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(IAR
Noticias)
26-Octubre-2012
Todo el que haya estudiado cómo trabajaron EE.UU. y la OTAN para derribar la
Jamahiriya en Libia sabe que EE.UU. ha tratado de reproducir el mismo mecanismo
de cambio de régimen en Siria.
La formación de grupos de contacto multilaterales en apoyo a oposiciones por
encargo ha sido crucial en este proceso. Lo que la mayoría de la gente ignora es
que la industria de los grupos de contacto de los estadounidenses comenzó en
Somalia.
Por
Mahdi Darius Nazemroaya -
Global Research (*)
2006
fue un año crítico para Somalia, porque hacia finales parecía que el país
africano desgarrado por la guerra iba a estabilizarse después de décadas
de guerra civil. Las regiones autónomas del norte de Somalia, Puntlandia
y Somalilandia, habían sido gobernadas de un modo relativamente pacífico.
El sur, sin embargo, había presenciado continuos combates desde 1991. La
Unión de Tribunales Islámicos (ICU) derrotó a la mayoría de los señores
de la guerra y unió la mayor parte del sur bajo su régimen, logrando
establecer la ley y el orden. También se desarrollaban conversaciones de
paz para unir Somalia. Había muchas esperanzas de que estuviera a punto
de comenzar un período de paz relativa en 2007.
Entonces EE.UU. y su aliado regional Etiopía iniciaron grandes
hostilidades el 20 de diciembre de 2006. El general John Abizaid, el
comandante del CENTCOM que dirigía las guerras de Irak y Afganistán
ocupado por la OTAN, visitó Etiopía unas tres semanas antes para celebrar
una reunión de bajo perfil con el primer ministro Meles Zenawi el 4 de
diciembre. Los dos planificaron lo que se convertiría en la invasión de
Somalia por parte de EE.UU. y Etiopía. Aviones de guerra de EE.UU.,
barcos, inteligencia y unidades de las fuerzas especiales participaron en
la guerra mientras los etíopes enviaban la masa de la fuerza terrestre
para combatir a la ICU.
Para justificar la invasión EE.UU. invocó la Guerra Global contra el
Terror y acusó a la ICU de pertenecer a al Qaida.
Como resultado de la invasión estadounidense-etíope la ICU cayó en la
desorganización y emergió un vacío de poder. El Gobierno Federal de
Transición Somalí (STFG) un grupo extranjero opositor apoyado por EE.UU.
que se autoproclamó gobierno legítimo de Somalia, vino de fuera para
tomar el lugar de la ICU. ¿Suena familiar? Así es. Es esencialmente lo
que sucedería –a mayor escala y con una oposición armada– en Libia cuatro
años después cuando la OTAN introdujo el Consejo Nacional de Transición
(CNT). También es lo que EE.UU., la OTAN, y los petro-regímenes de jeques
árabes quieren hacer en Siria mediante el Consejo Nacional Sirio (CNS).
El estatus de Somalia como Estado dividido, sin ley e inestable, ha sido
el modelo para la actual Libia dividida y sin ley y lo que EE.UU. tiene
previsto para una Siria enfangada en la guerra civil, al estilo de Líbano
entre 1975 y 1990. Entra en juego la “somalización”.
EE.UU. y la OTAN también han jugado un papel en la emergencia del
fenómeno de los piratas que ha convertido el Golfo de Adén en una “zona
de piratas”. Cuando vieron que los barcos extranjeros saqueaban las
pesquerías de Somalia y mientras tanto las corporaciones extranjeras
vertían toxinas letales frente a las costas de Somalia, los pescadores
locales desesperados se convirtieron en piratas armados. La destrucción
de la economía libia también creó una clase de desocupados armados que
ahora se exportan a la a la “McYihad” estadounidense en Siria, ¿y luego
quizás a Argelia, Líbano, Baluchistán iraní, Xinjiang de China o el
Distrito Federal del Norte del Cáucaso de Rusia?
En Somalia, varios países africanos planificaban enviar un contingente
multinacional respaldado por EE.UU., pero fueron frustrados en junio de
2006 cuando la ICU tomó el pleno control de Mogadiscio. Fue en ese
momento cuando EE.UU. y sus aliados formaron su “modelo” de cambio de
régimen con el Grupo de Contacto Somalia.
El Grupo Contacto Somalia otorgó una apariencia de legitimidad
internacional a los rivales del STFG del gobierno de la ICU y a la
intervención extranjera. ¿Suena cada vez más familiar? Ese “grupo de
contacto” se convirtió en la base del Grupo de Contacto Libia (Amigos de
Libia) dominado por la OTAN, creado en 2011, que impuso el CNT mediante
la “diplomacia de los misiles” en Trípoli y después el Grupo de Contacto
Siria (Amigos del Pueblo Sirio) creado en 2012 para imponer el CNS en
Damasco.
La industria estadounidense de grupos de contacto ha impuesto de modo
antidemocrático clientes colaboracionistas basados en el extranjero a
Estados en los cuales la cábala atlantista de “OTANistán” tiene un
interés estratégico o económico en expandir su influencia. Todos los
sospechosos habituales han estado involucrados.
Aparte de EE.UU., los miembros del Grupo de Contacto Somalia incluyeron
al Reino Unido, la UE, Italia, Noruega y Suecia. La OTAN se sumó en junio
de 2009, para asegurar su papel militar en Somalia y en las aguas del
Cuerno de África. Todos estos protagonistas tuvieron estelares papeles
recurrentes en Libia. Ahora tratan de recrear el mismo escenario en Siria
sobre el fondo de una insurgencia armada y supervisada por el extranjero
que ha estado atacando deliberadamente a los civiles para allanar el
camino al intervencionismo.
En Somalia se desplegaron fuerzas de la Unión Africana bajo supervisión
de la OTAN con la misión primordial de proteger al STFG, tal como la OTAN
hizo la guardia mientras instituciones subordinadas al extranjero se
establecían en Afganistán, Bosnia, Kosovo, y ahora Libia.
La agenda del STFG fue fijada por EE.UU. para “reconstruir las
instituciones y la economía de Somalia” con la ayuda de los denominados
“expertos extranjeros”. El programa es el mismo para el CNS y el CNT
dominados por la Hermandad Musulmana. El CNT ha privatizado los activos
de Libia y ha desviado su riqueza bajo la administración del economista
neoliberal libio-estadounidense, convertido en “ministro de petróleo y
finanzas”, Ali Tarhouni. El petróleo de Libia ya no está en manos de los
libios, los cuales ahora están demasiado ocupados combatiendo unos contra
otros con lanzagranadas, chalecos antibalas y rifles de infantería ligera
por cortesía de la OTAN.
En Somalia y Libia lo que ha reemplazado a la ICU y a la Jamahiriya es un
estado interminable de “transición” y enclaves de burócratas vinculados a
Washington, Bruselas, el FMI, y el Banco Mundial y protegidos por ellos,
aislados de la violenta realidad de sus países.
Aparte de esas oficinas burocráticas, el Estado de derecho se ha
derrumbado y las calles están dominadas por milicias y matones. El Grupo
Libio de Combate Islámico (LIFG) se apoderó de Libia y el Shaabab se
desencadenó en Somalia, ambos con la ayuda de combatientes extranjeros.
Es el futuro que espera a la República Árabe Siria si Hillary
“Bombardeadlos” Clinton y Obama logran instalar el CNS.
Podemos echar un vistazo previo desde las calles destruidas de Alepo al
paisaje marcado del campo de Damasco, la persecución de minorías sirias,
la profanación de iglesias, el asesinato de funcionarios públicos sirios,
las ejecuciones extrajudiciales de partidarios del gobierno, el éxodo de
profesionales sirios, el secuestro y asesinato de periodistas, los
atentados terroristas contra centros civiles, el asesinato de doctores y
el secuestro de extranjeros que han tenido lugar bajo el Ejército Libre
Sirio.
(*)Mahdi
Darius Nazemroaya es sociólogo e investigador asociado del Centre for
Research on Globalization (CRG), con sede en Montreal. Está especializado
en temas de Oriente Próximo y Asia Central. Ha sido colaborador e
invitado en las discusiones sobre Oriente Medio en numerosos programas y
redes internacionales como Al Jazeera, Press TV y Russia Today.
Permaneció en Libia durante la campaña de bombardeos de la OTAN,
informando desde allí para varias cadenas de noticias. También es
corresponsal especial de Flashpoints, un programa con sede en Berkeley,
California. Sus artículos se han publicado en más de diez idiomas.
Escribe también para la Strategic Culture Foundation de Moscú.
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens |