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(IAR
Noticias)
13-Noviembre-2012
Los jóvenes de 18 a 29 años se volvieron a volcar como segmento por Obama, así
como la mayoría de mujeres 55 por ciento (la mayoría solteras), 96 por ciento de
negros (entendible), 71 por ciento de latinos (por estética semiótica me rehúso
a usar el terminajo "hispano", de la Oficina del Censo y sus repetidoras), y 56
por ciento de "moderados (sic)".
Por
Alfredo Jalife Rahme - La
Jornada, México
S on
devastadores datos –la peor recesión desde 1929 (legada por Baby Bush);
desempleo de 7.9 por ciento; el galón de gasolina a 3.50 dólares; el
fiasco de Bengasi, y la tormenta Sandy– cuando una sola de estas
calamidades hubiera sido suficiente para descarrilar a cualquier
candidato, ha sido un aparente "milagro" la relección de Obama, si no se
consideran los datos estructurales: la irreversible cuan irresistible
demografía latina que preocupó al racista mexicanófobo y cantautor de la
supremacía "blanco-protestante anglosajona" (WASP, por sus siglas en
inglés) Samuel Huntington en su libro ¿Quiénes somos?, por encima de los
datos coyunturales, desde luego, nada desdeñables y que por su emotividad
suelen a veces decidir una elección.
Sin la conjunción de los aterradores datos coyunturales adversos, el
triunfo de Obama en la lectura del colegio electoral (332 votos a favor
con la absorción de Florida in extremis) hubiera sido todavía más
espectacular la expresión de las tendencias demográficas que sentaron sus
reales el 6 de noviembre, en cuya madrugada emergió un nuevo país que los
estrategas del Partido Demócrata (PD) analizaron correctamente, al
unísono de la asombrosa movilización de su muy organizada base de jóvenes
voluntarios.
Los jóvenes de 18 a 29 años se volvieron a volcar como segmento por Obama,
así como la mayoría de mujeres 55 por ciento (la mayoría solteras), 96
por ciento de negros (entendible), 71 por ciento de latinos (por estética
semiótica me rehúso a usar el terminajo "hispano", de la Oficina del
Censo y sus repetidoras), y 56 por ciento de "moderados (sic)".
El voto WASP, cada vez más añejo, en favor de Mitt Romney disminuyó su
aportación al Partido Republicano (PR), pese al ingrediente populista del
Partido del Té (con la candidatura a la vicepresidencia de Paul Ryan): de
76 por ciento con Baby Bush pasó a 72 por ciento, que resultó
insuficiente para detener la aplanadora de la ascendente demografía
latina.
El triunfo apretado de Obama en Florida, escena de batallas épicas,
comporta un valor simbólico para el PD y denota la preponderancia del
"efecto latino". Tal es la tendencia demográfica del "nuevo Estados
Unidos (EU)": 72 por ciento WASP (a la baja) en favor del PR y 71 por
ciento latino (al alza) por el PD.
El "divide y vencerás" (divide and rule) de la supremacía anglosajona no
pudo impedir el resurgimiento de la "gran coalición" de negros y latinos
que forman parte del núcleo duro de 47 por ciento de la población de
"mantenidos (sic)" que tanto despreció Romney, lo cual contribuyó en su
derrota, y que se volcó en favor de Obama, pese a todas sus calamidades.
Los latinos, la fuerza emergente de la nueva cartografía electoral de EU,
no le deben absolutamente nada a Obama, salvo sus letales drones
transfronterizos, mayores deportaciones y vejaciones de la Border Patrol,
el esquema desestabilizador de Rápido y furioso, y su indiferencia
financiera y económica.
A mi juicio, los latinos son más proclives a la socialdemocracia de libre
mercado y al neokeynesianismo mezclado de roosveltianismo que enarbola
Obama, que a la egoísta teología individualista del neoliberalismo
ultrasalvaje en la versión de Ayn Rand que postuló el ticket Romney/Ryan
(ver Bajo la Lupa, 29/8/12) que salió eyectado.
En los debates, México fue citado una sola vez (en forma tangencial por
el nacimiento accidental del padre de Mitt en la comunidad mormona de
Chihuahua) frente a 22 veces de Israel, lo cual exhibe tanto el anómalo
poder del “lobby AIPAC” en la vida financiera de EU como la aberrante
ausencia de un “lobby latino”, ya no se diga “lobby mexicano”.
El gran perdedor, después de Romney, es el premier israelí Netanyahu, a
quien su rival, el ex premier Olmert, acusó de haberse entrometido
flagrantemente en las elecciones de EU en favor del hoy derrotado (Haaretz,
8/11/12), lo cual tendrá costos pesados con un Obama más suelto.
Seguro que en los próximos debates presidenciales de EU tanto México como
América Latina en su conjunto serán cada vez más citados en proporción a
Israel.
Corine Lesnes, de Le Monde (9/11/12), incluso cuestiona la viabilidad del
PR tras la derrota de Romney: presa de "tendencias centrífugas" y una
"guerra de facciones" con "riesgo de escisión (sic)". A mi juicio, lo
mejor que pudiera suceder a EU y al planeta es la extinción del PR
(aliado del PAN en México).
Karl Rove, diabólico operador electoral de Baby Bush, ha sido puesto en
la picota cuando el "macho blanco heterosexual", emblemático de la
ideología fascistoide de la Asociación Nacional del Rifle, ha envejecido
y hoy ingiere fútilmente dosis masivas de Viagra y Prozac al mismo
tiempo.
Clint Eastwood (nacido en 1930) resultó una pésima imitación de John
Wayne (nacido en 1907) quien inspiraba más a las huestes de supremacistas
blancos y cuya diferencia transgeneracional se plasma en el cronograma de
la demografía latina. Eastwood nunca entendió –o, en su defecto, abominó–
el ascenso irresistible de los mexicanos en California ni en ningún otro
lugar. Es imperativo que el PR modere su doble ultrarradicalismo –el
militar y el neoliberalismo financierista– y se mueva al centro del
espectro político, es decir, demográfico, para no arriesgarse a su
extinción ineluctable.
Sean Hannity, comentarista insufrible de Fox News, se pronunció en forma
asombrosa por la regularización de los inmigrantes y su adopción, como
atractiva carta de la refundación republicana: "EU está cambiando" y si
el PR persiste en "alienarse a las mujeres, los latinos y los
homosexuales, corre el riesgo de extinguirse como los dinosaurios". Los
dinosaurios desparecieron con un meteoro en Chicxhulub. Hoy el meteoro
electoral en EU es la demografía latina.
El abogado de 36 años George Prescott Garnica (sic) Bush, hijo de Jeb (ex
gobernador de Florida) y la guanajuatense Columba Garnica Gallo, ya
entendió por dónde soplan los vientos latinos y acaba de presentar su
candidatura para un puesto inespecífico en el gobierno de Texas (donde
reside). Lo más relevante: es cofundador de Republicanos Hispanos de
Texas (Ap, 9/11/12). Resulta interesante que se presente como "latino" un
Bush de la cuarta generación dinástica para salvar el alma del PR de los
avernos.
Desde ahora se perfilan las candidaturas presidenciales para 2016, donde
abundan los "latinos": del lado demócrata, Julián Castro, alcalde de San
Antonio e hijo de una mexicana de la cultura del esfuerzo; del lado
republicano, el senador cubano Marc Rubio y/o el ex gobernador Jeb (de
esposa mexicana) y cuyo hijo ostenta la bandera "latina" desde Texas
hasta Florida.
Tras su triunfo, Obama dialogó con 13 mandatarios del mundo para
agradecer su "amistad" y "colaboración", entre ellos a tres del
continente americano: Brasil, Colombia y Canadá. No habló al saliente
"presidente" de México.
Paradójico y extraño cuando hoy más que nunca los mexicanos y los latinos
se encuentran en el centro de la dinámica mutante del "nuevo EU" donde
quizá corresponda a Obama la triste tarea de administrar la decadencia. |