ras el
alejamiento de Mubarack, el viernes por la tarde, el presidente USA, Barack
Obama, elogió el papel del Ejército egipcio, calificó
a Egipto como un "socio confiable",
y dijo que EEUU aportará la ayuda que le sea solicitada para garantizar la
"transición a la democracia" en el país.
"EEUU. seguirá siendo un amigo y socio de Egipto. Estamos listos para aportar
cualquier asistencia necesaria y solicitada en la "búsqueda de una transición
creíble hacia la democracia", afirmó Obama.
"Este no es el fin de la transición egipcia, es el inicio. Estoy seguro
que vendrán días difíciles", dijo el mandatario en una breve aparición
televisada desde la Casa Blanca.
Por el
lado de Israel, la certificación de este acuerdo (entre halcones y moderados
USA-Israelíes) tras la renuncia forzada de Mubarak la dio el primer
ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien elogió el sábado la declaración de
los militares egipcios, de que "respetarán el tratado de paz bilateral".
La oficina de Netanyahu emitió un comunicado al día siguiente del alejamiento
forzado del presidente Hosni Mubarak, cuya caída provocó temores en el estado
judío de que el tratado de paz y la alineación pro-sionista de Egipto
podrían estar en peligro.
"El
acuerdo de paz con Israel (de 1979) se ha mantenido muchos años. Durante este
periodo, todos los gobiernos egipcios lo han mantenido y desarrollado, y creemos
que es un elemento central de la paz y la estabilidad, no solamente entre los
dos países, sino también para el conjunto de Oriente Medio", dijo.
"La única cosa segura en Oriente Medio es la incertidumbre. Las cosas pueden dar
la vuelta en un segundo. Podemos esperar un Egipto más democrático, más
libre, y es lo que deseamos para su pueblo. Sin embargo, no debemos olvidar
que vivimos en Oriente Medio y debemos confiar en nuestro propio poder y
fuerza", opinó el titular de Infraestructuras Nacionales, Uzi Landau.
Por su parte, el ministro de Educación, Gideon Saar, calificó de "muy
importante" el compromiso con el acuerdo de paz expresado por el Ejército
egipcio.
"El predominio del Ejército en el periodo de transición es extremadamente
importante y da esperanzas a la estabilidad como en otros países de la región,
por ejemplo Turquía, que tiene una orientación militar positiva en términos de
intereses de estabilidad. Naturalmente, seguiremos los acontecimientos y
deseamos lo mejor al pueblo egipcio", agregó.
El tratado egipcio-israelí "es una piedra angular de la paz y la estabilidad
en el Medio Oriente", señaló Netanyahu.
A su vez,
el Ejército egipcio, bajo el mando de un general "confiable" para Israel,
que conforma a halcones y moderados, aseguró en un comunicado que
"respetará todos los acuerdos internacionales" del país.
Por su
parte, el Ejército egipcio no dejó pasar ni 48 horas desde que se hiciera
con el control del país para aclarar a su vecino israelí que no tiene nada que
temer. El general Mohamed Tantaui, jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas
Armadas egipcias, habló el sábado con Ehud Barak, ministro de Defensa israelí,
horas después de que el Ejército egipcio se comprometiera a mantener los
tratados internacionales, incluido el que selló la paz con Israel en 1979.
"Tenemos la responsabilidad de evitar que la situación que los dos vivimos en
1973 se repita", le dijo Barak a Tantaui, aludiendo a la guerra del Yom
Kipur, en la que ambos militares participaron, según declaraciones recogidas por
el diario israelí Yedioth Ahronoth.
En una
entrevista exclusiva que concedió a la periodista Christiane Amanpour para el
programa "This Week" de la cadena de televisión ABC y que fue grabada antes de
que el presidente egipcio Hosni Mubarak renunciara a su cargo, Barak fue
preguntado si Egipto se encaminada a una revolución al estilo de Irán.
Los acontecimientos en Egipto no representan "ningún riesgo" para la
relación con Israel, afirmó el ministro de Defensa, Ehud Barak , quien
descartó, además, una revolución en el país árabe como la que vivió Irán en
1979.
"No
creo que la relación entre Israel y Egipto esté bajo ningún riesgo o que un
riesgo operacional nos esté esperando a la vuelta de la esquina. Puede haber
problemas menores, consecuencias o implicaciones, pero eso no es el tema más
importante ahora mismo. Y nosotros nos ocuparemos de nuestra seguridad", destacó
Barak.
No obstante, desaconsejó a Egipto la celebración prematura de elecciones, porque
actualmente el único grupo político capaz de presentarse y ganar unos comicios
serían los Hermanos Musulmanes.
En tanto,
y como garantía del control del orden social y politico, que a su vez
restaure la estabilidad económica del país, el Consejo Supremo de las
Fuerzas Armadas de Egipto, que asumió el poder tras la dimisión del presidente
Hosni Mubarak el viernes pasado, suspendió el domingo la Constitución y disolvió
el Parlamento, según un comunicado difundido por la televisión nacional.
"Quedan
derogadas todas las normas constitucionales y disueltas ambas cámaras del
Parlamento", indica el documento.
El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas gobernará el país "durante el
período de transición que durará unos seis meses o concluirá tras completarse
las elecciones parlamentarias y presidenciales", agrega el comunicado.
En esa
línea, el Ejército de Egipto envió el lunes un ultimátum a las docenas de
manifestantes que permanecían en la plaza de Tahrir, el principal escenario de
un movimiento que ha derrocado a Hosni Mubarak, para que abandonen el lugar y
vuelvan a la vida normal si no quieren ser detenidos.
Según
fuentes del Ejército citadas por agencias, las autoridades militares se
aprestan a emitir una orden por la que se prohibirían las reuniones de los
sindicatos o asociaciones profesionales, y por supuesto las huelgas, y
pediría a todos los egipcios que regresen al trabajo.
En su papel de "restauración del orden" (la gobernabilidad que necesita el
sistema para seguir funcionando) también habrá una advertencia contra los que
creen "caos y el desorden", señalan fuentes, añadiendo que el Ejército,
no obstante, reconocería el derecho a protestar.
Los soldados se enfrentaron el domingo con manifestantes radicalizados cuando el
Ejército intentaba garantizar el flujo del tráfico a través de la céntrica plaza
de El Cairo. Un grupo insistió en quedarse, demandando un régimen civil y
un sistema democrático y libre.
El viernes, 11 de febrero, el presidente títere del eje USA-Israel, Hosni
Mubarak, que controló Egipto durante 30 años, renunció a su cargo y traspasó
todos sus poderes al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas encabezado por el
ministro de Defensa, Mohammed Hussein Tantawi.
Tantawi, un militar octogenario que
combatió contra Saddam Hussein en la primera Guerra del Golfo, está
estrechamente vinculado al presidente Hosni Mubarak y a los sectores ultras de
Tel Aviv y el Pentágono, y conforma una garantía del acuerdo de
"gobernabilidad" entre los "duros" y los "moderados" del sionismo imperial.
El el Departamento de Estado lo caracterizan como un hombre "resistente a
las reformas", que, al igual que Mubarak, apuesta por el alineamiento de
Egipto en la línea de la "guerra contraterrorista" y en la alianza contra Irán y
el islamismo radicalizado antisionista.
Tantawi
surgió como una alternativa entre Sulemain y Mubarak y como prenda de acuerdo
entre demócratas y republicanos USA
para insertar a Egipto en un orden blindado militar legitimado por el
publicitado "abrazo del pueblo con el Ejército" del sábado y el domingo.
Todo este
marketinizado espectáculo se orienta a crear un proceso de apertura,
"democracia blindada" sostenida por el Ejército, que devuelva Egipto a la
senda de la gobernabilidad política, la "paz" social y la estabilidad
económica, condición básica para que el sistema capitalista y la estrategia
imperial sigan funcionando en la región.
Tres
objetivos de máxima rigen el acuerdo interno entre los halcones conservadores
USA-israelíes con la Casa Blanca y el Departamento de Estado para terminar con
Mubarak (un títere desgastado e insostenible):
A)
Desactivar las protestas callejeras y restaurar la gobernabilidad política,
el orden social y la estabilidad económica. Los tres pilares esenciales para
controlar a Egipto en "paz".
B)
Restablecer un marco de negociación (que incluya a todo el arco opositor)
con el Ejército egipcio sirviendo como garantía de un proceso de transición que
culmine en un proceso de "democracia blindada".
C)
Garantizar (mediante la permanencia de los ultra halcones en los resortes de
decisión militar) la permanencia de Egipto alineado sin fisuras en la
estrategia regional del eje USA-UE-Israel.
De
esta manera, y a través del proyecto de "democracia blindada" el país de los
faraones se integra al dispositivo estratégico (aggiornado y corregido) del
proyecto de "remodelación del Medio Oriente" iniciado por los halcones
del lobby judío neocon de la era Bush con Rumsfeld y Cheney a la cabeza.
La
idea de la Casa Blanca, hoy controlada por el lobby judío "liberal" con Obama
como gerente, es plasmar en la órbita de sus satélites árabes el "proyecto
democracia" renovando la cara del viejo "orden armado" y terminando con la
figura gastada de los dictadores al estilo Mubarak que generan odio y
resistencia popular.