datos globales dicen
que el mundo crecerá este año un 2,9% y en 2013 un 3,4%, una fuerte revisión a
la baja de las previsiones de mayo pasado, que establecieron un crecimiento del
3,4% ya este año y un 4,2% en 2013.
El economista jefe de la OCDE, dijo en la presentación del informe que “el
techo de deuda estadounidense es un sujeto de preocupación importante, pero
la zona euro sigue siendo el principal riesgo bajista” para la economía mundial.
Explicó Padoan que Europa vive “tres círculos viciosos negativos” que se
alimentan: los miedos sobre el verdadero estado de solvencia de la banca, los
riesgos sobre un posible estallido de la zona euro y el impacto que estos
factores tienen para el costo de financiación de los países más endeudados.
Así, “en un contexto tan precario, no es difícil imaginar que la situación pueda
degenerar, por ejemplo que un país beneficiario de un programa de asistencia
financiera internacional se muestre incapaz de mantener sus compromisos o que
los nuevos mecanismos de rescate de la Unión Europea no puedan ser puestos en
marcha a tiempo y con un impacto suficiente”.
La OCDE señala que la zona euro debe
tomar medidas para cortar “las conexiones negativas entre finanzas públicas,
solvencia bancaria y los riesgos de que algún país tenga que salirse del euro”.
"No creemos que la crisis de la
eurozona haya terminado aún, dijo Padoan. "Perdura la fragilidad en la
eurozona, la retroalimentación negativa entre los bancos y la deuda soberana
de los países sigue ahí".
La OCDE dijo que una unión bancaria integral es esencial para romper el vínculo
entre los problemas financieros a los que se enfrentan los bancos y los
gobiernos.
La OCDE advirtió que la creciente frustración popular ante las medidas de
ajuste y sus consecuencias podría resultar fatal para la eurozona.
"El creciente desempleo podría provocar una fatiga de las reformas y una
resistencia social", dijo Padoan.
Para la mayoría de los expertos, la
desocupación es el elemento clave, el detonante estratégico, que marca el
principio del desarrollo de la crisis estructural con pérdida de la
gobernabilidad (económica, política y social) de los Estados centrales,
emergentes y periféricos, que integran la red "globalizada" del sistema
capitalista, cuyos resortes claves de decisión se encuentran en EEUU y en
Europa.