|
(IAR
Noticias)
30-Diciembre-2012
Tanto en los ámbitos militar como energético, la profunda relación entre
Rusia e India –interrumpida parcialmente durante una generación debido a la
"catástrofe geopolítica" de la URSS (Putin dixit)–, se ha reanudado intensamente
conforme EU sufre un franco declive en la región euroasiática y concentra sus
alicaídas fuerzas –desadaptadas para las "guerras asimétricas" de Irak y
Afganistán– en el Este asiático con el fin de cercar a China (la política del
"pivote" de la doctrina Obama).
Por
Alfredo Jalife Rahme / La Jornada, México
Antecedentes:
antes de su reciente relación creativa en el seno de los BRICS (Brasil,
Rusia, India, China y Sudáfrica) –tan vilipendiados por la propaganda
negra de los multimedia anglosajones–, en la etapa de la guerra fría, la
ex URSS e India (man)tuvieron una excelente reciprocidad debido tanto al
acercamiento militar de EU con Pakistán como a la guerra sino-india de
1962 (cuando empezó el alejamiento de los dos gigantes comunistas, que
acabó perjudicando a Moscú y beneficiando a China y a EU).
Tanto en los ámbitos militar como energético, la profunda relación entre
Rusia e India –interrumpida parcialmente durante una generación debido a
la "catástrofe geopolítica" de la URSS (Putin dixit)–, se ha reanudado
intensamente conforme EU sufre un franco declive en la región
euroasiática y concentra sus alicaídas fuerzas –desadaptadas para las
"guerras asimétricas" de Irak y Afganistán– en el Este asiático con el
fin de cercar a China (la política del "pivote" de la doctrina Obama).
Hechos: Stratfor (29/12/12), centro de la propaganda goebbeliana)
de EU –célebremente hackeado por Anonymous–, aduce que los "desarrollos
en lugares como China (sic) y Afganistán (sic) colocan nuevo énfasis a la
relación" entre Rusia e India. Es notorio el amarre de navajas anglosajón
por Stratfor para descarrilar las relaciones intra-BRICS con China,
además del montaje del pantano yihadista en Afg/Pak: el inextricable
binomio Afganistán/Pakistán.
Anatoly Medetsky (The St. Petersburg Times, 26/12/12) explaya la
relevancia del acuerdo de compra de armas por casi 3 mil millones de
dólares de India (el "aliado añejo") a Rusia durante la reciente cumbre
bilateral del presidente ruso Vlady Putin con el primer indio Singh en
Nueva Delhi: mil 600 millones de dólares para el ensamble de 42 aviones
Sukhoi-30, y mil 300 millones de dólares para 71 helicópteros Mi-17. Hoy,
fuera del “México neoliberal itamita”, casi nadie en el mundo (en
particular en el G-20) compra algo sin "transferencia de tecnología", lo
cual es moneda corriente en las compras militares, no se diga en las
"asociaciones estratégicas" mercantiles (joint ventures), que cuenta
implementar Hal Corp de India al planear construir otros 140 a finales de
2015.
Rusia e India fabrican ya conjuntamente el crucero misil supersónico
BrahMos (Stratfor, 9/5/07) y, según Interfax, Rusia ha vendido un total
de 230 aviones de los apetecibles superjets Sukhoi-30 por 8 mil 500
millones de dólares. India es el principal comprador de material militar
ruso para la modernización de sus fuerzas armadas, que busca al mismo
tiempo diversificar con otros materiales compatibles, como señala
Alexander Kadin, embajador de Rusia en Nueva Delhi, muy consciente de la
feroz competencia por venir entre los abastecedores potenciales (Francia,
EU, Brasil, etcétera). Por lo pronto, Embraer de Brasil compite con el
superjet Sukhoi-100 que acaba de sufrir un percance por error humano en
Indonesia (rbth.ru 26/12/12). ¿Comprará India los superjets de Embraer?
A mi juicio, los BRICS –si sus adherentes desean su vigencia
individual/grupal– deben repartirse los papeles "constructivos" y de
"cooperación" en el ámbito militar y cesar de competir absurdamente para
beneficio del complejo-militar de la OTAN. La ruta no ha estado exenta de
escollos cuando Rusia se atrasó en la entrega de un tercer portaviones a
India cuando la compra de armas fue la mitad de lo previsto por Putin.
Pero no todo en la relación entre Moscú y Nueva Delhi se suscribe a lo
militar; no hay que soslayar los acuerdos energéticos y financieros con
la creación de un fondo común de hasta 2 mil millones de dólares entre el
Banco Estatal de India y el gubernamental Russian Direct Investment Fund
para desarrollar cooperación económica y comercial –a mi juicio, muy
raquítico, dadas sus proporciones gigantescas del PIB y sus reservas de
divisas (ambos entre los cinco principales sitiales globales) que hasta
se me hace timorato. La dependencia energética de India es aún más
dramática que la de China y no oculta su deseo de comprar petróleo y gas
natural licuado de Rusia (hoy la superpotencia global).
No todo es color de rosa. Existen contenciosos delicados que deberán ser
subsanados convenientemente, como la revocación por el gobierno indio de
la licencia del conglomerado industrial ruso que incluye las codiciadas
telecomunicaciones.
Según Stratfor –que no dice ni pío sobre los BRICS–, con "desafíos en sus
respectivas regiones" (léase: balcanizaciones muy cantadas en Asia
Central, ver "10 conflictos a seguir en 2013", Foreign Policy, 27/12/12),
Rusia e India "incrementarán su cooperación en tres rubros": militar,
energético y en Afganistán.
El rubro de Energía: pronto India superará a Japón como el tercer
consumidor energético global. Hoy Oil and Natural Gas Corp.de India posee
20 por ciento en los yacimientos rusos del proyecto Sakhalin-I y ha
comprado activos en otros proyectos energéticos en Kazajistán y
Turkmenistán. Grave problema de la interconectividad energética de India
con Asia Central: se atraviesan en su proyecto y trayecto las erupciones
volcánicas teledirigidas de Afg/Pak.
Cuando la energía atómica ha sido puesta en la picota global debido a la
misantropía cataclísmica del nefario “lobby nuclear”, India considera
expandir este rubro controvertido hasta en 400 por ciento de aquí a 2030
cuando Rusia le ayudaría a construir plantas y le abastecería del uranio
necesario (como ha sido el caso en Kudankulam).
Sobre Afg/Pak: Rusia e India apostaron a la Alianza del Norte, mientras
EU juega, a mi juicio, mil bandas con los Talibanes para desestablizar al
triángulo RIC (Rusia, India y China).
Según Stratfor, tanto la retirada de EU de Afg/Pak, concomitante a la
trashumancia de yihadistas a Asia Central como la "creciente influencia
de Pakistán en Afganistán" preocupan a Rusia e India.
A este respecto, lo peor es que India, no se diga Rusia, sucumba a la
trampa pantanosa tendida por EU mediante la muy barajada "carta islámica"
y su huntingtoniano choque de civilizaciones.
Conclusión: la visión cíclope cuan daltónica de Stratfor, amén de
texano-israelí-centrista, sigue siendo nostálgicamente caduca de la era
de la guerra fría bipolar, no se diga de la efímera fase unipolar
estadounidense, y aplica recetas lineales a "un solo nivel" en la
hipercomplejidad no-lineal de "varios niveles" (multilayered) donde se
forja el incipiente orden multipolar, el cual, a mi juicio, más que su
consolidación inexorable, tiene la delicada tarea de lidiar con la
sepultura civilizada de la fenecida pax americana. Más allá de la
intoxicación de propaganda negra, carente de sindéresis, del oligopolio
multimediático anglosajón, recomiendo ampliamente la lectura del libro
Edad oscura de EU: la fase final del imperio, de Morris Berman, para
ubicar el contexto real de las relaciones internacionales que tiene que
ajustarse a la doble implosión externa e interna de la otrora
superpotencia unipolar: pecado capital por omisión que cometen
publicaciones publicitarias del corte de Stratfor.
|