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(IAR
Noticias)
20-Noviembre-2012
Son la mitad de la población
de la Franja. Sólo el domingo murieron 10. Sus padres los mantienen en las
casas, pero allí escasea el agua, la comida y casi no hay luz.
IAR Noticias /
Diario Clarín, Argentina
La
bomba pulverizó a los chicos de una vez. Eran cuatro. Uno tenía cinco
años y otro era apenas un bebé. La escena -en Gaza- registra a los
socorristas sacando a toda prisa los cadáveres de entre las ruinas,
mientras sobrevivientes y testigos lloran de dolor.
La mitad de los 1,7 millones de habitantes en Gaza es población infantil,
y el efecto que esta guerra entre Israel y Hamas puede tener sobre los
más chiquitos es "devastador". Así lo denunció hoy la ONG Save The
Children.
Según esta organización humanitaria, son cientos de miles los niños
palestinos atrapados en sus casas en la Franja de Gaza, rehenes del
conflicto, y donde enfrentan prolongados cortes de luz, desabastecimiento
de agua y alimentos.
Save the Children, que reclama un urgente alto el fuego, detalló que al
menos 25 escuelas, dos clínicas y un hospital fueron dañados tras los
bombardeos de las fuerzas de defensa israelíes, en tanto que todas las
escuelas de ambos lados de la frontera permanecen cerradas durante el
conflicto.
Osama Damo, miembro del equipo de Save the Children en Gaza, sostuvo que
estos "son momentos peligrosos y aterradores para los niños".
"La mayoría de las familias han quedado atrapadas en sus casas por días,
sin poder abandonar sus hogares para acceder a alimentos básicos. Con
tantos niños que ya sufren de malnutrición y anemia, el impacto en la
salud de los menores es potencialmente devastador", subrayó.
Diez nenes murieron en pocas horas a causa de las incursiones israelíes
el domingo, a pesar del toque de queda autoimpuesto de una población,
cuya única posibilidad es utilizar sus casas como barricada. La aviación
de Israel sostiene que actúa en una manera "quirúrgica". Pero, las
víctimas civiles son ya decenas.
En el barrio Nasser, de Ciudad de Gaza, una familia de 11 miembros (6
niños, 4 mujeres y un anciano), los Aldalu, halló la muerte bajo los
escombros del edificio en el que habitaban, que fue impacatado por un
misil. Otros cuatro pequeños fueron víctimas "colaterales" de los
bombardeos de algunas horas antes: dos en el norte de la Franja, una en
el campo de refugiados de al-Shati (Tasneem, de 9 años, muerta con su
papá), y un bebé, Eyad, de apenas de 18 meses, en otro campo de
refugiados, el de al-Bureji.
El mismo día que estalló la ofensiva, el miércoles pasado, muiró el bebé
de un cámara de la BBC en Gaza. La foto del padre con su hijo muerto en
brazos recorrió el mundo en pocos minutos.
Los padres con angustia no pueden más que mantener a sus hijos encerrados
en las casas. Tratan de que eviten las ventanas y que jueguen en el piso
y como máxima distracción cuentan con los programas de televisión, si hay
luz.
"Tuve la sensación de perder a mis hijos, que los traumas acumulados era
muy fuertes, que corrían el riesgo de dejarlos inválidos para toda la
vida", dice por teléfono un hombre de Gaza que huir y llegar a la
localidad marítima egipcia de al-Arish, en el norte del Sinaí. Un
inesperado lugar tranquilo en el que alquiló una casa donde su familia
transcurrirá las próximas semanas.
"No podía más con las continuas explosiones, teníamos todos los nervios
hechos pedazos", se justifica. Pero el suyo es solo uno de los pocos
casos particularmente afortunados. Quien vive en las zonas más cercanas
al territorio israelí no sabe adónde ir y busca afanosamente refugios
provisorios, aunque en la Franja no parece existir nada seguro.
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