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(IAR
Noticias)
18-Octubre-2012
El gran tema es
el papel de Turquía que está actuando como la principal punta de lanza contra el
gobierno de Siria. Desde el comienzo del conflicto, Turquía ha estado muy
implicada en la invasión por parte de los terroristas. Turquía interviene en
todos los niveles: el armamento de los terroristas, transporte de los
terroristas, el pasaje de los terroristas, todo pasa por Turquía.
Por James Petras - La Haine
(Comentarios para CX36 Radio Centenario, del sociólogo norteamericano,
Prof. James Petras desde Nueva York, Estados Unidos. Lunes 15 de octubre de 2012. www.radio36.com.uy
Efrain
Chury Iribarne: Como cada lunes a esta hora, le estamos dando la
bienvenida a James petras. Bien, aún estamos sorprendidos por la
adjudicación del Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea, sobre todo
tras todo el daño que ha hecho a lo largo y ancho del mundo con sus
ataques a través de la OTAN.
JP: Tienes razón, es una anomalía. En un momento en que Europa
está muy polarizada, por una parte Alemania, Francia, los países
nórdicos, concentrando todas las riquezas, mientras que en el sur europeo
la gente ha perdido un 30% de su standard de vida.
Debemos entender que Europa no funciona ahora, o funciona como ejemplo de
las grandes desigualdades en el mundo, donde los poderosos se aprovechan
de la liberación de controles para dominar los mercados en el sur. Es
decir, Alemania ahora puede exportar a Portugal, Grecia, España, sin
ninguna limitación; los grandes especuladores de Inglaterra y Francia
prestan dinero a tasas exorbitantes; los gobernantes tontos aceptan los
préstamos sin capacidad de pagar. Y todo termina en esta situación en la
que hay acreedores ricos exigiendo, interviniendo en la política de los
países del sur, mientras las masas están en las calles enfrentando no
sólo a sus gobernantes, sino también a los poderes del norte.
Ahora, cómo explicamos, en un mundo tan obviamente injusto, con tantas
protestas y divisiones sociales y políticas; cómo podemos entender que el
Comité Nobel insista en este preciso momento que es el de más bajo
prestigio de Europa, en otorgarle el premio. La razón es precisamente el
desprestigio, el desgate de Europa.
Tratan de alguna forma legitimar lo que es ilegítimo ahora, donde las
prácticas de Europa unida, camufladas en las grandes maneras de
explotación, buscan distraer al público de los desastres que han
resultado de tratar de unificar poderes imperiales con países periféricos
o países en dependencia total.
Por tanto, el Premio Nobel es un instrumento propagandístico, tratando de
rescatar un sistema de explotación que tiene poco contacto con la
realidad; porque la realidad debe indicar una denuncia y no un premio a
la forma en que se está organizando Europa en este momento.
De todos modos, si la idea era fortalecer Europa, en vez de dar el premio
a la Europa integrada deberían dárselo a la OTAN, que ha hecho más por el
imperialismo europeo que la Unión Europea. Ha invadido países como
Pakistán a través de los drones, Afganistán, Irak, la intervención en
Libia destruyendo ese país; ahora utilizando terroristas como
intermediarios en Siria; apoyando a Israel.
Todos los esfuerzos por reafirmar a Europa como entorno imperialista
salen principalmente de la OTAN, y si la función del Premio Nobel es
fortalecer a los países imperialistas, dadas las actuales circunstancias,
en vez de dar el premio a la Unión Europea debería haberlo recibido la
OTAN que ha hecho todo el trabajo sucio para mantener la presencia
europea compartiendo el imperio capitalista con los Estados Unidos.
El Premio Nobel está muy desprestigiado desde hace muchos años. A veces
lo han otorgado a figuras como Martin Luther King o Nelson Mandela, pero
en los grandes momentos de crisis ha funcionado como un instrumento de
fortalecer el imperialismo. No debemos olvidar que Menajem Beguin de
Israel, el gran masacrador de palestinos recibió un premio (1978); y
tenemos el caso de Henry Kissinger (1973) un asesino universal que
participó en masacres en Indochina, Indonesia, muerte de miles y millones
de personas, y recibe el premio Nobel.
Me parece que hay que tenerlo en cuenta porque mucha gente de izquierda
cita al premio Nobel fulano de tal. Pero debemos recordar a Jean Paul
Sartre que cuando lo nombraron para el premio Nobel (1964) dijo que no lo
quería porque el Premio Nobel es una forma de fortalecer la legitimidad
del imperialismo(*) Es el único que conozco que tuvo la altura de
rechazar ese premio. Además la fuente de dinero del Nobel era la
fabricación de armas en los primeros años del siglo pasado.
En ese sentido, el hombre Nobel fue Jean Paul Sartre, que lo rechazó.
EChI: ¿Cómo está la campaña electoral en Estados Unidos?
JP: La campaña sigue sin grandes acontecimientos. Hay una brecha
entre los grandes títulos de los diarios y el aburrimiento o falta de
atención del público. Por ejemplo, los domingos, día de fútbol
norteamericano en Estados Unidos, hay millones de personas mirándolo en
televisión, y habrá cien personas interesadas en la noticia política.
Hay un gran escepticismo ante la política actual, no hay acontecimientos
a favor o en contra. Los medios tratan de estimular el interés, anuncian
que va ganando Romney en tal Estado o que va perdiendo Obama en tal otro
Estado. Pero en general la asistencia a mítines no son de cientos de
miles, son apenas diez mil o cinco mil personas en un acto según el caso;
podemos decir que son los militantes, los activistas, los funcionarios
locales los que se están movilizando. Pero entre lo que dicen los
políticos, lo que publican los medios y lo que siente el público hay una
gran brecha, y lo peor es que hay poca cosa para motivar a la gente.
Ahora, es cierto que hay momentos, como el debate por ejemplo, que logran
motivar a la opinión pública y consiguen respuesta a las entrevistas,
pero es todo muy pasivo. Contrastemos con lo que pasa por ejemplo en
Venezuela, donde cientos de miles de personas se movilizan, van puerta a
puerta.
Aquí en los barrios hay pocas señales de los candidatos, carteles que
digan vota por Obama o vota por Romney; no hay. En mi ciudad no recuerdo
haber visto más que uno o dos recorriendo toda la ciudad; todo se hace a
partir de propagandas de los medios financiadas por los grandes
intereses. No hay ninguna movilización de las bases, el sindicalismo
utiliza el teléfono –tienen lo que llaman ‘banco de teléfonos’- y la
mayoría de la gente cuando oye quien le está hablando cuelga el teléfono
o ni responde a las llamadas.
Son elecciones de muy baja intensidad, la gente no responde únicamente
por falta de causas o frustraciones, porque hay mucha frustración, pero
todo el mundo entiende que lo que dicen lo políticos norteamericanos y lo
que van a hacer es completamente opuesto. Y ante esta situación tan
cínica, la gente en vez de movilizarse como lo hacen en Europa –lo vimos
en Grecia, Italia, España-, aquí se van hacia la ‘no política’, se
despolitizan frente a la frustración y el engaño. Prefieren mirar la
televisión para entretenerse, sacar alguna pasión; en vez de plantear que
los problemas son graves y decir ‘voy a hablar con mi vecino para
movilizar la comunidad’, la gente aquí se encierra cada vez más en su
vida privada.
EChI: ¿En qué otros temas estás trabajando?
JP: El gran tema es el papel de Turquía que está actuando como la
principal punta de lanza contra el gobierno de Siria. Desde el comienzo
del conflicto, Turquía ha estado muy implicada en la invasión por parte
de los terroristas. Turquía interviene en todos los niveles: el armamento
de los terroristas, transporte de los terroristas, el pasaje de los
terroristas, todo pasa por Turquía.
Turquía está muy implicada de dos formas al mismo tiempo. En primer
lugar, con un gobierno islámico quiere formar un nuevo acuerdo
internacional con Mohamed Morsi en Egipto, con la nueva dirección en
Túnez, los cipayos en el gobierno libio, etc. Turquía tiene ambiciones
regionales. Y en segundo lugar, quiere conseguir la aprobación de la OTAN
para el otro proyecto que es tener mayor posibilidad de entrar en la
Unión Europea.
Por tanto, está mirando para dos lados, por un lado hace el trabajo sucio
con la OTAN como protagonista y por otro, está interesado en extender su
influencia hacia el mundo árabe. Por esa razón Recep Tayipp Erdogan, el
presidente de Turquía, va contra la opinión de la mayoría de su propio
pueblo y forzosamente está buscando provocar una guerra. Ha movilizado
miles de soldados, aviones, tanques, blindados, en la frontera y está
disparando su artillería dentro de Siria. Está inmerso en una guerra de
menor intensidad, pero a cada momento está provocando a los sirios y por
eso escalando.
La intervención del avión ruso viajando a Siria es el último indicador de
que Turquía está preparando una guerra total, porque los terroristas que
vienen –de Al Qaeda y otros grupos que están entrando y cometiendo
grandes atrocidades- aparentemente no son capaces de derrocar el
gobierno. Pero lo que Turquía quiere, en la primera fase, es establecer
un territorio protegido por OTAN dentro de Siria y a partir de eso,
extender la posibilidad de atacar y tomar las principales ciudades. Este
es el plan militar OTAN-Turquía.
Lo que pasa es que los otros países occidentales no están en condiciones
de apoyar una guerra más en este momento, por la crisis económica y por
el costo político que eso puede tener, con una guerra sumamente impopular
que tiene repercusiones en toda el área. Puede afectar el petróleo,
desestabilizar el Líbano, afectar las relaciones con Irán. Turquía está
más agresivo que sus socios, y por eso también es que Erdogan hace
denuncias a los países occidentales supuestamente por la crisis
humanitaria, crisis que precisamente es producto de su apoyo a los grupos
externos que están entrando en Siria y llevando adelante una guerra
destructiva.
EChI: ¿Cuál es la posición de Rusia y China frente al
protagonismo turco?
JP: Las relaciones de los Estados Unidos con Rusia y China están
cada vez más deterioradas. Con China los Estados Unidos están imponiendo
medidas proteccionistas y tratando de fomentar una guerra comercial, lo
que parece muy irracional e incluso hay divisiones en la cúpula económica
aquí; pero la clase política está en ese camino, estableciendo alianzas,
fomentando a los japoneses para crear situaciones conflictivas en algunas
islas frente a China.
Del otro lado, con Rusia hay una guerra propagandística muy intensa
contra Putin. En todos los diarios están demonizándolo, mientras la Casa
Blanca sigue adelante con su política tratando de fomentar la
intervención a partir de grupos internos en Rusia.
En ese sentido, las relaciones van cada vez peor. Y Romney aprovechando
esta política actual de Obama quiere profundizar el conflicto. En vez de
buscar normalizar las relaciones busca volver a la guerra fría. Estamos
en la antesala de una nueva guerra fría, en condiciones totalmente
distintas al pasado, donde Europa está en declive, en crisis. Ellos creen
que fomentando una nueva guerra fría pueden estimular la economía, pero
que con los déficit que tienen, con la dependencia de Europa sobre el
petróleo y gas de Rusia y la dependencia financiera de los Estados Unidos
con China, una nueva guerra fría no se puede montar. Las condiciones son
sumamente desfavorables. Hay una desvinculación entre la política
agresiva y las condiciones reales en el mundo.
(*) Nota:
Jean Paul Sartre rechaza el Nobel. En 1964, los favoritos al Nobel de Literatura
eran varios. Pero había un consenso generalizado de que el autor de “La Nausea”
sería el ganador. No se equivocaron. Y quien menos se equivocó fue el propio
Sartre, que incluso una semana antes, en una carta fechada el 14 de octubre y
dirigida al Comité Nobel, había anticipado inequívocamente que no deseaba el
premio. Enfatizaba, además, que no deseaba privar “a algún otro concurrente de
la posibilidad de recibirlo” (y recompensarlo con los 52,000 dólares de aquel
entonces). Agregaba que renunciaba por adelantado “para no cometer la
indelicadeza de rechazarlo en caso de que le fuera conferido”. Consecuente
consigo mismo, cumplió su palabra.
El 20 de octubre la Academia sueca anuncia su veredicto ("por la calidad de sus
escritos, su anhelo de la verdad y la influencia fundamental que su pluma ha
ejercido en estos tiempos") e inmediatamente Sartre hace saber el suyo: lo
repudia, no lo quiere. Se desata entonces un escándalo con ribetes de guerra
civil entre la intelectualidad francesa. Sartre, acostumbrado a desencadenar
encendidas polémicas y encarnizados debates en el mundo literario francés, ya
sea por sus declaraciones o sus libros, terminó arrastrando a toda Francia en
éste.
Tres días después de haberlo rechazado, el 23 de octubre, un aviso en el diario
L´Figaro, pagado por el propio Sartre, daba cuenta de las razones de su
negativa. En éste manifestaba que no aceptaba el premio porque no quería ser
"institucionalizado por el Oeste o por el Este". Era la respuesta natural del
eterno contestatario en un mundo bipolar que las generaciones de ahora no han
llegado a conocer. Lamentó que su negativa hubiera dado lugar al escándalo.
Aclaró que enterado del carácter irrevocable de las decisiones de la Academia,
él había buscado anticipadamente prevenir que el elegido fuera él para evitar
todo lo que ya había previsto sucedería y sucedió. Concluía afirmando que bajo
ningún aspecto su negativa debería interpretarse como un desprecio hacia el
pueblo sueco al cual manifestaba su afecto.
Pero lo que debió poner punto final al escándalo, y que en modo alguno ayudó a
detener los insultos y la controversia, ya que el eco de estos se dejaría oír
por mucho tiempo todavía, lo constituye la entrevista que concedió a la revista
francesa Le Nouvel Observateur el 19 de noviembre de 1964.
En esta entrevista, a la pregunta del periodista de por qué rechazó el premio,
Sartre contesta sin ambages: “Porque estimo que desde hace cierto tiempo este
premio tiene un tinte político”. Ante la pregunta de si es consciente de lo que
puede hacer con el dinero que esta rechazando, responde: "Nadie me puede exigir
que renuncié, por 200,000 coronas, a los principios que no son sólo de uno sino
compartidos por todos los camaradas". Y se explaya aún más hasta ser
concluyente: “En la actual situación, el Nobel es otorgado objetivamente a los
escritores de Occidente o a los rebeldes del Este”. “Encuentro esta insistencia
en otorgármelo un poco ridícula”, sentenció finalmente.
Descargue aquí el audio completo de esta nota: http://www.mediafire.com/?i424o3wtpw98zpv
Extractado por La Haine |