n
las llamadas "revueltas del mundo árabe" los patrones operativos, los
objetivos y los intereses estratégicos en juego no son los mismos.
No es lo
mismo Egipto, Túnez, Yemen, donde la CIA, el Mossad israelí y los servicios
británicos operaron (y operan) para sustituir a dictadores prosionistas
gastados y en desuso, por "procesos democráticos" digitados por Washington, que
Bahrein, una base estratégica de la Quinta Flota USA, donde Irán, a través de la
rebelión de la mayoría chiíta intenta derrocar a la monarquía aliada de
EEUU.
Ni es lo
mismo Libia, donde Muammar Kadafi, un "líbero" experimentado, aliado
inestable del eje USA-UE, que negocia por conveniencia con el "mundo
occidental", está bajo presión de un golpe de Estado para voltearlo desde
adentro.
A
diferencia del resto de los procesos de "protesta popular en el mundo árabe
islámico" infiltrados por la CIA y las inteligencias "aliadas", Libia se
inscribe en los patrones operativos de las "revoluciones naranja" en el espacio
soviético, o en los "golpes budistas" del Tibet o Birmania, o en la
rebelión "reformista" para derrocar a los ayatolas en Irán, encuadrados en
la nueva "guerra fría" por áreas de influencia (militar y comercial)
que mantiene el eje capitalista Rusia-China con el eje capitalista
USA-UE-Israel.
En este
escenario diferencial, hay que leer esos procesos que la prensa internacional
define en masa como "revueltas populares en el mundo árabe".
Hoy, los
decibeles más altos y peligrosos de esas operaciones multidireccionales (y con
objetivos y patrones diferentes) se registran en Libia.
Allí se
verifica la presencia de actores conocidos y operaciones que se repiten como
un calco. Por un lado Kadafi y su régimen de más de 40 años cerrando sus
fronteras a la prensa internacional y reprimiendo con la fuerza militar a los
grupos "opositores" armados y financiados por la CIA y los "servicios
occidentales".
Y por el
otro, el bloque "democratizador" con EEUU, la UE, la ONU y las ONG
de la CIA, creando las condiciones internas e internacionales para terminar
con Kadafi e instalar un "gobierno democrático" controlado por Washington.
Viejas
estrategias, viejas operaciones, y viejos actores conocidos. El objetivo
estratégico siempre es el mismo: Control del gobierno, control de los
recursos estratégicos y control de los mercados.
En Libia,
la estrella del intento del derrocamiento de Kadafi es el petróleo.
Y el
interés geopolítico militar pasa por sustituir al régimen de Kadafi, un líder
histórico no confiable que coquetea con el "eje del mal", por un régimen
"democrático" que alinee sin fisuras a Libia en el dispositivo del poder
imperial en el corazón petrolero de África.
Con un
agregado apuntado por los expertos: Kadafi es un hueso duro de roer. Y su
decisión de terminar a sangre y fuego con el golpe de la CIA, sube la apuesta
militar represiva a grados impredecibles.
En
resumen, la CIA desestabiliza, y Kadafi mete balas. Un polvorín de difícil
diagnóstico.
En
Libia "existe la amenaza de una guerra civil", según el hijo de Kadafi
Cadena BBC
Al final de una jornada en la que las manifestaciones antigubernamentales
se intensificaron en el este de Libia y se extendieron a la capital, Trípoli,
uno de los hijos de Muamar Kadafi, Saif al-Islam, advirtió que su país podría
entrar en una guerra civil.
El hijo de Kadafi dijo que existe esa amenaza, ya que "todos" en Libia están
armados e indicó que si la guerra empieza "se producirán cientos de miles de
víctimas".
En un discurso televisado a la nación, en el que pasó de un tono conciliador a
otro amenazante, al-Islam aseguró que el gobierno "luchará hasta la última
bala" para permanecer en el cargo de la nación norafricana.
Las declaraciones se produjeron después de una jornada en la que se consolidó el
avance de la oposición en la ciudad oriental de Bengasi y de que surgieran los
primeros focos de protesta en la capital, Trípoli. En esa ciudad se oyeron
intensos tiroteos y testigos reportaron que la policía cargó contra los
manifestantes con municiones y gas lacrimógeno.
Los manifestantes exigen medidas democráticas en Libia y la salida de Muamar
Kadafi, que está en el poder desde hace 42 años.
Las protestas que afronta su gobierno no tienen precedente y han sido reprimidas
de forma violenta por las fuerzas de seguridad, según las informaciones que
surgen pese al "apagón informativo" que se vive en el país.
"Reformas y democracia".
El hijo de Kadafi, que no tiene ningún cargo en el gobierno, admitió que los
militares habían reaccionado de forma exagerada contra los manifestantes y
reconoció que cometieron "errores" porque, según argumentó, no estaban
capacitados para manejar disturbios civiles.
Sin embargo, acusó a grupos opositores, algunos de ellos residentes en el
exterior, y a islamistas de tratar de romper Libia.
Además, al-Islam afirmó que en los principales enfrentamientos entre las fuerzas
de seguridad y los manifestantes en la ciudad de Bengasi no hubo más de 14
muertos, frente al recuento de más de 200 fallecidos hecho por las
organizaciones de derechos humanos.
En ese sentido, acusó a los medios de comunicación extranjeros de "exagerar"
los hechos.
El hijo del líder libio instó a sus compatriotas a "detener el derramamiento de
sangre" y aseguró que existe una "posibilidad real de la reforma y
democracia".
Al-Islam confirmó que los manifestantes tomaron el control de algunas bases
militares y tanques en el este de Libia, y afirmó que algunos "borrachos y
matones" estaban conduciendo tanques por las calles.
Además, sostuvo que la oposición pagó a "mercenarios africanos y árabes" para
protestar, una acusación que los manifestantes han hecho contra el propio
gobierno.
Para el corresponsal de la BBC en Medio Oriente, Jon Leyne, éste fue "uno de
los discursos políticos más extraños" que ha oído, ya que al-Islam estaba
"totalmente desligado de la realidad de su país".
"Para la mayoría de los libios (el discurso) ha sido sólo un galimatías sin
ningún sentido. La idea de que de alguna manera se van a sentar para tener un
diálogo nacional con un gobierno que trajo mercenarios extranjeros a disparar
contra ellos es de risa", sostuvo Leyne.
Kadafi sigue en Libia
Por otra parte, al- Islam aseguró que su padre se encuentra en la capital del
país, Trípoli, desde donde "dirige la batalla" y dijo que cuenta con el apoyo de
las Fuerzas Armadas.
"El ejército libio está con Kadafi hasta el último momento y es el que tiene la
última palabra en este asunto", declaró.
Estas declaraciones se produjeron después de que circulasen rumores en los
medios árabes sobre la posibilidad de que el mandatario hubiera abandonado el
país y ante la falta de información sobre su paradero.
Kadafi es el líder más veterano del mundo árabe, ya que gobierna este país rico
en petróleo desde 1969 cuando derrocó al rey Idris y condujo a la proclamación
de la Yamahiriya, o Estado de las Masas.
Estas protestas se enmarcan en la ola de protestas a favor de la democracia de
Oriente Medio, que fue impulsada por la caída de Hosni Mubarak el 11 de febrero
en Egipto, y del presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali, en enero.