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(IAR
Noticias)
22-Junio-2011
Finalmente (y por
ahora) Washington decidió no atacar Irán y optó por una operación de
desestabilización y división del mundo árabe islámico en África y Medio Oriente,
como parte de su estrategia de apoderamiento de Eurasia y de las rutas claves
del petróleo y la energía. Siria, por su relación estratégica con Irán y por el
rol clave que juega como sostén de Hamás y Hezbolá en el conflicto con Israel,
conforma una pieza clave de ese tablero. Llamado graciosamente "revoluciones
árabes".
Por
Manuel Freytas (*)
manuelfreytas@iarnoticias.com
Estancados
en el bombardeo a Libia, con Kadafi todavía vivito y coleando los cruzados del
eje USA-UE-Israel decidieron ir por Siria. Un "peso pesado" del "eje del mal",
cuya imbricación con Irán, Gaza y Líbano, puede convertir a la nueva
"revuelta popular" de la CIA en la gran mecha del polvorín de Medio Oriente.
Junto con
Libia, Siria es el premio mayor en el tablero de las "revueltas populares"
armadas y organizadas por la CIA, el Mossad y los servicios "aliados" en África
y Medio Oriente.
Las
"revoluciones árabes" forman parte indivisible de la estrategia de
división y enfrentamiento entre "islámicos fundamentalistas" e "islámicos
democráticos", "Árabes fundamentalistas" (Kadafi y Saddam Hussein) y
"árabes moderados" (Los Estados del Golfo).
Esta estrategia el Mossad israelí y
la CIA ya la pusieron en práctica con la división de prosirios y
antisirios en Libano, y con la división de Al Fatah y Hamás en Gaza.
O en Irak,
con la división de sunies y chiíes que le permitio a la CIA implementar la "guerra
civil" como estrategia de división y control de Irak. De manera tal, que
utilizan la cuestión religiosa y confesional como parte central de sus
estrategia.
Con esta
estrategia no solo dividen y debilitan el mundo árabe islámico, sino que también
trazan un circulo de aislamiento sobre Irán y sus aliados. Paralelamente
infiltran la "revolución árabe" en Siria, aliado estratégico clave de Irán en
Medio Oriente.
Siria ya ingresó de lleno en las
"revueltas populares" organizadas para desestabilizar al gobierno con grupos
instigadores entrenados y financiados desde el exterior. Como sucedió en Libia,
las protestas van girando lentamente hacia la "rebelión armada" mientras la
prensa internacional acentúa el "rostro represivo y antidemocrático" de la
administración siria conducida por Bashar al-Assad.
Desde su instrumentación casi
orgánica en Medio Oriente y en África con las "revueltas populares"
promovidas por la CIA y los servicios aliados, la Internet y los celulares
fueron la clave de estas movilizaciones cuyos contenidos y objetivos sólo los
conocen sus instigadores ocultos.
O sea los beneficiarios
encubiertos (servicios de inteligencia y grupos del poder) que los inducen a
través de operaciones de acción psicológica principalmente en las "redes
sociales". Y que luego se convierten en masivos a través de la difusión a
escala global (en vivo y en directo) por las grandes cadenas mediáticas
internacionales.
Tanto en Libia
como en Siria se utilizaron los mismos patrones operativos.
Primero la "revuelta popular"
contagiada masivamente por Internet y los celulares, y retroalimentada por las
campañas de la prensa internacional, cuya única "fuente" son los voceros de los
movimientos sediciosos infiltrados en las organizaciones de "derechos humanos"
financiadas por las distintas caras empresariales de la CIA.
Segundo (y en forma convergente)
grupos operativos de la "revolución democrática" infiltrados que disparan
en las manifestaciones para obligar a las fuerzas de seguridad a reprimir
sangrientamente las protestas. Lo que alimenta simultáneamente las campañas
mediáticas internacionales con el "asesinato de civiles" endilgados a los
gobiernos sometidos a la operación de conquista. Y que sirven como argumento
justificativo de una intervención militar imperial sobre el país elegido
como blanco y objetivo.
En un tercer paso (y como ya está
sucediendo en Libia), ya legitimada una acción de intervención militar
por la ONU, mediante la convergencia operativa de un "bombardeo humanitario" por
el aire, y una rebelión armada por tierra se procede al derrocamiento del
"dictador" sin ocupación militar, y a gozar del petróleo y del nuevo
posicionamiento geopolítico y militar estratégico en el control regional.
EEUU, a través de la CIA y el
Departamento de Estado, financió en secreto con millones de dólares a grupos
opositores sirios y proyectos antigubernamentales, incluyendo un canal de
televisión por satélite, según un cable de Wikileaks citado por el periódico The
Washington Post.
El diario estadounidense The
Washington Post, citando los despachos diplomáticos publicados por Wikileaks,
informó que EEUU financió a grupos de opositores y a una televisión crítica con
el régimen sirio.
El canal por satélite Barada TV, con
sede en Londres -según el Post- , comenzó sus emisiones en abril de 2009, y
duplicó sus operaciones mediáticas para intentar cubrir las protestas contra el
presidente sirio, Bashar al Assad, sostén, junto con Irán, de Hamás y
Hezbolá en la región.
En Siria, tanto como en
Libia, el objetivo clave es el petróleo y el derrocamiento de regímenes no
adscriptos a la estrategia geopolítica centralizadora del eje USA-UE-Israel en
Africa y en Medio Oriente.
Bush lo designó como el
combate contra las "dictaduras" del "eje del mal", y Obama, más "progre", lo
llama proyecto de "democratización". El trasfondo es la "guerra
contraterrorista".
En las llamadas "revueltas
del mundo árabe" los patrones operativos, los objetivos y los intereses
estratégicos en juego no son los mismos.
La gran dinámica movilizadora de
las invasiones militares, las guerras y conflictos regionales, y los golpes
internos de la CIA contra líderes y presidentes desgastados que ya no "cierran"
con el control estratégico hegemónico de la primera potencia imperial del
sistema capitalista, es el apoderamiento de los mercados y de las fuentes
naturales del "oro negro".Un recurso clave (y en extinción) para la
supervivencia futura de las potencias centrales.
Según el informe de The
Washington Post, el flujo de dinero para los grupos antigubernamentales que
hoy protagonizan el centro de las revueltas antigubernamentales en Medio Oriente
comenzó durante la presidencia de George W. Bush después de que congelase
oficialmente las relaciones con Damasco en 2005.
Esta financiación siguió con el
presidente Barack Obama, a pesar de que se intentó formalmente restablecer
las relaciones con el régimen sirio. En enero, la Casa Blanca nombró al
primer embajador en Damasco en seis años.
Los cables revelados recogen las preocupaciones del personal de la Embajada
estadounidense después de que la Inteligencia siria comenzase a investigar
los programas norteamericanos en el país.
Las autoridades sirias niegan que
exista en el país "una revuelta pacífica popular" sino más bien se trata
"de la irrupción de grupos de corte yihadista, terrorista, muy próximos a al-Qaeda,
incluso financiados por Arabia Saudita o elementos de la escena política
libanesa".
Los
analistas en general hablan de la existencia de una amalgama de grupos
"opositores" que incluye a tendencias muy diversas, como socialistas, activistas
de "derechos humanos", islamistas moderados y nacionalistas al igual que
blogueros y los llamados ciberdisidentes.
Este mosaico, infiltrado por las
redes operativas de la CIA y del resto de las agencias estadounidenses y
"aliadas" sirve como polea de transmisión de las "revueltas populares" (que
luego se convierten en "rebeliones armadas") que la prensa internacional
presenta como "revoluciones populares" contra tiranías y regimenes autoritarios.
Lo que emerge de Siria, en medio de la ausencia de periodistas extranjeros que
puedan verificar la situación, es todo un ejército de disidentes que se sirve
de internet para convocar a los opositores o dar a conocer al mundo exterior lo
que está sucediendo en el país, afirma la cadena BBC
Agrupados muchos de ellos en el sitio electrónico cyberdissidents.org, componen
lo que definen como una organización "dedicada a defender la liberad al
promover las voces disidentes. Nuestra plataforma destaca los textos y las
actividades de blogueros disidentes con el propósito de reforzar su voz y
defender la libertad de expresión", añade la cadena
Entre los ciberdisidentes opera un "ejército electrónico sirio",o
le dijo a al programa de radio The World, coproducido por la BBC, Ronald Diebert,
de la Escuela Munk de Asuntos Globales en la Universidad de Toronto, Canadá,
quien monitorea la situación siria.
De acuerdo con él, se trata de "gente que opera con un grado de anonimato" y
ha actuado como hacker en "alrededor de 50 sitios electrónicos, con mensajes
y envío de spam".
En un reciente comunicado la Casa
Blanca reconoció la existencia y admitió la financiación de estas
"redes fantasmas" de la CIA y del espionaje estadounidense que actúan como
centros de irradiación y contagio de las protestas antigubernamentales en Africa
y Medio Oriente.
Louay Safi, profesor de la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos y
presidente del Consejo Sirio Americano, le explicó The World, que el
"activismo de derechos humanos" (pantallas operativas de la CIA)
comenzó a cobrar ímpetu en 2000 con la muerte del Hafez al-Assad, el padre del
actual presidente, Bachar al-Assad, en lo que se conoce como "la Primavera de
Damasco".
Los activistas
de los "derechos humanos" son los que habitualmente sirven como "única fuente"
de la información que difunden sobre Siria las grandes cadenas mediáticas
internacionales que juegan un rol clave en la legitimación de los golpes de
Estado y las invasiones armadas que conllevan las "revueltas populares"
dirigidas y monitoreadas por el ejército electrónico de la CIA y el espionaje
USA-UE.
Desde la Secretaría de Estado
norteamericano se afirma que Washington "no financia a partidos políticos o
movimientos", aunque en muchos casos brinda ayudas a programas que defienden
los valores democráticos, que en realidad son programas de formación política
antigubernamentales.
Un paso previo, a la
financiación de grupos operativos armados como los que están actuando en Libia y
en los diversos escenarios de la "revolución árabe islámica" contra
gobiernos no dóciles a las imposiciones de Washington y la Unión Europea.
En Siria, a diferencia de lo que
está pasando en Libia, la CIA está operando la desestabilización del régimen
montada en un enfrentamiento inter-religioso cuya evolución y objetivo apuntan a
una guerra civil como la que utilizaron para dividir y controlar Irak.
Hay un escenario diferencial
para leer los procesos de movilización callejera y de represión militar que se
están desarrollado en África y en Medio Oriente, y que la prensa internacional y
los centros del poder imperialista mundial manipulan y definen interesadamente
como "revueltas populares en el mundo árabe".
La intención, como siempre, es
mezclar los intereses y los objetivos en juego diametralmente opuestos, que
dinamizan esas movilizaciones masivas contra los regimenes de gobierno vigentes.
La idea de la Casa Blanca, hoy controlada por el
lobby judío "liberal" con Obama como gerente, es plasmar en la órbita de sus
satélites árabes el "proyecto democracia" renovando la cara del viejo
"orden armado" y terminando con la figura gastada de los dictadores al estilo
Mubarak que generan odio y resistencia popular.
Desde el punto de
vista estratégico, las revueltas callejeras como las desatadas en Túnez, o
contra Mubarak en Egipto alimentaron ingenuamente la hipótesis de una
"revolución musulmana" o de un "levantamiento popular".
El objetivo en ese caso, fue
derrocar al títere, y preservar la continuidad del titiritero. La "salida
democrática" en Egipto no fue una opción islámica como pregonan el "progresismo"
y la izquierda, sino una opción concertada entre la Casa Blanca de Obama, los
halcones del Complejo Militar Industrial y la logia bancaria de Wall Street.
A diferencia del resto de los
procesos de "protesta popular en el mundo árabe islámico" infiltrados por la CIA
y las inteligencias "aliadas" en Africa, Libia y Siria se inscriben en los
patrones operativos de las "revoluciones naranja" en el espacio
soviético, o en los "golpes budistas" del Tibet o Birmania, o en la
rebelión "reformista" para derrocar a los ayatolas en Irán, encuadrados en la
nueva "guerra fría" por áreas de influencia (militar y comercial) que
mantiene el eje capitalista Rusia-China con el eje capitalista USA-UE-Israel.
Desde la Secretaría de Estado
norteamericano se afirma que Washington "no financia a partidos políticos o
movimientos", aunque en muchos casos brinda ayudas a programas que defienden
los valores democráticos, que en realidad son programas de formación política
antigubernamentales.
Un paso previo, a la
financiación de grupos operativos armados como los que están actuando en Libia y
en los diversos escenarios de la "revolución árabe islámica" contra
gobiernos no dóciles a las imposiciones de Washington y la Unión Europea.
En Siria, a diferencia de lo que
está pasando en Libia, la CIA está operando la desestabilización del régimen
montada en un enfrentamiento inter-religioso cuya evolución y objetivo apuntan a
una guerra civil como la que utilizaron para dividir y controlar Irak.
En este escenario diferencial,
hay que leer esos procesos que la prensa internacional (interesada en deformar y
mezclar los acontecimientos) define en masa como "revueltas populares en el
mundo árabe".
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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