as plataformas lanzadoras de
los combatientes palestinos siguen arrojando misiles precarios, con pocas
víctimas, pero que generan terror a las ciudades israelíes, la opinión
pública israelí comienza a hablar de "fracaso", la plana mayor de los
halcones militares y políticos de Tel Aviv comienza perder la serenidad, y
amenaza con entrar en una nueva trampa de invasión terrestre (la
ratonera).
El Gobierno de Israel dio un plazo
para que las guerrillas palestinas dejen de lanzar proyectiles contra su
territorio, amenazando con ampliar por vía terrestre la operación militar en
la Franja de Gaza, informó la emisora del Ejército israelí, Galei Tzajal.
El número de víctimas de la ofensiva
israelí “Pilar de Defensa” en la Franja de Gaza aumentó a 100 personas
tras la muerte de al menos 16 palestinos en las últimas horas a causa de nuevos
bombardeos, informaron médicos locales.
Cuatro de las 16 víctimas mortales, un hombre, dos mujeres y un niño, perdieron
la vida esta madrugada, cuando la aviación israelí bombardeó dos viviendas de un
barrio de Gaza con una densa población. El balance de esta sexta jornada del
conflicto incluye también más de 40 heridos.
Según los medios palestinos, entre las nuevas víctimas mortales del conflicto
figuran también una anciana de la ciudad de Rafah, un mulá del campo de
refugiados Naseirat, un niño y uno de los 800 heridos en los bombardeos
anteriores.
Mientras, EEUU y las
potencias imperiales (originalmente cómplices silenciosos de la operación
represiva) temen que la situación se desborde y que (pese a la complicidad
de la prensa internacional) la población mundial adormecida e indiferente empiece a tomar conciencia de la nueva masacre.
Y comienza a repetirse en otra escala
lo sucedido en enero de 2009, durante la Operación Plomo Fundido. Hamás,
sabiendo que el tiempo y los muertos juegan en contra de Israel, se niega
a negociar una tregua para obligar a la potencia judía a seguir matando. Y a
seguir generando presión internacional en contra.
En tanto los muertos y los
heridos, como ya sucediera en Líbano en 2006 y en Gaza en el 2009, pasan a
ser la variable de ajuste del conflicto, mientras que Washington y sus
socios de la OTAN, aliados en los exterminios militares de conquista de Asia,
África y Medio Oriente, buscan frenéticamente contra reloj una Plan B
diplomático en la ONU que posibilite un cese del fuego negociado y una huida
"victoriosa" de Israel de la escena del crímen.
El secretario general de Naciones
Unidas, Ban Ki-moon (un sirviente sumiso del eje EEUU-OTAN), tiene previsto
llegar a El Cairo para sumarse a los esfuerzos de alto el fuego encabezados
por Egipto, que limita con Israel y Gaza, y cuyo gobierno de raíces
islámicas protege a los líderes de Hamás.

Por su parte, el ministro de Asuntos
Exteriores ruso, Serguei Lavrov, reafirmó el rechazo de Moscú a los ataques
desproporcionados de las fuerzas israelíes contra Gaza que provocan víctimas
civiles.
Primera
conclusión estratégica después de 6 días de exterminio militar continuado por aire y por
tierra en Gaza: Israel no pudo cumplir con sus objetivos de máxima:
Descabezar, matar o encarcelar al estado mayor de Hamás y destruir la
infraestructura operativa de lanzamiento de cohetes palestinos hacia las
ciudades fronterizas de Israel.
En el medio de la masacre,
las llamadas "víctimas colaterales": la población civil de Gaza
masivamente sometida al fuego cruzado de los aviones, barcos y baterías
israelíes que "despejan el área" para un posible avance de sus comandos
terrestres en las zonas urbanas superpobladas.
En un escenario que recuerda la
operación de 2008-2009 en la Franja, tanques, artillería e infantería
fueron desplegados en la línea fronteriza con el enclave palestino. Convoyes
militares se instalaron en la zona recientemente cerrada al tráfico de civiles, y se autorizó el
reclutamiento de 75.000 reservistas militares.
A seis días de su iniciación, y sin
ningún avance de sus objetivos, la llamada operación "Pilar
de Defensa" claramente ya
empezó a fracasar en Gaza, y conforme pasan las horas los misiles judíos
demoledores que están matando civiles y niños en forma indiscriminada y masiva
comienzan (como en Líbano 2006) a producir efectos múltiples.
Hacia adentro de Israel (y reflejado
por su propia prensa) , ya se vive una diáspora divisoria donde la percepción
social y el miedo al fracaso produce enfrentamientos y polémicas en el
poder israelí y un estado de pánico y de confusión crecientes en los pueblos
y ciudades amenazadas por la cohetería palestina, incluida la capital Tel Aviv.
Y proporcionalmente, ante la falta
de resultados políticos del exterminio militar, crece el
prestigio de Hamás y de los grupos combatientes palestinos en el mundo
árabe-islámico (como sucedió en Líbano con Hezbolá).
Y en el terreno de las estadísticas y
las posibilidades, y de acuerdo con el escenario planteado en el campo de
batalla, los halcones israelíes de Tel Aviv sólo pueden ganar esta
guerra haciendo desaparecer a la mayoría de la población de Gaza con
oleadas interminables de misiles y bombas inteligentes lanzadas durante las 24
hs que convertirían la Franja de 360 km2 en un gran cráter.
Es posible que ganaran esta guerra si
utilizaran a fondo el poder de fuego de sus aviones, buques lanzamisiles,
helicópteros y blindados para demoler sistemáticamente, centímetro a
centímetro, a los conglomerados de viviendas civiles debajo o dentro de los
cuales se encuentran los refugios y pasadizos secretos que cobijan los
arsenales subterráneos de Hamás y sirven de refugio a sus combatientes.
Una opción criminal improbable, no
por falta de voluntad política de los halcones de Tel Aviv, sino por la acción
en contra que generaría en el plano interno e internacional, y que podría
terminar de un plumazo con la leyenda del Holocausto que protege
continuamente a Israel de su crímenes de lesa humanidad en Medio Oriente.
(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder,
especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores
más difundidos y referenciados en la Web.
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