os
mercenarios libios del eje USA-UE en coordinación con los bombardeos de la
OTAN atacaban desde la madrugada del domingo los alrededores de Trípoli
(capital), con el objetivo de derrocar a Kadafi, matarlo o apresarlo.
Las
versiones son contradictorias y cruzadas. Los mercenarios de EEUU y la
OTAN se adjudican toma de puntos claves en la capital libia, pero el régimen de
Kadafi niega y afirma estar en control de la ciudad.
Según
Reuters, tanques del Gobierno libio bombardearon el lunes partes de Trípoli
después de que los rebeldes llegaran al corazón de la ciudad y sus partidarios
salieran a la calle a celebrar.
Los
tanques salieron del bastión de Kadafi en el centro de la capital libia y
disparaban munición, dijo un portavoz rebelde. Se podían escuchar disparos
esporádicos mientras los líderes de la coalición imperial USA-OTAN trataban de
valorar cuánto tiempo las fuerzas de Kadafi podrían aguantar y cómo la
fraccionada alianza sediciosa podría convertirse en un gobierno títere al
estilo de Irak y Afganistán.
Pese a la euforia entre los rebeldes y sus partidarios en Trípoli y otros
lugares, un portavoz rebelde, identificado en la televisión Al Yazira solo como
Naser, dijo que las tropas del Gobierno aún controlaban la ciudad.
Previamente, y según algunas agencias internacionales, los rebeldes,
ondeando banderas opositoras y disparando al aire, entraron brevemente en
la plaza Verde, un lugar emblemático para el Gobierno que lo usaba hasta hace
poco para las manifestaciones masivas de apoyo a Kadafi.
Según
la agencia cubana Prensa Latina, apoyados por la OTAN, los rebeldes libios
entraron en esta capital, donde combatían contra las fuerzas leales al coronel Muamar Kadafi, quien
llamó a la población a repeler la agresión extranjera.
Según la
agencia cubana, tras conquistar la estratégica ciudad de Zauiya, 50 kilómetros
al oeste de esta urbe y sede de una de las principales refinerías de Libia,
decenas de insurrectos marcharon en sus camionetas hacia el bastión de Kadafi,
donde se registran intensos enfrentamientos.
En sus dos últimos mensajes a la nación, difundidos por la televisión estatal,
el líder libio instó a sus seguidores a armarse para salvar a Trípoli, de lo
contrario, advirtió, el país caerá bajo el dominio extranjero.
De su
lado, el ministro de Información libio, Musa Ibrahim, cuyo hermano murió esta
semana en un ataque aéreo, declaró que "la situación está bajo control" después
de la liquidación de "pequeñas bandas armadas" que, al parecer, se infiltraron
en el norte y el este de esta capital.
El presidente de Libia acusó de colonialista a la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN), que desde marzo pasado encabeza la agresión contra esta
nación magrebí.
"La OTAN no los ayudará. Destruirán los edificios y las ciudades que hemos
construido. Los franceses nos ocuparán, como lo hicieron los italianos.
Defended Trípoli como fue defendida de los italianos", indicó.
"Las
ratas quieren destruir al país", dijo Kadafi, quien reiteró que permanecerá en
Libia, mientras fuentes oficiales anunciaron la recaptura de la ciudad de Brega,
sitiada desde hace días y donde el autodenominado Consejo Nacional de Transición
(CNT) admitió que tuvo que retroceder "debido al intenso bombardeo".
El mensaje de Kadafi sirvió, además, de desmentido definitivo a versiones
difundidas la víspera por diversas fuentes, según las cuales había huido a
Suráfrica o a Bolivia en busca de asilo.
En otro mensaje televisado, Saif al-Islam, hijo del líder libio y jefe de la 32
Brigada, la más potente del ejército, apareció en una transmisión televisada y
reiteró el llamado de su progenitor a "resistir... y ganar", aunque
ratificó la disposición negociadora del gobierno sin precondiciones.
El CNT demanda la salida del poder y del país del presidente libio, quien
asegura que nunca dejará el país.
Grupos de civiles armados recorren zonas de esta capital en tareas de patrulla,
días después de que las autoridades instaron a la población a armarse y
enfrentar a las fuerzas del CNT, cuyas operaciones siguen a los constantes
bombardeos de la alianza atlántica.
Chávez
denuncia "masacre" en Libia
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez condenó el domingo los bombardeos de
EEUU y las potencias centrales orientados a darle cobertura a las fuerzas
sediciosas para que se apoderen de Trípoli, la capital de Libia.
"Hoy (domingo) estábamos viendo imágenes de cómo los gobiernos democráticos de
Europa, no todos, están demoliendo Trípoli con sus bombas y el gobierno
supuestamente demócrata y democrático de los Estados Unidos, porque les da la
gana", expresó Chávez durante una misa ecuménica que se ofreció en el palacio
Presidencial en Caracas para pedir por su salud.
El mandatario venezolano comentó que las bombas "están cayendo de manera
descarada y abierta sobre escuelas, hospitales, casas, centros de trabajo,
campos agrícolas. Pidamos a Dios por el pueblo libio".
Añadió también que las fuerzas de la OTAN "están produciendo una masacre
allí" con el pretexto de salvar vidas.
''Fíjense ustedes el descaro, el cinismo. Es la excusa para intervenir y
tomar un país y sus riquezas", consideró.
El domingo, el Vocero del Gobierno libio, Mussa Ibrahim, exigió a la OTAN que
detenga los ataques a Trípoli inmediatamente, debido a las más de mil 300
personas que han muerto en las últimas 12 horas en esa ciudad, desde que
comenzó la llamada "Operación Sirena" con la que la Alianza y los rebeldes
buscan sacar del poder al líder Muamar Al Kadafi.
Más temprano, el líder de la revolución libia, Muamar Kadafi, aseguró este
domingo que permanecerá en Trípolí "hasta el final" y pidió a
sus partidarios de todas partes del territorio que se unan para defender la
capital de la ofensiva rebelde.
En un mensaje de audio transmitido por la televisión estatal a toda la nación,
Kadafi expresó sentir ''temor de que Trípoli sea quemada'' y dijo que
proporcionaría armamento a sus seguidores para que peleen contra los rebeldes.