El
11 de noviembre éste presentó su dimisión, una decisión que había tomado debido
a la situación personal por la que atravesaba tras mantener una relación
extramatrimonial. El presidente reelecto aceptó la dimisión aunque esto no
significa que el “caso de Petraeus” está cerrado. Está solo empezando y amenaza
con convertirse en un dolor de cabeza para Obama. Ahora mucho depende de los
resultados de la investigación iniciada por el Congreso.
El martes 13 de noviembre varios representantes de la Administración de EEUU
comparecerán ante los congresistas para alegar sobre el caso que suscita muchas
sospechas: los legisladores quieren saber cuándo el FBI descubrió la relación
ilícita de Petraeus. Porque resulta evidente que si el escándalo se hubiera
producido antes de la fecha de votación, el 6 de noviembre, a Obama le habría
costado la presidencia.
Cabe señales que el amorío del director de la CIA no perjudicará mucho al
departamento que abandonó. Es una cosa muy corriente entre los directores de la
Agencia de Inteligencia, que, por lo demás, es un organismo fuerte y
autosuficiente. Barack Obama es otra cosa: es el primer presidente que pierde al
director de la CIA entre un escándalo tan estruendoso.
El director del Instituto ruso de Planificación Estratégica, Alexandr Gúsev,
comparte la preocupación de los congresistas estadounidenses:
—Desde luego que de haberse conocido el “amorío” durante la campaña
electoral, los resultados de las presidenciales podrían ser diferentes. Los
estadounidenses respetan mucho el matrimonio. La decisión de ocultar esta
información se debió seguramente a las particularidades de la situación política
en el país.
Como en todos los escándalos que afectan al presidente de EEUU, la pregunta
clave es muy simple: ¿qué sabía el jefe de estado y cuándo se enteró? Si la Casa
Blanca realmente frenó la publicación de la información revelada por la FBI esto
ya suena a encubrimiento político que, a su vez, en EEUU basta para presentar
moción de censura contra el mandatario.
La propia “caída” de Petraeus por un motivo tan trivial también es un golpe.
Pero un golpe asestado contra los mitos que rodean la cúpula del Pentágono.
Hasta el pasado 11 de noviembre David Petraeus gozó de una gran fama como
brillante estratega que consiguió los triunfos militares de EEUU en Irak y
Afganistán.
Pero el papel de Petraeus se ha exagerado mucho, comenta el analista de la
Facultad de la Política Mundial de la Universidad Estatal Lomonósov de Moscú,
Andrei Sídorov:
—Fue un buen organizador pero una persona no es capaz de dirigir por sí solo
las campañas de tanta envergadura como la de Irak o Afganistán. Por lo tanto, es
una exageración decir que las estrategias allí desarrolladas son de su autoría.
Las malas lenguas afirman que el inusual ascenso de David Petraeus fue posible
gracias a su esposa. Siendo un joven cadete de la Academia Militar de West Point
se casó en 1974 con Holly Knowlton, la hija del director de la academia, el
general William Knowlton.