Barack Obama ganó su reelección al
frente del Imperio pero lo que le espera a su segunda gestión no es un lecho de
rosas. Los números en rojo de la
economía de EEUU (en medio de una crisis financiera que ya golpea con fuerza a
los principales Estados de la Unión Europea), dibuja un panorama incierto
marcado por la persistencia del desempleo, la baja del consumo y un
recrudecimiento del déficit fiscal, lo que hace temer una recaída de la crisis.
En su segundo mandato Obama se
enfrenta al llamado “abismo fiscal” (fiscal cliff), que tiene como
única salida brusco aumento de los impuestos, sumado a un recorte de los gastos
que recaerá sobre el 90 por ciento de las familias norteamericanas.
Los dos mecanismos del “fiscal
cliff” arrancarán simultáneamente, entre fines de diciembre de 2012 y principios
de enero de 2013. Esto fue porque Obama y el Congreso dominado por los
republicanos llegaron a un pacto que postergó la solución del tema del
déficit fiscal, que suma un billón de dólares anuales.
En ese escenario, se perfilan los
ajustes pendientes y la reducción de los beneficios sociales que, sumados al
crecimiento de la pobreza, generan el fantasma de una crisis social con
huelgas y movilizaciones que hasta hace poco parecía impensable en la
primera potencia imperial.
Hay una certeza
generalizada entre los especialistas: La no reactivación plena del consumo y
la persistencia crónica del desempleo con una tasa del 9,3% complica todas
las variables de la recuperación económica de EEUU.
La sombra de una
insolvencia de pago generalizada (producida por el déficit y la baja de
recaudación fiscal) hace temer a los analistas del sistema un rebrote de la
crisis financiera en EEUU, no ya a nivel de los bancos y entidades privadas,
sino a nivel del propio Estado norteamericano.
Una nueva crisis
financiera con recesión económica en la primera potencia imperial impactaría
globalmente en la Unión Europea, América Latina, China y los países asiáticos
que tienen en EEUU al principal comprador de materias primas, productos
elaborados y servicios.
Según The Wall Street Journal,
el vocero más influyente del poder financiero de EEUU: La crisis (endeudamiento
y baja de recaudación) de los Estados de la Unión, agrava el desempleo
(desocupación y recortes salariales) y ya extiende los ajustes (reducción
de planes sociales) a todo el territorio de EEUU.
Este proceso de
sobreendeudamiento (agregado a la caída de la recaudación por la desaceleración
económica) no sólo amenaza la estabilidad económica y la "gobernabilidad" del
sistema en EEUU, sino que también (y como ya sucedió con los bancos y empresas
privadas) puede hacer colapsar en cadena a los propios Estados de la Unión.
El factor más importante para la
evolución de la economía estadounidense en este momento es el llamado "abismo
fiscal". Si el gobierno y el Congreso no alcanzan un acuerdo, a partir del 1
de enero entrarán en vigor un alza de impuestos de US$532.000 millones y
recortes de gastos del orden de US$136.000 millones.
Esto tendría un gran impacto sobre la economía. De acuerdo con los
cálculos de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la combinación de aumentos
de impuestos y reducciones de gasto podría provocar una contracción de 0,5%
el próximo año y un incremento del desempleo del actual 7,9% a 9,1%.
En 2010 y 2011, el Congreso esperó hasta el último momento para evitar
una subida de impuestos y un incumplimiento del límite máximo de la deuda
estadounidense, respectivamente, causando estragos en los mercados.
Algunos gestores de fondos esperan lo peor. "Estamos recomendando a nuestros
clientes que asuman que los cambios entrarán en vigor el 1 de enero", dice Aaron
Gurwitz, director de inversiones de la división de administración de patrimonio
e inversiones de Barclays BARC.LN.
Según Lew Altfest, director de
inversiones de Altfest Personal Wealth Management, en Nueva York. la
cercanía de los plazos podría producir en los mercados una volatilidad
similar a la que tuvo lugar durante el debate sobre el techo de la deuda a
mediados de 2011,
El índice bursátil
Standard & Poor's 500 cayó 3,6% en julio de 2011 y volvió a hundirse después de
que S&P rebajara la calificación de EE.UU. debido a la cada vez más inestable
situación política. Posteriormente, las acciones se recuperaron.
Los expertos advierten que los rendimientos de los bonos estadounidenses
podrían caer todavía más si los legisladores no eluden pronto el "abismo
fiscal". El retorno de los bonos del Tesoro a 10 años, que se mueve en la
dirección opuesta a la dirección del precio, descendió de 1,74% a 1,63% en los
dos días posteriores a la elección.
"El abismo fiscal está más cerca, y
eso pareció golpear a los inversionistas con mucho más impacto de lo que se
esperaba", dice Andrew Wilkinson, jefe de estrategia económica en la firma de
operaciones Miller Tabak, en Nueva York. "El aumento del dólar seguirá adelante
hasta que oigamos algo constructivo en los debates".
Si el "abismo fiscal" no se resuelve pronto, sin embargo, el dólar podría
debilitarse. En ese caso, los inversionistas podrían considerar divisas de
mercados emergentes, como el peso mexicano, el won surcoreano y el dólar taiwanés, señala Alan Ruskin, estratega de Deutsche Bank DBK.XE +0.53%.
El efecto global de un colapso de EEUU

Una recesión
económica en EEUU impactaría globalmente en América Latina, China y los países
asiáticos que tienen en Estados Unidos al principal comprador de materias
primas, productos elaborados y servicios.
Por su
entrelazamiento e interdependencia global, hay tres procesos centrales que
determinan por estos días el curso de la economía mundial: La crisis fiscal
de EEUU, la crisis fiscal de Europa, y la crisis comercial EEUU-China.
De esa relación estratégica, depende el equilibrio, o el desequilibrio, del
resto de las economías de las áreas periféricas de Asia, África y América
Latina.
La UE, en bloque, es la segunda
economía mundial, detrás de EEUU.
China, individualmente, ya es,
según la mayoría de los analistas, la segunda economía y potencia exportadora
mundial detrás de EEUU.
Juntas, esas tres economías
centrales (EEUU-UE-China) suman más del 50% del PBI mundial, y están
completamente interrelacionadas (son dependientes entre sí) a través del
comercio de importación y exportación. Además, China, tiene sus reservas en
dólares (US$ 2,3 billones) lo que la ata al destino de la economía
norteamericana, para bien o para mal.
Esto significa que: Cualquier
desequilibrio en las economías de EEUU (en crisis fiscal) y la UE (en crisis
fiscal), impacta directamente en China (en crecimiento pero con problemas
potenciales), que arrastra detrás de su expansión económica exportadora al resto
de las poderosas economías asiáticas, como Japón, Corea del Sur, Indonesia,
India y Taiwán, entre otras (Si se suman estas economías asiáticas a las de EEUU-UE-China,
se supera largamente el 70% del PBI mundial).
En el nuevo
escenario dominado por la crisis, EEUU no solamente es el primer comprador de
productos chinos, sino que además China es el principal acreedor de la
primera potencia imperial.
El
entrelazamiento financiero y comercial que existen entre ambas economías (la
primera y la tercera en el orden mundial capitalista) las convierte casi en
hermanas simbióticas: Si se cae China se cae EEUU, y viceversa.
Pero eso no es
todo: La Unión Europea, la segunda economía mundial y el otro gran comprador (en
bloque) de manufacturas chinas, y con su comercio exterior entrelazado con el de
EEUU, integra este trípode de economía capitalista interdependiente
anudado por el cordón umbilical chino.
EEUU, la Unión
Europea y China, además de representar más del 40% del PBI mundial, son los
mayores importadores mundiales de materias primas y energía (petróleo y gas),
por lo que se puede inferir que si se paralizan esas economías capitalistas
centrales se derrumbarían inmediatamente por efecto dominó todas las
economías exportadoras del mundo emergente y periférico.
A su vez, del
equilibrio económico del eje EEUU-UE-China (principalmente de China y de los
países asiáticos) dependen las exportaciones de petróleo y materias primas, el
motor de crecimiento central de los países subdesarrollados y emergentes de
Asia, África y América Latina.
En este tablero del "feed back"
económico mundial, un colapso del Estado norteamericano conduciría al resto de
las economías y Estados centrales a nuevas crisis fiscales y a un proceso
generalizado de "insolvencia de pago" que colapsaría al sistema capitalista
escala global.
(*) Manuel
Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder,
especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores
más difundidos y referenciados en la Web.
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