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(IAR
Noticias)
31-Octubre-2012
Después de cinco años de trabajar en banca de inversión, Matt Wolf decidió que
era hora de cambiar de rubro.
Por
Leslie Kwoh / The
Wall Street Journal
Aunque
el vicepresidente de 35 años disfrutaba de su trabajo en Morgan Stanley,
había alcanzado su punto límite: demasiadas noches de trabajo con comida
a domicilio, demasiados viajes con su esposa cancelados y demasiadas
miradas de desaprobación en eventos sociales. Su remuneración —aún
generosa, pero menor a la que esperaba recibir antes de la crisis
financiera— ya no valía los sacrificios.
El mes pasado, finalmente, decidió irse. Sin un nuevo trabajo a la vista,
su único plan es pasar los próximos meses viajando solo en su motocicleta
desde Nueva York a Sudamérica, durmiendo en albergues y campamentos y
explorando oportunidades laborales en los mercados emergentes. "Uno
quiere sentirse bien con lo que está haciendo en el largo plazo", dice
Wolf, quien ahora busca una carrera más de emprendimiento.
Después de que la crisis financiera resultara en menos prestigio y
dinero, "la ecuación cambió".
La turbulencia en Wall Street, que ha resultado en problemas de imagen
para la industria, bonificaciones más bajas y menos beneficios de lujo,
está llevando a algunos banqueros a reconsiderar sus carreras.
Tras toda una vida de fijarse metas y alcanzarlas —asistir a una
universidad de élite y perseguir pasantías competitivas con la esperanza
de conseguir un trabajo bien pagado en el sector financiero—, algunos
banqueros están abandonando el barco sin un plan B. Su única certeza,
según entrevistas que realizó The Wall Street Journal con una decena de
banqueros, es que ya no quieren seguir en la banca. "La gente de la
industria ha empezado a preguntarse cuál es realmente el gran propósito",
señala Wolf.
El agotamiento y la fatiga no son nuevos en Wall Street, ni tampoco los
que se retiran tras acumular una pequeña fortuna. Sin embargo, los
reclutadores dicen que es inusual ver a treintañeros, que han pasado
cerca de una década en las finanzas, irse sin un plan alterno.
"Ha sido un caso que se repite este año", afirma Ross Baltic, socio
gerente en Mercury Partners Inc., una firma de cazatalentos de Manhattan
que se especializa en la banca de inversión. La cantidad de banqueros de
medio rango normalmente disminuye a medida que se van a firmas de private
equity o fondos de cobertura, pero irse sin un destino fijo es un nuevo
fenómeno, explica.
La menor remuneración, sin dudas, es un factor importante para los
banqueros a la hora de sopesar los costos y beneficios de la profesión.
Las bonificaciones promedio para los vicepresidentes en su primer año
—generalmente un cargo que requiere entre cinco y 10 años de experiencia—
cayeron 13% en 2011, a US$203.358, según una encuesta anual llevada a
cabo por WallStreetComps.com.
Asimismo, un informe de la Oficina del Contralor de Nueva York reveló que
el salario total promedio y las bonificaciones para los profesionales de
la industria de valores en la ciudad crecieron 0,5% a US$362.950 en 2011,
pero se ubicaron por debajo del nivel de más de US$400.000 de 2007, justo
antes del punto más bajo de la crisis financiera.
Banqueros de Goldman Sachs, Bank of America BAC Lynch, Morgan
Stanley, Citigroup Inc., J.P. Morgan Chase JPM & Co. y UBS AG
entrevistados para este artículo —pero que no quisieron ser identificados
porque aún trabajan en las firmas o temen que un día tengan que volver a
la industria— citaron horarios brutales, la falta de ejercicio, el
aumento de peso y una vida social casi inexistente como razones para
irse.
Varios bancos contactados para este artículo, entre ellos Goldman Sachs,
Bank of America y Citigroup, no quisieron hacer comentarios sobre si han
notado que los profesionales de medio rango se van de sus firmas sin otro
trabajo concreto. Una persona al tanto de las tendencias de contratación
en Morgan Stanley dice que las salidas voluntarias en todas las
divisiones empresariales han caído a los niveles más bajos desde la
crisis financiera.
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