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(IAR
Noticias)
10-Diciembre-2012
El Banco Central Europeo
revisó drásticamente a la baja sus previsiones para 2013 y ofreció pocas
esperanzas para los miembros más débiles de la zona euro, que tratan de superar
la crisis de la deuda.
Por Brian Blckstone / The Wall Street Journal
El
banco central no emprendió nuevas medidas para estimular la economía y
transfirió la responsabilidad a los gobiernos para que encuentren maneras
de restaurar el crecimiento en el bloque económico de 17 miembros. "Ya
hemos hecho casi todo lo que es necesario", dijo el presidente del BCE,
Mario Draghi, en una conferencia de prensa tras la reunión mensual del
organismo. El BCE votó a favor de mantener su tasa de interés de
referencia sin cambios en 0,75%, un mínimo histórico. Tal y como se
esperaba, el organismo indicó que seguirá ofreciendo préstamos ilimitados
a los bancos al menos hasta mediados del año entrante.
El Banco de Inglaterra tampoco alteró su tasa de referencia que se ubica
en 0,5% ni modificó su programa de compra de bonos.
El BCE no descartó nuevos recortes de tasas. La inflación debería
descender a 1,4% para 2014, señaló, muy por debajo de su meta de 2%. Al
parecer, varios miembros defendieron una reducción de tasas en la reunión
del jueves. Draghi reconoció que se produjo una "amplia" discusión sobre
las tasas y el "consenso" final fue mantenerlas estables. La entidad no
revela los recuentos de votos, pero un "consenso" suele indicar
desacuerdos.
El euro perdió terreno y cayó por debajo de US$1,30 frente al dólar tras
de las declaraciones de Draghi, ante la esperanza de que el BCE reduzca
las tasas a principios de 2013.
El banco central estimó que el Producto Interno Bruto de la zona euro se
contraerá 0,5% en 2012 y 0,3% en 2013, una brusca reducción frente a las
proyecciones de hace tres meses que preveían una expansión de 0,5% el año
que viene. La región volvería a crecer en 2014, pero a una tasa de apenas
1,2%, según las últimas revisiones.
"Se anticipa que la debilidad de la actividad se prolongue hasta el
próximo año, un reflejo del impacto negativo sobre el gasto interno del
débil ánimo de los consumidores y de los inversionistas y la discreta
demanda externa", aseveró Draghi. .
"Lo que han hecho es suficiente por ahora, pero si la recuperación no se
produce como se espera, entonces no creo que haya nada que sugiera que no
estén preparados para actuar de nuevo", dijo Nick Matthews, economista de
Nomura International.
La última reunión del año del BCE careció del dramatismo de otros
encuentros, tras los cuales se anunciaron reducciones en las tasas de
interés, cambios en las exigencias de colateral para los bancos, la
inyección de más de US$1,31 billones (millones de millones) en préstamos
baratos y un nuevo programa de compra de bonos que ha impedido que la
crisis de la deuda arrastre a España e Italia.
Los mercados financieros en estos dos países se han estabilizado desde
que Draghi indicó, a finales de julio, que el banco central evaluaba un
nuevo programa de compra de bonos para reducir los costos de
endeudamiento en los países más atribulados de la región.
El rendimiento del bono español a 10 años llegó a 5,45% el jueves, una
caída de casi dos puntos porcentuales frente al nivel de a fines de
julio. El de Italia ha descendido a cerca de 4,5%.
Bajo el plan presentado hace tres meses, el BCE comprará montos
ilimitados de los bonos soberanos de un país, siempre y cuando primero
solicite formalmente ayuda a los fondos de rescate de Europa y se
comprometa a cumplir las condiciones de reforma del gasto fiscal. La
herramienta todavía no se ha implementado, pero la entidad asegura que
está lista en caso necesario.
No obstante, el desafío para Italia y España en los últimos meses ha
pasado de los costos de financiación a un panorama económico cada vez más
sombrío.
La zona euro no ha registrado crecimiento desde el tercer trimestre de
2011 y las economías de España e Italia se han contraído durante cinco
trimestres consecutivos.
El desempleo se ha agravado en los países más afectados por la crisis, al
igual que en algunos miembros más saludables, como Francia, lo que
amenaza el consumo. Las tasas de desocupación en España y Grecia superan
el 25%. Aún así, Draghi señaló que no hay mucho que el BCE pueda hacer
para reducir el desempleo.
"Esta pregunta debería ser dirigida a las autoridades encargadas de
formular las políticas que crearon esta situación", dijo ante una
consulta sobre la desocupación.
Algunos analistas señalan que el BCE debería mostrar una mayor urgencia
por combatir las decepcionantes perspectivas de crecimiento de Europa.
"La zona euro podría encaminarse a una 'década perdida'", dijo Marie
Diron, asesora económica de Ernst & Young Eurozone Forecast.
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