iguiendo
la tendencia generalizada de las dos últimas semanas, las bolsas europeas
mantuvieron este viernes la fuerte tendencia bajista de los primeros
compases de la negociación y a media jornada carian alrededor de un 3 %.
Fráncfort encabezaba los descensos con una caída del 3,5 %, ya que es el mercado
de valores europeo más liquido y en el que cotizan más empresas industriales.
Madrid
perdía un 2,9 %, París cedía un 2,8 % y Londres lo hacía un 2,7 %.
El FTSE
MIB de Milán caía un 3,10 % con la cotización suspendida de los títulos del
banco Unicredit, los de la casa automovilística Fiat y de Lottomatica por exceso
de pérdidas.
El euro
retrocedía, cotizándose con una pérdida del 0,8% a 1,4312 dólares.
El petróleo también cayó 5,20 dólares, a 82,38 dólares por barril.
En Tokio, el índice Nikkei 225 cerró con un descenso de 1,3% a 8.943,76
puntos tras el dato negativo de las exportaciones, mientras que en Seúl el
índice Kospi perdió 1,7% y se ubicó en 1.853,08 puntos.
El Hang Seng de Hong Kong retrocedió 1,3% a los 20.016,27 puntos. En Shanghai el
Indice Compuesto perdió un 1,6%, a 2.559.47, y el Indice Compuesto Shenzhen se
contrajo un 1,8% a 1.142,91.
El
Promedio Industrial Dow Jones cayó el jueves 419,63 puntos, un 3,68%, y acumula
un descenso de 9,5% en lo que va de agosto. La angustia por la salud de las
economías de EEUU y Europa llevó a los inversionistas a refugiarse en la
seguridad de la deuda del Tesoro estadounidense. El rendimiento del bono a
10 años alcanzó 2,083%, el nivel más bajo en casi tres años. El oro batió un
nuevo récord.
Los síntomas de la recaída ya se perciben no sólo a nivel doméstico sino
también internacional. Según estadísticas divulgadas el jueves, el
desempleo no afloja, la inflación aumenta y la producción manufacturera cae
vertiginosamente.
Además, los operadores se desayunaron con desalentadores augurios del banco
Morgan Stanley, que rebajó en un punto porcentual sus previsiones de crecimiento
económico mundial para 2011 y 2012, con lo que este año el crecimiento caería al
3,9 % desde el previsto 4,2 % y en 2012 estaría en el 3,8 % y no 4,5 %.
Lo que
más preocupó en la Bolsa neoyorquina fue que eso implicaría una
desaceleración de la economía global para 2012 respecto a este año y
situaría a EEUU y a Europa “peligrosamente al borde de la recesión”
para los próximos 6 a 12 meses.
Ante la situación, el jueves, el Dow Jones volvió a caer más de 400 puntos,
tras el cierre en baja de las bolsas europeas. El Ibex español registró su segunda
mayor caída del año; Frankfurt y París, la mayor desde la caída de Lehman
Brothers en 2008. Y el barril de petróleo se derrumbó 4,11 dólares.
De nuevo
en Europa el sector bancario es uno de los más castigados en bolsa por las
consecuencias que podría tener en su solvencia la crisis de endeudamiento de la
zona del euro.
Además,
los títulos cíclicos, como los automovilísticos y los industriales, que dependen
de la marcha de la economía también caían con fuerza por el temor a una recesión
global.
La renta
variable europea recibió la referencia negativa de los mercados asiáticos, donde
por ejemplo el índice Nikkei de Tokio cerró con una pérdida del 2,51 %.
Además,
el euro presentaban movimientos laterales alrededor de los 1,43 dólares.
La
rentabilidad de la deuda española a diez años se mantenía en el 4,96 % con una
prima de riesgo de 287 puntos básicos y la de la deuda italiana, en 4,84 % con
una prima de riesgo de 274,5 puntos.
Las
bolsas europeas se movían en torno a los mínimos de dos años por intensificación
del miedo a la recesión global y una restricción a la financiación a corto
plazo de los bancos regionales.
"El mercado está muy preocupado con el deterioro de las perspectivas del
crecimiento global en general y en EEUU en particular", dijo Marcus Svedberg,
economista jefe de East Capital, que gestiona 5.000 millones de euros.
El temor a la recesión aumentó tras la baja de las estimaciones de crecimiento
de EEUU según JP Morgan, tras una modificación similar de Morgan Stanley.
"Existe el peligro de que los pronósticos vayan por detrás de la curva, como ha
sido el caso en otros momentos clave, como sugieren los indicadores de actividad
económica en EEUU y en otros sitios", agregó Svedberg.
Las acciones registraban caídas generalizadas y el sector bancario, muy expuesto
a la crisis de deuda de la zona euro, estaba entre los más golpeados.
Algunos
bancos europeos se ven obligados a pagar más por préstamos en dólares a corto
plazo ante el temor a que la crisis fiscal de la zona euro se extienda a todo
el sector financiero.
Luz roja en EEUU

Una
encuesta elaborada por la Reserva Federal de Filadelfia entre fabricantes
locales, un indicador al que en general no se le da tanta importancia, llamó
la atención al ubicarse en un nivel característico de una recesión.
A
principios de esta semana, una encuesta de la Reserva Federal de Nueva York
sugirió una desaceleración en la industria manufacturera del Estado.
Las nuevas solicitudes para los beneficios de desempleo aumentaron en 9.000,
alcanzando un total desestacionalizado de 408.000, un poco por encima de los
400.000 que indicarían que se están creando los suficientes puestos de trabajo
para reducir el desempleo, que actualmente se ubica en 9,1%.
Prácticamente, la única señal alentadora fue el alza de 0,5% del índice de los 10 principales indicadores líderes que elabora el centro de estudios Conference
Board, diseñado para predecir la dirección de la economía, el tercer incremento
mensual consecutivo.
Sin
embargo, quienes realizan el estudio no se mostraron muy entusiasmados. "La
economía está lenta, con poco impulso y sin indicios de una aceleración",
afirmó Ken Goldstein, economista del Conference Board.
EEUU creció a paso de tortuga en el primer semestre, afectado por el alza en
los precios del petróleo y la interrupción de la cadena de suministro tras el
terremoto en Japón. Las esperanzas de que un repunte en la producción automotriz
y el desvanecimiento de los factores temporales dieran lugar a un segundo
semestre más vibrante se han disipado.
"Está
claro que no todas las debilidades se deben a estos factores extraordinarios y,
a la luz de esto, he revisado a la baja mis previsiones sobre el ritmo de la
recuperación", expresó el jueves el presidente de la Reserva Federal de
Nueva York, William Dudley.
No hay
un método infalible para saber si la economía de EEUU ha caído en una nueva
recesión o si lo hará pronto. "Si no es una recesión, se siente como tal",
afirmó John Hailer, presidente de la firma de valores Natixis Global Asset
Management en EEUU y Asia. "Y si es así, no importa que se pueda comprobar con
estadísticas o no".
Los economistas que participaron en la última encuesta mensual de The Wall
Street Journal asignaron una probabilidad de 13% a que una recesión ya esté
en curso.
Ven
crecientes riesgos de que la recesión se avecine. En promedio, ubicaron en
29% las posibilidades de una recesión, por encima del 17% de un mes atrás. Diez
economistas consideran que la probabilidad de recesión supera el 40%. "Hemos
dicho que hay una probabilidad de 35% de recesión, pero si la debilidad de la
bolsa persiste, vamos a seguir elevando el porcentaje", dijo Ethan Harris,
economista de Bank of America Merryl Lynch.