A
tres meses y medio de la intervención militar, con Libia sometida a un brutal
bloqueo económico y aislamiento internacional, con distintas hipótesis sobre
una catástrofe humanitaria, Kadafi sigue contraatacando y acorralando a las
fuerzas sediciosas no obstante al apoyo aéreo que reciben de las fuerzas de la
OTAN que bombardean noche día a blancos situados incluso en zonas
residenciales con población civil, principalmente en la capital, Trípoli.
Finalmente el "peor escenario" comenzó a configurarse para EEUU y la coalición
imperial que tras 16 días de feroces e ininterrumpidos bombardeos "humanitarios"
no pudo doblegar la resistencia del líder libio que, con sus tropas (aún
debilitadas) sigue sometiendo a un cerco de fuego intenso a los "rebeldes"
entrenados y armados por la CIA y los servicios británicos.
En este marco, Kadafi, junto con
los representantes de Rusia, China
y Francia y la Unión Africana, intentan imponer una salida negociada del
conflicto, mientras EEUU y sus aliados de la OTAN proponen, como condición a un
alto el fuego, la renuncia del líder libio y la división del crudo libio entre el
régimen y los sediciosos, colocando a Libia en una virtual "balcanización
petrolera".
Mientras aumenta la presión
internacional sobre la Casa Blanca y la OTAN para que cesen los bombardeos, se
discuten diversas propuestas dentro de la Unión Africana, y
las embajadas rusa y china, e incluso entre las potencias “rebeladas" de la OTAN y
representantes del gobierno libio en Trípoli.
Desde el inicio de la operación de la OTAN, el 31 de marzo, la alianza
realizó casi 15.000 vuelos, incluyendo cerca de 6.000 misiones de bombardeo,
según la oficina de prensa de la OTAN en Nápoles.
Francia, un miembro relevante de la
OTAN, ya comenzó a dar señales de que está dispuesta a buscar una solución
diplomática al conflicto en Libia, ante el estancamiento de la
intervención
militar que promovió junto con EEUUU y Reino Unido contra las fuerzas de Muamar
Kadafi.
"El gobierno francés pasó de una posición radical de que (Kadafi) debe partir
definitivamente y sin demoras a (admitir la posibilidad de) una negociación que
lo marginalizaría a él y su familia", le dijo a la cadena BBC Jean-François Daguzan,
experto de la Fundación para la Investigación Estratégica, un centro de análisis
con sede en París, la capital francesa.
Francia fue uno de los principales promotores de la intervención militar
extranjera en Libia y el primer país que lanzó bombas en marzo contra las
fuerzas de Kadafi, con la esperanza de que dejara el poder por la fuerza.
"Pensábamos que iba a ser una cosa rápida y que, ya sea militarmente o por la
fuerza de los sediciosos, el coronel Kadafi abandonaría la escena", le explicó
Daguzan a la BBC.
Francia afirmó el martes que una solución política
"empieza a tomar forma" en
Libia, cuando están a punto de cumplirse cuatro meses desde el inicio de una
operación militar internacional impulsada por Francia y Gran Bretaña.
"Una solución política en Libia es más que nunca indispensable y empieza a tomar
forma", sostuvo el primer ministro francés, François Fillon, ante la Asamblea
Nacional (cámara de Diputados) al inicio de un debate sobre la continuidad de la
intervención militar internacional en Libia.
Pese a insistir en que Kadafi debe
renunciar al poder, como reclaman otros miembros de la OTAN, el gobierno de Nicolas Sarkozy resaltó
en las últimas horas la posibilidad de una negociación.
A los comentarios del ministro rancés de Defensa, Gerard Longuet el domingo, se sumó una declaración del
canciller francés, Alain Juppé, aceptando el martes que "efectivamente hay contactos"
con el régimen libio para una negociación con Kadafi.
El canciller francés habló incluso de condiciones para un cese el fuego, que
incluirían "una declaración, bajo una forma a determinar, de Kadafi anunciando
que se retira del poder político y militar".
También señaló como necesario que Naciones Unidas puedan monitorear el terreno
en Libia y que las tropas de Kadafi se replieguen a los cuarteles.
La posición francesa contrasta con aliados como el Reino Unido y EEUU que
siguen prestando asesoramiento militar
y armas a los rebeldes libios.
El primer ministro libio Baghdadi al-Mahmoudi declaró
el martes en el diario
francés Le Figaro, que Kadafi podría estar al margen de las discusiones "sin
precondiciones", pero descartó conversar mientras sigan los bombardeos.
Saif al-Islam, hijo de Kadafi, le aseguró esta semana al diario argelino El-Khabar
que se estaban llevando a cabo negociaciones "con Francia y no con los
rebeldes".
Según Baghdadi al Mahmudi, primer ministro de
Kadafi, las discusiones podrían
llevarse a cabo sin la participación del dirigente libio. "Estamos dispuestos a
negociar sin condiciones", dijo en una entrevista con el diario Le Figaro.
"El
diálogo debe tener lugar con todas las partes, con miras a instalar un nuevo
sistema político. El guía no intervendrá en esas discusiones", añadió. Baghdadi
al Mahmudi, es el primer responsable del régimen en hablar abiertamente de dejar
de lado a Kadafi, algo que rechaza con regularidad Saif al-Islam Kadafi, el hijo
del dirigente libio.
Sin embargo, el canciller Juppé sostuvo que
"el régimen libio envía mensajeros a todos lados:
a Turquía, a Nueva York, a París".
El cambio de la estrategia francesa respecto a
Kadafi podría entrañar un nuevo peligro para la unidad de la OTAN, que hasta ahora
oficialmente ha descartado la posibilidad de
negociaciones mientras que el coronel libio siga en el poder.
Junto con EEUUU,
Francia y Reino Unido fueron hasta ahora dos pilares clave de la intervención militar extranjera en
Libia, mientras que Italia reclamó, a fines de junio, suspender los ataques de
la OTAN y permitir la ayuda humanitaria en el país.
El presidente estadounidense Barack Obama le indicó el lunes a su par ruso,
Dimitri Medvedev, que solo apoyaría negociaciones llevadas adelante por Moscú sobre
Libia, siempre y cuando Kadafi deje el poder, indicó la Casa Blanca.
Rusia -que se abstuvo junto a China en la votación de la resolución 1973 del Consejo de
Seguridad de la ONU -que habilitó la intervención militar extranjera en Libia- es
uno de los actores que en los últimos días han buscado poner fin al conflicto.
La Unión Africana, China, Egipto y un enviado de la ONU también han entablado
contactos con el régimen libio.
El ministro de Relaciones Exteriores francés, Alain Juppé,
reiteró
el martes que las condiciones para un cese de los ataques son "el regreso de las
tropas (leales a Kadafi) a los cuarteles, un control de Naciones Unidas y una
declaración de Kadafi, en una forma que queda por determinar, anunciando que se
retira del poder político y militar".
Después de tres meses y medio de bombardeos de los aviones de la OTAN,
Kadafi logró mantenerse y controla sólidamente sus principales feudos, entre ellos
la capital, Trípoli.
En este escenario se manejan
tres hipótesis para un desenlace del conflicto militar libio:
1- Derrocamiento,
renuncia o eliminación física de Kadafi
2- Kadafi negocia su renuncia
y el exilio con las potencias europeas.
3- Balcanización petrolera
de Libia (2 zonas, una controla Kadafi, otra controla EEUU y la UE).
En la medida que avanzan los
días, y Kadafi sigue en el poder, las contradicciones se agudizan en el campo de
las potencias centrales, que
no consiguen unificar un criterio común para
abordar una situación alternativa.
En este
escenario, y ante la inacción de las potencias imperiales, el lider libio
avanzó en dirección a propuestas de
"salidas negociadas"
del conflicto que está asesinando a la población civil y destruyendo la
infraestructura libia.
La "balcanización" petrolera

Probadamente, el objetivo
central de la operación imperial que hoy está destruyendo Libia y asesinando en
masa a su población, está determinada por el petróleo y el control
geopolítico y militar de las regiones petroleras (mayoritariamente situadas
en países árabes o islámicos) en manos de regímenes no dóciles a las potencias
centrales.
Dentro de este escenario
central, EEUU y la UE desarrollan estrategias diferenciales y confrontan en
una guerra encubierta por el control de las reservas, las rutas y los oleoductos
en Eurasia, Medio Oriente y África.
Si bien ahora EEUU y las
potencias de la Unión Europea están "formalmente" juntos en la invasión a Libia,
el cuadro de situación tenderá a modificarse por las contradicciones y las
disputas que empiezan a surgir por el control del petróleo libio en la medida
que se aproxima el desenlace militar.
El objetivo, tanto para EEUU
como para las potencias centrales de la UE, es controlar la comercialización y
las reservas de petróleo de Libia, terminar con la National Oil Corporation
(NOC) de Kadafi, privatizando la industria y la riqueza petrolera de Libia.
La NOC, controlada por el gobierno de Kadafi, figura en el puesto 25 entre las
grandes corporaciones petroleras del planeta, según estimaciones de fuentes
occidentales.
Washington busca que, como en
Irak, los grandes beneficiarios del apoderamiento de Libia sean Wall
Street, los gigantes petroleros anglo-estadounidenses, además de las
armamentistas y empresas de servicios del Complejo Militar Industrial del
Pentágono.
Como sucedió con el régimen de
Saddam Hussein en Irak, al "botín de guerra" petrolero se suman los activos
financieros libios depositados en bancos extranjeros. Miles de millones de
dólares que serán confiscados por los invasores USA-europeos.
En su diseño original, la operación militar presionada por EEUU en la ONU busca
la hegemonía norteamericana en el Norte de África, una región que
históricamente fue dominada por Francia y, seguida en influencia por Italia y
España.
Los golpes encubiertos de la CIA (disfrazados de "revueltas populares", en las
regiones petroleras africanas intenta eliminar la influencia de potencias de la
Unión Europea, como Francia, e instalar regímenes políticos "democráticos"
ultra dependientes de Washington. Ese es el objetivo central.
La estrategia global de EEUU en
el Norte de África rediseña una geopolítica de apoderamiento de toda la región,
consolidada en el plano militar por el comando del AFRICOM. Este despliegue
afecta los intereses de China y busca terminar con la influencia de la Unión
Europea en el norte africano, incluida Libia.
Y hay un dato insoslayable a la
hora de proyectar el futuro de Libia. La Unión Europea es ultradpendiente del
flujo del petróleo libio. El 85% del crudo de ese país, antes de la
operación militar internacional contra Kadafi, se importaba hacia las potencias
centrales europeas. Además, el gas libio se trasnporta a través del gasoducto
Greenstream que atraviesa el Mediterráneo.
Este es el punto donde los
intereses estratégicos de Washington y la Unión Europa, socios habituales en la
depredación capitalista del planeta, chocan en Libia. Tras la operación militar,
y más allá del resultado, los socios imperiales intentarán aplicar su propia
agenda de apoderamiento del petróleo libio.
Este, en síntesis, es el
elemento central (la lucha intercapitalista por el petróleo) que va definir el
desenlace del ataque imperial y el futuro de Libia con Kadafi o sin Kadafi.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y
comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados
en la Web.
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