Según señala
The New York Times, Bahrein y Yemen, actualmente en el inicio de
dichas revueltas, eran los países más maduros para levantarse contra sus
gobiernos.
Obama pidió que dicho informe se centrara especialmente en Egipto y en encontrar
propuestas sobre cómo se podría generar un cambio político en aquellos países
árabes con regímenes autocráticos, incluso en los que son valiosos aliados de EEUU, señala el Times.
"Quedó claro que Egipto estaba en la mente del presidente Obama", asegura
un funcionario que participó en el informe y que pidió permanecer en el
anonimato. "Egipto es el ancla de la región y había muchas incógnitas sobre la
sucesión en el país", añade.
Por aquellas fechas se evaluaba la posibilidad de que el ex presidente Hosni
Mubarak dimitiera en favor de su hijo Gamal. Además, los asesores de Obama
consideraron que las elecciones que estaban previstas para noviembre eran
toda una farsa, afirma el diario.
En Yemen, otro de los países analizados por la inteligencia estadounidense,
Obama se mostraba preocupado por la relación del país con "Al Qaeda" y
expectante ante la posibilidad que los jóvenes yemeníes se levantaran contra el
régimen de Ali Abdullah Saleh.
La casa Blanca -sigue The New York Times- celebró reuniones semanales
con los expertos del Departamento de Estado, la CIA y otras agencias. El
proceso estuvo dirigido por Dennis B. Ross, asesor senior del presidente sobre
Oriente Medio, Dennis B. Ross, directora del Consejo de Seguridad Nacional, y
Gayle Smith, responsable del desarrollo global.
La Casa Blanca mantuvo en secreto el informe por temor a que si se filtraba, los
países árabes presionaran a la Administración Obama, tal y como ocurrió días
después de que comenzaran las revueltas en El Cairo.
De hecho, a excepción de Egipto, el resto de países no se detallaron. Sólo se
conoce que uno estaba tratando de avanzar en el cambio, otro se resistía a él y
los otros dos tenían fuertes vínculos estratégicos con EEUU. Lo que hace pensar
que se trataba de Egipto, Jordania, Bahrein y Yemen, revela el Times.
Obama también presionó a sus asesores para que investigaran los levantamientos
populares en América Latina, Europa del Este y Sudeste de Asia para
determinar cuáles estaban funcionando y cuáles no.