ue Bin Laden hubiera sido asesinado
en una cueva y en la más absoluta clandestinidad, cerraría lógicamente con la
situación y el status de mayor "terrorista buscado" de la historia.
Que
el jefe de Al Qaeda haya sido realmente asesinado viviendo tranquilamente
en una residencia acompañado de sus mujeres y un cortejo como cualquier jeque
árabe, no cierra lógicamente.
Mejor dicho, no cierra la
versión oficial de "Bin Laden encontrado" y asesinado, y cierra,
adquiere
sentido, la hipótesis "Bin Laden monitoreado y protegido" por la propia
CIA.
¿Que pasó camino del Foro? Bin
Laden fue muerto sin defensa por un comando operativo de fuerzas especiales. Le
perforaron la cabeza y ni siquiera se enteró que murió. ¿Quién dio la orden?
Este es un punto clave. La
orden, así coinciden las usinas conservadoras, la dio la Casa Blanca sin
consultar con los niveles estratégicos del Pentágono. O sea la orden, la dio Obama. El gerente
negro, despreciado y considerado un "inútil" en temas militares por los
halcones, se "cortó solo" con su entorno que diseñó en secreto la
operación militar.
Y hay algo concreto: Todas las
usinas conservadores expresaron en lenguaje cifrado su desacuerdo con la
ejecución de Bin Laden y con la desaparición de su cadáver.
El proyecto histórico de los
neocon militaristas que controlan el Comando Estratégico (USSTRATCOM),
el ámbito de decisiones de la Junta de Jefes de Estado Mayor, nunca fue matarlo
a Bin Laden, sino conservarlo como una "carta en la manga" para cualquier
eventualidad de complicación estratégica, sea en la política exterior de EEUU
como en su frente interno.
A su vez, la imagen "fabricada"
de Bin Laden centralizaba y unía en un solo mando al mosaico heterogéneo de los
grupos (con jefes y niveles de decisión propia) que conforman la Red Al Qaeda
controlada por la CIA desde la década de los ochenta.
Muerto Bin Laden, hay muchas dudas
respecto del futuro de la "red terrorista", y lo peor es que se produzca una
diáspora atomizante, que se exprese como un debilitamiento del control de la
CIA sobre los sectores radicalizados islámicos.
¿Para que matarlo a Bin Laden? Bush
hijo y los neocon, con Cheney y Rumsfeld a la cabeza, siempre jugaron a Bin
Laden como un "comodín" y su objetivo de máxima no pasaba por matarlo sino por
encarcelarlo en una prisión de máxima seguridad, y seguir jugando "amenazas
terroristas y conspiraciones con el jefe de Al Qaeda vivo.
¿Es posible que los ultra
halcones que controlan históricamente el Pentágono y el Complejo Militar
Industrial, es decir, la industria de la guerra, la que, si se desplomara derrumbaría
al Imperio estadounidense, hayan cambiado su estrategia sin ninguna razón de
fondo?.
Si los halcones militares lo
tenían bajo control y monitoreado desde su fuga de Afganistán en el 2001, y si
lo habían utilizado como la imagen del "cuco" para imponer un "nuevo orden
internacional" con la "guerra contraterrorista" ¿Para qué matar a las
gallina de los huevo de oro?.
Y hay que aclaran un punto
clave. La Red Al Qaeda es irrelevante y casi no existe como fuerza
combatiente
en los teatros de conflicto o de ocupación militar. En Afganistán y Pakistán
los que combaten contra EEUU y la OTAN son los talibanes.
Al Qaeda (como buen invento de
la CIA) sólo opera en el terreno de los atentados y las "amenazas
terroristas", donde la acción psicológica supera claramente a las acciones
operativas (solo veinte atentados contra centenares de "amenazas" en 20 años).
Esos atentados y esas
"amenazas" (con Bin Laden como la figura "terrorista" centralizadora) sirvieron
al Estado imperial para imponer un "nuevo orden" controlado
unilateralmente por EEUU a escala global.
Como ya lo dijimos y repetimos
como método de comprensión estratégica,
EEUU, con la administración Bush tras el 11-S, no solamente instaló un nuevo
sistema de control político y social por medio de la manipulación mediática con
el "terrorismo", sino que además inauguró un "nuevo orden internacional"
(sustitutivo de la "guerra fría" con la ex URSS) basado en la "guerra
contraterrorista" que sirvió de justificación a las nuevas estrategias
expansionistas del Imperio norteamericano y de las trasnacionales capitalistas.
Como se sabe,
los "planes contraterroristas" son el principal rubro de facturación de los
presupuestos armamentistas a escala global y conforman la mayor tasa de
rentabilidad de las corporaciones de la guerra que giran alrededor de los
complejos militares industriales de EEUU, Europa y Asia.
En
el 2004, la Unión Europea (amparada en la figura "amenazante" de Bin Laden y Al
Qaeda) se sumó a la estrategia norteamericana diseñando y
poniendo en práctica un plan "contraterrorista" que trasladaba a
territorio europeo la cruzada militar y de seguridad contra el "eje del mal",
que iniciara la administración Bush tras los atentados del 11-S.
Tanto Washington como las potencias de la Unión Europea han
mantenido históricamente denuncias constantes de "ataques terroristas
islámicos" en planes de ejecución, pero que efectivamente no han sucedido
en Europa o EEUU, desde el 7 de julio de 2005, fecha del atentado terrorista al metro de Londres.
Puede decirse que Bin Laden fue el ícono, la imagen mediática aglutinante,
debajo de la cual se construyó una nueva metodología de conquista militar de
mercados que
ensambla en un solo bloque al sistema capitalista USA-UE más allá de sus
diferencias sectoriales.
¿Qué sentido tiene matarlo a Bin Laden? Las hipótesis ultra conservadoras son
contundentes y no dejan lugar a dudas. Bin Laden fue asesinado por la
"impericia" y las ambiciones electoralistas de Obama y de su entorno.
Bin Laden concentraba y centralizaba la estrategia con el "terrorismo" en un
solo comando, su muerte descentraliza y descoordina el control sobre los
grupos de la Red Al Qaeda.
La muerte de Bin Laden quebró un sistema de relojería con
funcionamiento probado y efectivo durante veinte años. Y Obama lo hizo,
murmuran para sí los halcones.
Y sin ninguna duda, la "guerra contraterrorista" se quedó sin su principal
efecto motivador. Y se produce un fenómeno inversamente proporcional, el que lo
mató a Bin Laden fue el Imperio norteamericano. Y el que más lamenta la
muerte de Bin Laden es el Imperio norteamericano.
Y el costo real y efectivo (para el Imperio) de la desaparición del "terrorista
más buscado", todavía está por verse.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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