|
(IAR
Noticias)
06-Noviembre-2012
El soldado acusado de la matanza de 16 afganos estaba "lúcido" y admitió
sus crímenes, dijo el lunes la fiscalía en la primera cita del suboficial ante
una corte por el que es considerado el peor crimen cometido por un militar
estadounidense durante la guerra en Afganistán.
IAR Noticias / AFP
E l
sargento Robert Bales, de 39 años, estaba tomando whiskey Jack Daniels y
mirando una película de acción con sus camaradas antes de abandonar la
base militar en Afganistán dos veces para masacrar a las víctimas, entre
ellas a nueve niños, en dos pueblos cercanos.
Su esposa y su abogado han asegurado que Bales, un condecorado veterano
de las guerras de Irak y Afganistán, no puede recordar lo que hizo la
noche del 11 de marzo en el distrito de Panjwayi, en la provincia de
Kandahar (sur).
Pero los fiscales rechazaron esta versión al iniciarse el lunes la
llamada comparecencia "Artículo 32" en la Base Conjunta Lewis-McChord, en
el estado de Washington (oeste). Las audiencias se extenderán hasta el 16
de noviembre y en ellas se determinará si Bales debería enfrentar un
juicio militar.
Bales "estaba lúcido, coherente, receptivo", dijo el fiscal Joseph Morse,
al añadir que el suboficial había admitido los crímenes y decía
reiteradamente: "Esto está mal, muy mal".
De acuerdo al fiscal Morse, la noche comenzó en el dormitorio de un
soldado amigo, el sargento Jason McLaughlin, donde los oficiales estaban
tomando whiskey y Pepsi Diet mientras miraban la película de acción "Man
on Fire", con Denzel Washington.
Luego de abandonar el dormitorio de McLaughlin, Bale entró a la
habitación del sargenton Clayton Blackshear y comenzó a hablar
incoherentemente.
Supuestamente, Bales le dijo a su colega que tenía una esposa "fea" y una
vida familiar infeliz en su hogar en Estados Unidos. También expresó su
frustración por la explosión de una mina la semana anterior.
Hacia la medianoche, Bales abandonó la base, fue hacia el poblado de
Belambayand y entró a dos casas. En la primera disparó contra un hombre;
en la segunda, mató a tres personas e hirió a otras seis.
Supuestamente, Bales volvió luego a la base y conversó con otro soldado.
Según el fiscal, le dijo a un amigo: "Oye, Mac, acabo de dispararle a una
gente", según el diario Los Angeles Times.
Luego se fue a otro poblado en la dirección opuesta. "Lo escucharán
disculpándose muchas veces, no por los asesinatos, sino por abandonar a
su equipo", dijo el fiscal, según el diario.
La segunda excursión fue más violenta: según la acusación, en la primera
vivienda mató a una persona y, en la segunda, a once, entre ellas mujeres
y niños. Luego juntó los cuerpos en el centro de la habitación y les
prendió fuego, según la fiscalía.
Morse destacó que 17 de las 22 víctimas en total eran mujeres o niños y
que la mayoría de ellos habían recibido un tiro en la cabeza.
En el procedimiento, está previsto que testigos y familiares de las
víctimas testifiquen por videoconferencia desde Afganistán la semana
próxima.
Bales enfrenta 16 cargos de asesinato, seis de intento de asesinato,
siete de agresión, dos por uso de estupefacientes y uno por tomar
alcohol.
La víspera de la comparecencia, la esposa de Bales, Kari, había insistido
en que creía en su inocencia. "Mi marido no hizo eso. No lo hizo",
declaró a ABC News.
La masacre tensó al límite las relaciones entre Washington y Kabul.
Las autoridades afganas habían reclamado que el culpable de la matanza
fuera juzgado públicamente en Afganistán. Pero Washington trasladó a
Bales primero a una base estadounidense en Kuwait y luego a Estados
Unidos.
El traslado de Bales suscitó entonces la ira del presidente afgano, Hamid
Karzai.
El soldado acusado de la matanza de 16 afganos estaba "lúcido" y admitió
sus crímenes, dijo el lunes la fiscalía en la primera cita del suboficial
ante una corte por el que es considerado el peor crimen cometido por un
militar estadounidense durante la guerra en Afganistán.
|