os movimientos traumáticos
(sean económicos, militares o "terroristas") en el tablero mundial no están
marcados por caprichos personales de eventuales gobernantes sino por necesidades
estratégicas de supervivencia inmediata que tienen los Estados imperiales
y el sistema capitalista.
En ese sentido, Bin Laden
(supuestamente muerto por un comando del Pentágono) fue una valiosa carta que la
CIA y los servicios estadounidenses y europeos siempre se reservaron para
resolver cualquier "salida" imperial (económica o militar) que requiriera
consenso internacional.
Bien empleada, la herramienta
"terrorismo" (un arma que combina la violencia militar con la Guerra de
Cuarta Generación) tiene como objetivo central: Generar una conflicto (o
una crisis) para luego aportar la solución más favorable a los intereses
del que la emplea.
Por ejemplo: El 11-S (activado
por la CIA infiltrada en los grupos islámicos) en EEUU fue el detonante del
conflicto, y la "guerra contraterrorista" posterior, y las invasiones a
Afganistán e Irak, fueron parte de la alternativa de solución.
La muerte de Bin Laden forma parte del nuevo
montaje de la "amenaza islámica" en EEUU, los diversos "ataque
terroristas" frustrados antes de que sucedan a escala planetaria.
El reciclamiento de las amenazas de "Al Qaeda" en
Asia, África y Medio Oriente, las denuncias de Obama y los líderes europeos
sobre complots "terroristas islámicos" en marcha, las detenciones masivas de
"sospechosos" en EEUU y Europa, son piezas operativas del lanzamiento (y
aggiornamiento) de una nueva fase de la "guerra contraterrorista" a escala
global.
La "guerra contraterrorista" se
reactualizó en los últimos meses con una oleada mundial de advertencias de
"ataques terroristas" a escala global, con epicentro en Europa y en EEUU,
donde el "peligro islámico" recobró vigor con la histeria islamofóbica desatada
con la amenaza de la quema de ejemplares del Corán.
Nuevamente las "alertas
terroristas" con amenazas de "ataques inminentes" busca desatar otra ola
de psicosis mundial con el "terrorismo", y una vez más, las comunidades
islámicas de Gran Bretaña y Europa están siendo sometidas a cacerías y
detenciones de sospechosos de integrar un "complot terrorista".
Desde el último aniversario del
11-S en EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania, España, las potencias centrales
europeas, se acoplaron a las advertencias de EEUU, con sus propias denuncias y
señales de "ataques terroristas" en alta escala.
La oleada de advertencias en
cadena convirtieron a la eurozona en una blanco potencial (y de alto
riesgo) de ataques sincronizados del "Al Qaeda", cuya "reaparición" también se
registraba en todas las zonas conflictivas o de ocupación de Asia, África y Medio
Oriente.
Y en ese tablero, sobresale nítidamente la
operación con la supuesta muerte de Bin Laden lanzada por la Casa Blanca y
el Pentágono, y orientada a un reciclamiento global de la "guerra
contraterrorista" y a potenciar la reelección presidencial de Obama el
año que viene.
(*) Manuel Freytas es periodista, investigador,
analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación
estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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