almirante americano Samuel Locklear
dirige la operación, a bordo del buque de
mando "USS Mount Whitney", junto a quince oficiales de enlace británicos,
franceses y canadienses.
Hillary Clinton se
desplazó tanto a Túnez como a Egipto en una visita relacionada con las
operaciones dirigidas contra Libia. Tanto el régimen de Túnez como la junta
militar de El Cairo están abierta y secretamente apoyando la guerra imperial
en Libia. Los colaboracionistas pro-EEUU del Consejo de Cooperación del
Golfo (CCG) señalaron también que enviarán fuerzas militares para atacar el país
norafricano.
En total, una flota
aliada compuesta por más de 25 buques y submarinos se encuentra en posición en
aguas del Mediterráneo, junto a numerosos aviones de combate facilitados por
miembros de la Alianza Atlántica.
Pero el portaaviones más
cercano de la Armada de EEUU se encuentra en la zona del Golfo Pérsico, como
parte de las operaciones militares en Afganistán. Aunque si fuera necesario, los
45 cazas F-18A a bordo del "Enterprise" serían capaces de alcanzar
objetivos en Libia repostando en el aire.
El secretario de Defensa
Robert Gates afirmó que EEUU tiene previsto renunciar al control de la misión
"en cuestión de días" para cedérselo a otros países de la coalición.
"Tenemos un papel militar en la coalición, pero no un papel dominante",
dijo, explicando que los distintos países discuten la organización de quién
asume el mando.
Gates se mostró muy prudente con la operación
"Odisea al Amanecer" señalando
que no está previsto aumentar los objetivos del ataque. "Si comenzamos a
agregar más metas, se van a plantear muchos problemas", dijo.
"No sería prudente establecer objetivos que no está claro que vayamos a
conseguir", en clara referencia a la posibilidad de apuntar directamente a
Kadafi.
Una opinión que no comparte su homólogo británico, el ministro de Defensa, Liam
Fox, quien afirmó que Kadafi podría convertirse en un blanco militar.
Explicó que "hay una
diferencia entre el hecho de que alguien sea un blanco legítimo y la decisión de
pasar al ataque" porque para esto último "habría que tener en cuenta qué
puede ocurrirles a los civiles que haya en la zona".
Francia aportó su
portaaviones "Charles de Gaulle" a las operaciones contra Libia.
La nave, con una
tripulación de 1800 militares y veinte aviones a bordo, partió el domingo del
puerto de Toulon, acompañada por un grupo de combate en el que figura un
submarino de ataque, tres fragatas y unidades de apoyo logístico. En cuestión de
36 a 48 horas, estos adicionales recursos aeronavales podrían tomar
posiciones frente a las costas de Libia.
La aviación militar
francesa -responsable de las primeras acciones de combate en esta operación-
continuó durante el domingo realizando misiones dentro del espacio aéreo libio.
Pero según el gobierno de París, los quince cazas que han participado en estas
patrullas no han encontrado resistencia.
Tras revisar los
resultados de los ataques realizados el sábado, incluida una salva de más
de cien misiles de crucero lanzados desde unidades navales de EEUU y Gran Bretaña,
fuentes militares americanas insisten en que los daños causados en las fuerzas a
disposición del líder libio son significativos y sustanciales.
Especialmente en todo lo
referente a la defensa aérea de Libia de origen soviético y sus baterías de
misiles tierra-aire SA-5 que representan una cierta amenaza, aunque el
Pentágono, siguiendo los deseos de la Administración Obama, insiste en que
piensa mantenerse más bien en un segundo plano, tal y como demuestra la
ausencia de portaaviones de la "Navy" en esta operación.
Pero, y pese al
ocultamiento del verdadero objetivo de la masacre aérea en Libia, EEUU y sus
aliados más cercanos se han embarcado en otra operación de cambio de
régimen para apoderarse del petróleo libio.
El
primer ministro
canadiense Stephen Harper dijo que la intervención militar equivale a un
"acto de guerra" que es fundamental para sacar a Muamar Kadafi del poder
"antes de que siga masacrando a su propio pueblo”.
El primer ministro
británico, David Cameron, ha dicho repetidamente que "Kadafi tiene que
marcharse", pero otros miembros del gobierno de coalición británico
aclararon el domingo que la salida del dictador libio no es el objetivo último
de la operación contra su régimen.
Mientras, el jefe del Pentágono aseguró que la campaña militar en marcha es un
"esfuerzo internacional" cuyo objetivo es implementar la resolución aprobada
el jueves pasado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que impuso una
zona de exclusión aérea sobre el país norteafricano.
Destacó que España, Dinamarca y Qatar se han sumado también a la operación y
dijo esperar que otros países árabes entren a formar parte de la misma aunque no
ofreció detalles concretos.
El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el almirante Mike Mullen,
dijo el domingo a la cadena NBC que las fuerzas occidentales habían puesto en
marcha una zona de exclusión aérea en Libia y que no hay muestra de que aviones
libios estén sobrevolando el país.
Mullen añadió que no había informes de muertes de civiles hasta el momento tras
las redadas de las fuerzas aliadas iniciadas el sábado y que la operación había
logrado "avances significativos en 24 horas", al detener a las fuerzas de Kadafi
en Bengasi.
Pero los costos
humanitarios y en vidas civiles de la operación
"Odisea al Amanecer" ya están saliendo a la luz.
Horas después de que se
iniciaran los ataques, fuentes libias informaron que los bombardeos mataron a
64 civiles, hirieron a otros150, y destruyeron dos hospitales y una
clínica sanitaria.
Resultaron alcanzados
por los misiles el Hospital Al-Tajura y el Hospital Saladin, en Ain Zara. La
clínica bombardeaba estaba también situada en las proximidades de Trípoli, la
capital libia. Eran estructuras civiles que estaban lejos de
la zona de los combates.
Además del bloqueo
económico y del aislamiento internacional que ya padece Libia, las fuerzas de la
coalición atacante EEUU-Gran Bretaña-Francia han impuesto un bloqueo naval y
aéreo que puede conducir a un desastre humanitario en el país petrolero.
El presidente de la Liga Arabe, Amr Musa, dijo el domingo que los ataques
aliados fueron más allá de lo que la organización apoya.
"Lo que ocurrió difiere de los objetivos de la zona de veda de vuelos",
dijo Musa a reporteros en El Cairo. "Lo que queremos es la protección de
civiles, no el bombardeo de más civiles".