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(IAR
Noticias)
16-Julio-2011
Grecia encendió la luz roja.
¿Cómo hará el eje
dominante EEUU-Europa para conservar la hegemonía mundial (del sistema
capitalista imperial) si en sus propias metrópolis comienzan a colapsar, además
de los bancos y las empresas, los Estados y el "sistema" que sostiene la
credibilidad pública en las instituciones del control político y social?
Por
Manuel Freytas (*)
manuelfreytas@iarnoticias.com
Informe especial
¿Qué pasaría con el sistema capitalista si las mayorías dejaran de votar,
o votaran en blanco, en las elecciones periódicas para elegir
autoridades?.
¿Y qué pasaría si esas mismas mayorías dejaran de
consumir los productos superfluos (el 70% de la producción capitalista
global) de la "sociedad de consumo" y sólo adquirieran aquellos
necesarios para su supervivencia?.
En el primer caso, las
instituciones jurídicas y políticas del capitalismo quedarían "deslegitimadas" y
el sistema hipócrita de "gobernabilidad" (y de dominio político y social) basado
en la "democracia representativa" se derrumbaría.
En consecuencia, el sistema
capitalista se vería obligado (para mantener el dominio) a recurrir al uso de
la fuerza militar para preservar el "orden" político y social que
le garantice
el funcionamiento en "paz" de sus empresas y bancos a escala global.
En el segundo caso, las bases del
"consumismo" masivo (la piedra basal del funcionamiento de la rentabilidad y
de la economía capitalista a nivel planetario) se derrumbarían y el sistema
colapsaría por "sobreproducción" a escala global.
Lo que indica claramente que, si
las mayorías no votaran y sólo consumieran lo necesario para vivir, el sistema
capitalista se quedaría sin sus dos motores esenciales: El "sobre-consumo
social" (inducido para vender productos superfluos e innecesarios) y el
"voto democrático" (inducido para imponer el dominio sin el uso de las
armas).
La "crisis de credibilidad"
La dinámica de este proceso en el
mundo parece estar en marcha sobre la base de dos fenómenos interactivos que ya se
verifican en los países centrales, principalmente EEUU y la UE: A) la "crisis
de los Estados" (estallido de las deudas públicas) y B) los conatos de
"ingobernabilidad" que producen las reacciones (conflictos y
estallidos) sociales y sindicales como respuesta a los ajustes salvajes y
el desempleo crónico producido por la falta de reactivación económica.
Pero a este escenario, se suma un
"tercer factor" de índole psicosocial producido por la falta de expectativas
personales y laborales que genera otra crisis: El "escepticismo social".
Según
una encuesta del Eurobarómetro (sondeos de opinión pública), encargada por el Parlamento Europeo
y divulgada
en el 2009, la confianza en las instituciones de la UE se desploma con la
crisis económico financiera que se expande como un virus tanto por las potencias centrales
como por la periferia subdesarrollada de la Europa continental.
Esta desconfianza -aclara el
informe- no es una muestra de antieuropeísmo, porque sólo un 20% dice "estar en
contra de Europa, de la Unión Europea o la construcción europea".
El malestar social -señalaba
la medición- se refleja en el marcado deterioro de confianza que vienen sufriendo las instituciones comunitarias, como la Comisión
Europea, el Parlamento Europeo y el Banco Central Europeo, (BCE).
El estudio
revelado en el 2009 concluía que la crisis
económico financiera impactó con fuerza inusitada en las sociedades
europeas, y el "euroescepticismo" se está tornando en factor social
predominante, que afecta principalmente a la credibilidad en el destino del euro
y en la debacle de la confianza en las instituciones de la Unión Europea.
En este contexto, la medición de la UE parecía agregar a la "crisis económica
financiera" y a la "crisis social" (producida por
los ajustes y protestas
sociales) un tercer actor: El "colapso psicosocial" reflejado en las
tendencias del escepticismo generalizado sobre las instituciones del sistema.
Según
los datos de Eurobarómetro, esa tendencia al "euroescepeticismo" se agrava
en el escenario de las potencias centrales más ricas, como Alemania, Reino
Unido, Francia y España.
El
descreimiento social
¿Cómo
incidirá este "tercer factor" (el descreimiento social en el sistema) en
el desarrollo de los procesos combinados de la "crisis económica" y la "crisis
social", que se retroalimentan entre sí tanto en los países centrales
como en la aéreas periféricas del planeta capitalista?
¿Cómo
hará el eje dominante EEUU-Europa para conservar la hegemonía mundial (del
sistema capitalista imperial) si en sus propias metrópolis comienza a
colapsar, además de los bancos y las empresas, el sistema que sostiene la
credibilidad pública en las instituciones del control político y social?
¿Qué
puede pasar (si como efecto de la crisis exportada de las metrópolis imperiales)
en las áreas subdesarrolladas de Asia, África y América Latina las mayorías
(además de quebrar la "gobernabilidad" con las huelgas y conflictos sociales)
se negasen a legitimar a los gobiernos en las urnas?
¿Qué
sucedería si (como en la Argentina durante el Cacerolazo de 2001) las mayorías
de Asia, África y América se sublevaran y decretaran un "que se vayan todos"
contra los políticos y las instituciones de la "gobernabilidad" (léase dominio)
en democracia?
La
encuesta encargada y difundida por la Unión Europea revela que el
"tercer factor" de la crisis (la pérdida de credibilidad en las
instituciones) no es una especulación "conspirativa" de los analistas
contrainformacionales sino un fenómeno de medición social verificable y que se
extiende por las principales potencias centrales europeas.
¿Y qué
datos revelaría la misma medición realizada en EEUU donde la mayoría de los
analistas coinciden en que Obama ya se encuentra parado sobre el cráter de un
"volcán social" ?
La crisis de "gobernabilidad

En junio de 2009, en un escenario
marcado por la crisis financiera recesiva y el desempleo masivo que se
contagiaba aceleradamente tanto por las economías centrales del euro como por
los países del Este, la Unión Europea celebró sus comicios con un récord de
abstención donde la derecha y las tendencias xenófobas (expresada por los
partidos "anti-inmigrantes") barrieron con la debilitada y decadente izquierda
europea.
Los resultados
ratificaron la encuesta del
Eurobarómetro (sondeos de opinión pública), difundida por el Parlamento Europeo
antes de los comicios, que revelaba que la confianza en las instituciones de
la UE se desplomaba con la crisis financiera recesiva que ya se expandía
como un virus tanto por las potencias centrales como por la periferia
subdesarrollada de la Europa continental.
El malestar social -señalaba la
medición- se reflejaba en el marcado deterioro de confianza que venían
sufriendo las instituciones comunitarias, como la Comisión Europea, el
Parlamento Europeo y el Banco Central Europeo, (BCE).
Este fenómeno emergente de la falta
de credibilidad en el gobierno y en las instituciones fue recreado nuevamente en
Grecia donde las huelgas y protestas sociales son una contundente muestra de
rechazo, no solamente contra el ajuste sino contra la clase política
identificada como "entreguista y corrupta".
Los medios y analistas del sistema no
solo emparentaron la crisis griega con la de Argentina en 2001, sino que también
asociaron las protestas sociales y las huelgas con el proceso de rechazo a los
políticos simbolizado en el "Cacerolazo" argentino que planteaba el que "se
vayan todos".
La abstención masiva en las
elecciones de la UE en 2009, sólo fue una señal que hoy se agrega a los efectos
de la "crisis de los Estados" (producida por el colapso financiero
con las deudas públicas ), y a los de la "crisis social" (producida por
las huelgas y protestas sociales contra el ajuste).
A los que se agrega un tercer actor:
El "colapso psicosocial" reflejado en las tendencia creciente del
escepticismo generalizado sobre las instituciones del sistema.
La realidad de la información indica
que en la eurocrisis el rechazo sindical y social a los ajustes va acompañado de
una profundización del rechazo a los gobiernos y al sistema político.
Ya hay un temor generalizado entre
los líderes políticos, los analistas y los medios de comunicación del sistema a
un estallido social y sindical generalizado por toda la eurozona que derive
finalmente en una crisis de gobernabilidad y en un pedido de "que se vayan
todos" en contra de los políticos.
La crisis de la "democracia"
En este escenario dominado por el
rechazo social a los ajustes y al sistema político ¿Qué pasaría con el sistema
capitalista gobernado por la "democracia" si las mayorías dejaran de votar, o
votaran en blanco, en las elecciones periódicas para elegir autoridades?.
¿Qué puede pasar si las mayorías
europeas que pagan los platos rotos de la crisis (además de quebrar la
"gobernabilidad" con las huelgas y conflictos sociales) se negasen a
legitimar a los gobiernos "democráticos" en las urnas?.
¿Cómo hará el eje dominante EEUU-Europa
para conservar la hegemonía mundial (del sistema capitalista imperial) si en sus
propias metrópolis comienza a colapsar, además de los Estados y las
empresas, el sistema que sostiene la credibilidad pública en las instituciones
del control político y social?.
Como primer efecto, las instituciones
jurídicas y políticas de la UE quedarían "deslegitimadas" y el sistema
establecido de "gobernabilidad" (y de dominio político y social) basado en la
"democracia representativa" se derrumbaría a escala regional.
En consecuencia, los gobiernos se
verían obligados (para mantener el dominio) a recurrir al uso de la fuerza
militar para preservar el "orden" político y social que le garantice el
funcionamiento en "paz" de sus empresas y bancos.
La dinámica de este proceso de falta
de credibilidad en los políticos y en las instituciones detonado por la eurocrisis también se verifica en los conatos de "ingobernabilidad" que
producen las reacciones (conflictos y estallidos sociales y sindicales)
como respuesta a los despidos a los ajustes salvajes exigidos por el capitalismo
usurario.
La bomba social (O crisis
total)

El
sistema (económico, político y social) capitalista se basamenta sobre tres
parámetros esenciales:
A)
Consumo masivo (que alimenta los ciclos de ganancia capitalista con el
mercado).
B)
Voto "popular" (que alimenta y permite el control político y social sin
represión militar).
C)
Credibilidad social (que alimenta la supervivencia institucional del sistema
capitalista).
Estos
tres factores, que conforman la columna vertebral del sistema expoliador capitalista erigido como "civilización única" a escala global,
hoy se encuentran en riesgo inmediato a raíz de la crisis económico financiera
que derivó primero en crisis recesiva, y luego en crisis social
como emergente de los ajustes salvajes, a la persistencia del desempleo y el achicamiento del consumo popular.
Con Estados quebrados por la crisis
fiscal, con una recuperación todavía débil de la recesión (con países que siguen
desacelerados), mercados financieros volátiles (vuelta a la desconfianza del
sube y baja), contracción del crédito orientado a la producción, consumo social
sin recuperación, bajas de recaudación y subas siderales del déficit, desempleo
masivo y ajustes salariales en ascenso, la "bomba social" (emergente de la
crisis y de los ajustes) ya asoma como el desenlace más lógico en la eurozona.
El sistema de gobernabilidad político
y económico de la eurozona hoy se encuentran en riesgo de disolución a raíz de
la "crisis financiera" que derivó primero en "crisis recesiva",
luego en "crisis fiscal" de los Estados, y que ahora se convirtió en
"crisis social" de la mano de los ajustes, los despidos laborales y el
achicamiento del consumo popular.
Esta dialéctica de acción-reacción
es lo que define, en forma totalizada, un fenómeno que excede la denominación
reduccionista de "crisis económica" con el que los analistas del sistema
califican el actual colapso económico europeo.
El capitalismo central europeo (tanto
como EEUU) no está en "crisis económica", sino en "crisis total", y
al final del proceso, si quiere supervivir como bloque, deberá echar mano a lo
único que puede preservar su dominio: La represión militar.
Esa es la lectura inmediata que surge
del proceso europeo con Estados quebrados y ajustes salvajes, que profundiza el
desempleo en masa y la crisis de credibilidad social en los políticos y las
instituciones.
La
dinámica histórica de la crisis pulveriza la columna vertebral del sistema
(consumo, voto y credibilidad social) y obligará a cambiar la estrategia de
dominación para reciclar un nuevo proceso de control político y social.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y
comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados
en la Web.
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